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Un vínculo que salva vidas: la historia de Agustina y su perro rescatista Sitka

Un vínculo que salva vidas: la historia de Agustina y su perro rescatista Sitka
Una historia de vocación, entrenamiento y amor incondicional. Agustina Rivero y su perro Sitka forman un binomio K9 que se prepara para encontrar personas con vida, demostrando que el rescate también se construye desde el vínculo.

En el cuartel de Bomberos Voluntarios de Santa María de Punilla hay un binomio que combina disciplina, vocación y un lazo emocional inquebrantable. Se trata de Agustina Rivero y Sitka, su compañero de cuatro patas, un border collie de 3 años que forma parte del departamento de Búsqueda y Rescate con canes K9 de la Federación de Bomberos Voluntarios de Córdoba.

Pero para Agustina, Sitka es mucho más que un perro de trabajo: “Es mi hijo”, dice entre risas, aunque la emoción rápidamente gana terreno. “Es dulce, sociable, inteligente… vino a este mundo a ayudar a las personas y a hacer mi vida mucho más feliz”.

El camino comenzó cuando Sitka tenía apenas seis meses. Aunque antes ya realizaba ejercicios de estimulación, socialización y adaptación a distintos entornos —una etapa clave en la formación de perros de rescate—, fue en ese momento cuando inició formalmente su entrenamiento en la especialidad de búsqueda de personas con vida por venteo.

Esta técnica, centrada en el uso del olfato para detectar partículas humanas en el aire, requiere un alto nivel de preparación tanto del perro como de su guía. “Es un trabajo en equipo constante. Él aprende a asociar lo que tiene que hacer y yo a interpretar lo que me comunica con su comportamiento”, explica Agustina.

Dentro del sistema de formación K9, los binomios atraviesan cuatro niveles: inicial, intermedio, avanzado y operativo. Actualmente, Agustina y Sitka se encuentran en la etapa avanzada, consolidando habilidades que los acercan cada vez más a la operatividad plena.

El pasado 30 y 31 de mayo participaron de una movilización provincial en Villa del Dique, donde más de 230 bomberos de distintos puntos de Córdoba se reunieron para capacitarse y entrenar en conjunto. Allí, diferentes departamentos —como VANT (drones), socorrismo, forestal, USAR y K9— trabajaron articuladamente en un simulacro de búsqueda y rescate.

La escena fue exigente: de noche, en condiciones reales, debían localizar a cuatro personas, una de ellas sin vida. A Agustina y Sitka les tocó intervenir en la tercera búsqueda. El resultado fue positivo, pero hubo algo más que marcó la experiencia.

“Ver el operativo desde el aire, con las imágenes captadas por drones con visión térmica, fue otra cosa. No tengo palabras. Me emocionó muchísimo”, cuenta. “Me siento muy orgullosa de él”.

Detrás de cada logro, hay una red de apoyo fundamental. Agustina lo tiene claro: “Esto no se puede hacer sola. Necesitás gente que te enseñe, que te acompañe en cada etapa”. Y enumera: su mamá, que cuida de Sitka cuando ella trabaja; su amiga Luciana, quien la introdujo en el mundo K9; su cuartel; sus instructores; y todas las personas que impulsan y sostienen este camino.

Además, aprovecha para dejar un mensaje claro: “Los animales son seres sintientes. Tenerlos implica una gran responsabilidad. Tenemos la obligación de cuidarlos, protegerlos y darles la vida digna que se merecen”. En cada entrenamiento, en cada búsqueda, en cada paso compartido, Agustina y Sitka demuestran que el rescate no es solo técnica y preparación: también es vínculo, compromiso y amor puesto al servicio de los demás.

nakasone