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Altagracienses por el Mundo

La historia de Milagros: es creadora de contenido y eligió contar la otra cara de emigrar

La historia de Milagros: es creadora de contenido y eligió contar la otra cara de emigrar

En esta sección te invitamos a conocer las historias de altagracienses que recorren diferentes partes del mundo. AGNoticias dialogó con Milagros quien en 2024 tomó una de las decisiones más importantes de su vida y se instaló en Calabria junto a su marido. Entre nuevos desafíos, aprendizajes y mucha nostalgia, encontró en Italia un lugar para crecer y en la creación de contenido una forma de mostrar la otra cara de emigrar.

En AGNoticias la sección «Altagracienses por el Mundo» ya es un clásico de nuestro portal informativo. Un espacio dónde les acercamos los lectores historias de vecinos, amigos o familiares que dejaron su ciudad natal y que ahora están viviendo diferentes experiencias alrededor del mundo. En esta oportunidad, conocemos más a la altagraciense Milagros Kresich.

Emigrar es, quizás, una de las decisiones más complejas y trascendentales que puede tomar una persona. No se trata únicamente de armar el equipaje y subirse a un avión; implica empacar una vida entera, con sus miedos, sus esperanzas y, de manera ineludible, sus afectos. Esta vez, aterrizamos en Amantea, un pintoresco y sereno pueblito en la región de Calabria, al sur de Italia.

Allí se encuentra Milagros, una altagraciense que decidió cruzar el océano para reinventarse. A través de un relato profundo y honesto, nos detalló cómo es transitar el complejo camino del desarraigo, las idas y vueltas de la adaptación, y el desafío diario de construir, paso a paso, un nuevo hogar en donde el mar y la montaña se encuentran.

La historia de Milagros: es creadora de contenido y eligió contar la otra cara de emigrar

La partida: Una decisión madurada en el tiempo

Dar el salto hacia lo desconocido rara vez es fruto de un impulso momentáneo. Especialmente cuando implica dejar atrás la ciudad que a uno lo vio crecer. 

La idea comenzó a gestarse lentamente, tomando forma durante un extenso período de introspección. Fue durante los años 2022 y 2023 cuando esta altagraciense comenzó a plantearse seriamente cómo imaginaba su futuro y qué rumbo quería tomar.

«Mi decisión de irme del país fue una mezcla de muchas cosas. No fue algo impulsivo ni una decisión tomada de un día para el otro; fue un proceso que empezó a tomar forma durante 2022 y todo 2023, cuando empecé realmente a pensar qué quería para la etapa que venía de mi vida«, relató con profunda sinceridad a nuestro medio.

El destino europeo no fue elegido al azar; tenía un anclaje logístico fundamental. Su marido cuenta con la ciudadanía italiana, lo que convertía al país con forma de bota en el punto de partida más lógico y seguro para proyectar una vida en el extranjero. Finalmente, en 2024, ambos tomaron el coraje necesario, cerraron un capítulo en Argentina y dieron el paso definitivo.

La historia de Milagros: es creadora de contenido y eligió contar la otra cara de emigrar

Sin embargo, el desafío más grande no fue la burocracia ni las horas de vuelo, sino el inmenso peso emocional de la despedida. «Más que dejar el lugar en sí, lo que más me costó fue irme y dejar a mi familia. Creo que eso fue lo más difícil emocionalmente«, confesó.

A pesar de ese innegable dolor que genera la distancia, la balanza interna se inclinó hacia el futuro: «Al mismo tiempo sentía mucha curiosidad y ganas de vivir algo distinto, crecer, salir de lo conocido y animarme a construir una vida nueva».

De Calabria a España y el poder de las decisiones

La travesía de esta pareja altagraciense no fue lineal ni estuvo exenta de escalas de descubrimiento. Su primer contacto con la vida de expatriados duró aproximadamente ocho meses en Amantea, el rincón calabrés que los recibió por primera vez y les dio un pantallazo inicial de lo que significaba construir una rutina lejos de casa.

