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Platea preferencial

Una paseo hacia la niñez: seis películas para rememorar la infancia

seis películas para rememorar la infancia.

Platea preferencial es una columna pensada hablar de cine. Saliendo un poco del lado formal y periodístico de AG Noticias; la columna se propone a recomendar películas, comentar films y a brindar «datos color» de actrices y actores pertenecientes a Hollywood, cine argentino y cine independiente. En esta ocasión, viajaremos un par de años atrás con seis películas para rememorar la infancia.

Aunque hay muchas películas para niños, realmente pocas logran hacernos rememorar la infancia. Solo algunos films han alcanzado la sensación de calidez y cariño que genera volver a revivir un buen recuerdo. Las seis películas elegidas logran hacernos viajar muchos años atrás, además de romper la barrera del tiempo, ya que son largometrajes que perduran más allá de la década en la cual fueron lanzadas. Comencemos este viaje

E. T. (1982)

Con E.T. viajamos, exactamente, 40 años al pasado. Esta historia es un clásico de la ciencia ficción y una de las tantas joyas de Steven Spielberg. En esta aventura, seguimos a un pequeño extraterrestre que queda varado en la tierra. Desde allí, E.T. emprende un largo camino para lograr volver a casa acompañado por tres niños que conoció en nuestro planeta. Esta película resalta muy bien dos cosas: en primer lugar, la inocencia de los niños, que solo piensan en ayudar a E.T. pese a los problemas que esto acarrea. En segundo lugar, el valor de la amistad y el concepto que tenemos de esta cuando somos pequeños.

Matilda (1996)

Hablar de Matilda es realmente increíble. Una película que es, en primer término, muy completa. Tenemos momentos de mucha risa, momentos de reflexión y momentos de fantasía. En esta ocasión seguimos a Matilda, una niña de 6 años de edad que desarrolla poderes de telequinesis a causa del desamor que su propia familia siente por ella. Pese a lo desagradable que es su entorno familiar, Matilda va conociendo a personas que le van demostrando que no está sola. Además, el mensaje de esta película reside en otro lugar: en la lectura. La pequeña usa los libros como método de escape, y ese es el mensaje más fantástico de todo el film. Una película de comedia que vale la pena volver a ver siempre.

Jumanji (1995)

Basada en un libro del 81, Jumanji trae una propuesta muy interesante a la pantalla grande. Se trata de un juego de mesa ‘maldito’, que acarrea muchos peligros relacionados a la selva. Además de ser novedosa, Jumanji cuenta con recursos en la trama que ayudan a hacerla totalmente interesante; como por ejemplo, las líneas temporales que maneja. Tenemos el pasado de nuestro protagonista, el presente y posteriormente, el futuro. Las líneas se cruzan una y otra vez en el relato, creando tensión en los personajes y en el ambiente. También la película genera gran euforia y expectativa a medida que avanza, ya que el juego se va tornando más salvaje minuto a minuto.

Casper (1995)

Esta película está basada en una serie de dibujos animados emitidos durante los ochenta. Casper es un pequeño niño fantasma que, luego de que ocupen la casa en la cual vive, se hace amigo de una joven adolescente. En esta ocasión tenemos un film más tétrico, que aborda temas más fuertes como la muerte prematura y ‘el más allá’. Pese al tinte de la película, no deja de ser un buen largometraje para ver a cualquier edad. Con momentos de risa, la película nos guía por la «vida» de Casper, que es una gran aventura.

Beethoven (1992)

Beethoven es un gran perro San Bernardo que vive con una familia numerosa. El perro constantemente se mete en divertidos líos y aventuras, para ser descubierto y reprendido por su dueño una y otra vez. Tenemos una película con una premisa de lo más básica, pero acompañada de un componente pesado: el amor que todos sentimos por nuestra mascota, lo cual nos hace empatizar con Beethoven así sin más. Es una buena película para distender, ver en familia, y rememorar la infancia.

Charlie y la fábrica de chocolates (1971/ 2005)

Una recopilación de películas de la infancia no puede concluir sin haber incluido a Charlie y la fábrica de chocolates. Teniendo dos adaptaciones en su haber, este film ya tiene un lugar en el corazón de todos sus espectadores. En primer lugar, tenemos el sueño de todo niño fanático de las golosinas: una fábrica en la cual todo es dulce y comestible. El deleite visual que representa la fábrica en la pantalla, es indescriptible. En segundo lugar, tenemos a un gran protagonista que transmite dulzura en todo minuto. Y por último, está Willy Wonka -lo cual, aunque parezcan pocas palabras, ya es mucho decir-. Una película para volver a ver siempre, por el sentimiento que la acompaña.