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Argentina: la importancia de ser Campeón

La importancia de ser Campeón

Por Juan Carlos Gamero

¡Argentina Campeón! Tuvieron que pasar nada menos que 28 años para que el grito atravesado tantas veces, saliera bien fuerte de las gargantas. Veintiocho años, que no es poco, fue una racha que se rompió anoche, en el Maracaná, contra Brasil, y con Messi en cancha. Lejos está de ser poca cosa.

Ser Campeón tiene y tendrá siempre un valor agregado. Pero cuando se trata de nuestra Selección, a la que tantas veces le apostamos, perdimos y le renovamos el crédito mucho más. Porque salir Campeón en estas circunstancias te quita de la espalda una mochila pesada. Tan pesada que ni el mejor de todos en la actualidad podía cargarla.

Pero si además se lograr el título, el equipo muestra realidades pensando a futuro, los beneficios de levantar la histórica copa se multiplican. Repasemos:

Luego de mucho andar, hoy el arco nacional tiene nombre. «Dibu» Martínez se ganó el buzo por capacidad, talento y personalidad. Listo, número puesto.

En el fondo, entre varias dudas, hay una certeza. Cristian Romero fue la aparición más categórica que tuvo este combinado. El «Cuti» se hizo sentir cada vez que jugó… y sentimos su ausencia cuando no pudo estar. Quedan por resolver los marcadores de punta, más allá de la gran final jugada por Montiel y fundamentalmente quién acompaña a Romero en la zaga. Pero será en otra oportunidad; ahora, estamos hablando de realidades.

En un medio campo que varió sus componentes y su forma de distribuir funciones, apareció, por lejos el gran momento de Rodrigo De Paul. No solo una enorme final disputada (donde fue la figura), sino por el gran campeonato jugado. En un mediojuego con mucho y necesario recambio, fueron varios los que se ganaron la chance que el técnico redoble apuestas por ellos. Tal vez -y sin tal vez- el mayor mérito de estos jugadores haya sido darse cuenta que la pelota debe ir al «diez», pero siempre que no haya una mejor opción. Sin faltarle el respeto a Messi, aprendieron a resolver por sí mismos sin depender absolutamente de él.

De tres cuartos de cancha hacia adelante, Lautaro Martínez dejó la sensación que será siempre una pieza clave para enhebrar un ataque agresivo. De Messi no vale la pena ahondar en detalles, usted verá. Di María jugó «su» Copa, que fue su gran revancha.

Que hayamos marcado figuras y realidades no significa minimizar al resto. Simplemente que -con un mundial a poco más de un año- siempre es bueno ir llenando la planilla con casi seguros titulares.

Y hablando de realidades. Medalla al mérito para el técnico. Lionel Scaloni es otro que le ganó a todos o a casi todos. Discutido por la prensa capitalina que busca siempre que un protagonista le de grandes titulares para debatir a los gritos, Scaloni eligió trabajar en silencio e ir armando su propia selección. Si hacían falta realidades, demostró que el pesado buzo de la Selección (buzo atropófago que se comió a varios pesos pesados) le calzó justo.

Ser Campeón es importante. Muy importante. Y cuando te permite mirar más tranquilo el futuro, mucho más. Argentina dio un gran paso, se sacó un peso de encima y luego de 28 años pudo festejar como lo merecía.

¡Salud, Campeones!

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