Buscando ampliar sus horizontes, conocer otras dinámicas sociales y experimentar diferentes formas de vivir, decidieron trasladarse luego a Alicante, en la costa de España, durante tres meses.

Esta experiencia itinerante sumó una perspectiva invaluable, pero fue un viaje posterior a la Argentina lo que terminó de acomodar las piezas del rompecabezas. Ese regreso de visita tuvo un significado sumamente especial, ya que le permitió a Milagros confirmar sus propios sentimientos: su proyecto de vida ya estaba firmemente plantado en Italia.

La historia de Milagros: es creadora de contenido y eligió contar la otra cara de emigrar

Hoy, de regreso en las calles de Amantea, es consciente de que echar raíces es un trabajo de hormiga que requiere tiempo y enorme paciencia.

«Más que sentir que encontré un lugar definitivo, siento que todavía estoy transitando el proceso de construir un hogar en otro país«, reflexionó, dejando en claro que la emigración no es una meta que se cruza, sino un camino que se camina todos los días.

La historia de Milagros: es creadora de contenido y eligió contar la otra cara de emigrar

Reinventarse en el exterior: Redes sociales, vivienda y la realidad laboral

Lejos de la rutina que solía tener, Milagros encontró en Europa una nueva vocación que surgió de manera completamente espontánea: la creación de contenido digital. A través de sus plataformas, comenzó a documentar y compartir su día a día en el pueblo y la verdadera cara de la vida en el exterior.

«Es algo que no hacía cuando vivía en Alta Gracia. Surgió de manera natural, con la idea de mostrar cómo es realmente empezar una vida en otro país«, explicó.

Este proyecto se ha convertido en un puente de comunicación y en un espacio de catarsis donde no hay filtros para la realidad. «Hoy disfruto mucho poder compartir tanto los momentos lindos como los desafíos que implica este proceso».

Y es que, como ella misma subrayó, la realidad de buscar estabilidad está llena de matices que muchas veces no se ven en internet. «Empezar una vida en el extranjero no es fácil, pero con esfuerzo y paciencia es posible». Conseguir un techo y un ingreso constante depende en gran medida de la geografía y la economía local.

La historia de Milagros: es creadora de contenido y eligió contar la otra cara de emigrar

Amantea, al ser un destino fuertemente turístico, presenta un mercado inmobiliario complejo para los residentes permanentes. Encontrar un alquiler anual es una verdadera odisea, ya que la gran mayoría de los propietarios prefieren reservar sus inmuebles para las lucrativas rentas temporales de la temporada de verano.

En cuanto al ámbito laboral, el panorama exige perseverancia. «Con el trabajo también hay oportunidades, aunque muchas personas comienzan con empleos informales hasta poder estabilizarse. Lo importante es tener expectativas reales y entender que construir una vida en otro país lleva tiempo», declaró con los pies en la tierra.

La «Dolce Vita»: Sabores naturales, seguridad y el peso de la nostalgia

Vivir en el sur de Italia ofrece una calidad de vida que la joven valora profundamente. Destacó, por sobre todas las cosas, la inmensa tranquilidad con la que se respira en su pueblo.

A esto se le suma una sensación constante de seguridad, el peso de la rica historia europea en cada esquina y el privilegio geográfico absoluto de poder disfrutar del mar y la montaña prácticamente en el mismo lugar.

A nivel sensorial, la adaptación también ha sido un viaje de descubrimiento. Además de calificar a la gastronomía local como «excelente», hubo un detalle cotidiano que la cautivó: «Algo que me llamó la atención es el sabor de las frutas y verduras, que siento mucho más natural«.

El clima mediterráneo, por su parte, marca el pulso del año con veranos que describe como muy calurosos, pero compensados por inviernos bastante más amables y suaves que los que se experimentan en nuestra región.

En el plano humano y social, la integración ha sido sumamente positiva. Milagros contó con alegría que nunca experimentó ninguna situación de discriminación; por el contrario, fue recibida con los brazos abiertos. «Siempre me sentí muy bien recibida (…) encontré mucha inclusión«, afirmó.

