El docente jubilado recordó sus inicios en 1984, compartió anécdotas de su trayectoria y reflexionó sobre los cambios en la educación y la sociedad.
En un recorrido cargado de memoria y emoción, Oscar —docente jubilado con más de cuatro décadas de trayectoria— dialogó con AGNoticias y repasó sus primeros pasos en la educación y el camino que lo llevó a convertirse en una figura recordada por generaciones de estudiantes en Alta Gracia.
Su historia comenzó en 1984, cuando tenía apenas 18 años. Mientras cursaba el último año en el Obraje, fue convocado por el docente Carlos Avanzi para cubrir unas horas como ayudante. Aquella oportunidad marcaría el inicio de una vocación que lo acompañaría durante toda su vida.
“Era muy tímido, pero empezar con primer año y la docencia me ayudó muchísimo a salir a flote”, recordó. También destacó el acompañamiento de sus colegas en esos primeros tiempos: “Fue un momento distinto al de ahora, pero muy bueno, con mucho apoyo y contención”.
A lo largo de los años, Oscar fue testigo de profundas transformaciones sociales y educativas. En ese sentido, reflexionó sobre los cambios en los valores y en la dinámica familiar, aspectos que —según señaló— influyen directamente en el ámbito escolar.
“Se ha perdido lo que es la familia como célula fundamental de la sociedad”, expresó. Y agregó que siempre buscó sostener una forma de enseñanza basada en la exigencia, con el objetivo de formar jóvenes comprometidos y preparados.
Su extensa carrera también estuvo marcada por situaciones inesperadas. Entre ellas, recordó una confusión durante su etapa como preceptor, cuando brindó información a una madre creyendo que hablaba de otro alumno. “Fue una metida de pata que me enseñó a siempre preguntar bien de quién se trata”, contó entre risas.
También evocó momentos más críticos, como cuando un estudiante sufrió un ataque de epilepsia en plena clase o el día en que parte del techo del colegio se desplomó, generando temor entre los presentes. “Lo importante siempre fue contener a los chicos”, afirmó.
Más allá del aula, aseguró que algunos de los recuerdos más valiosos surgieron en los espacios compartidos fuera del ámbito escolar, como encuentros, asados y actividades grupales.
Tras la difusión de un video en redes sociales, donde exalumnos y colegas dejaron mensajes de cariño, Oscar reconoció que ese reconocimiento fue “un gran mimo al corazón”.
“He tenido errores, pero siempre traté de actuar con los valores que me inculcaron: responsabilidad, respeto y amor por lo que hago”, sostuvo. Y concluyó: “Cuando uno hace las cosas con amor, no hay de qué arrepentirse, sino aprender y reconocer”.