Actualmente forma parte de un grupo de Erasmus, un espacio de intercambio donde conoció personas de diversas nacionalidades que la hicieron sentir bienvenida desde el primer instante. «Creo que llegar con respeto, con ganas de adaptarse y de integrarse hace que la experiencia sea mucho más linda», aseguró.

Pero, a pesar de las similitudes culturales evidentes entre italianos y argentinos, el arraigo tira y la memoria afectiva se hace presente. De su tierra extraña profundamente a su círculo íntimo.

«De Argentina extraño, sobre todo, a mi familia y a mis amigos. También las reuniones, los asados y esas pequeñas cosas cotidianas que hacen sentir cerca de casa». Y añadió una verdad ineludible para cualquier emigrante: «Si bien Italia tiene costumbres muy parecidas a las nuestras, la nostalgia siempre está presente«.

Lecciones de resiliencia y consejos para futuros viajeros

Esta inmensa aventura transoceánica le ha dejado enseñanzas que la han marcado de por vida. Interactuar con diversas culturas le permitió mirar a su propio país con otros ojos: «Conocer personas de distintos países y realidades me ayudó a valorar aún más a la Argentina y a entender que ningún lugar es perfecto».

La distancia geográfica reconfiguró por completo el valor de sus vínculos, dándole un significado mucho más profundo y vital a los momentos compartidos con su familia.

Además, aprendió a desmitificar la emigración. «Entendí que emigrar no es tan fácil como muchas veces se muestra en las redes sociales. Empezar de cero tiene muchos desafíos, pero también me enseñó a ser resiliente, tener paciencia y confiar en el proceso«.

A la hora de aconsejar a otros vecinos que estén dudando si empacar sus vidas y probar suerte afuera, su respuesta es alentadora pero pragmática. Su principal consejo es «que se animen», recordando que, aunque habrá días buenos y difíciles, la experiencia vivida nadie la puede quitar.

Recomendó viajar con planificación previa: ahorrar lo máximo posible, estudiar una base del idioma (que «al principio cuesta, pero con el tiempo uno lo va aprendiendo») y, sobre todo, viajar con expectativas acordes a la realidad.

Emocionalmente, sugirió soltar el perfeccionismo. «También le diría que no tenga miedo a equivocarse. Los errores son parte del camino y terminan siendo grandes aprendizajes«. Todo esto, coronado con una actitud de apertura mental, ganas de conocer gente y un profundo respeto por la cultura anfitriona.

El anhelo inquebrantable por el país que quedó atrás

Pese a que su presente es próspero y su proyecto a futuro se encuentra afianzado en las tranquilas calles de Calabria, Argentina ocupa un lugar inamovible en su corazón y en sus pensamientos diarios.

«Volver a Argentina nunca dejó de estar en mis pensamientos. Siempre quiero volver, aunque sea de visita, porque es el lugar donde están mi familia, mis amigos y gran parte de mi historia. La distancia se siente y uno nunca deja de extrañar».

El anhelo más profundo de Milagros, sin embargo, trasciende su propia experiencia personal para convertirse en un deseo colectivo por la tierra que la vio nacer.

Su reflexión final es un testimonio de amor por sus raíces y una mirada crítica sobre la realidad nacional que empuja a tantos jóvenes a buscar nuevos horizontes.

«Hoy mi proyecto de vida está en Italia, pero eso no significa que haya dejado de querer a mi país. Al contrario, deseo de corazón que Argentina pueda salir adelante y que cada vez más personas tengan la posibilidad de elegir dónde vivir, sin sentir que tienen que irse por falta de oportunidades», sostuvo con inmensa emoción.

Y cerró su relato con un mensaje poderoso, uno que resuena con fuerza en los comedores de muchísimas familias que hoy tienen sillas vacías:

«Ojalá llegue el día en que ningún hijo, nieto o sobrino tenga que despedirse de todo lo que conoce y de las personas que ama porque siente que no tiene otra alternativa. Ese sería, para mí, el mejor futuro que le podría tocar a nuestro país».