En el valle de Paravachasca, a unos 50 kilómetros de la ciudad de Córdoba, una zona del río de los Molinos, ofrece un espacio perfecto para disfrutar del agua en estos días de verano.
Río Los Molinos. En el valle de Paravachasca, apartándose de la ruta Provincial N° 5, y tomando la E-56, hay un puñado de poblados que muestran una cara más tranquila y relajada.
Mezclados entre extensos campos sembrados, estos pueblos invitan a sumarse a su ritmo de vida acompasado y a disfrutar de los ríos que se encuentran cercanos, sin tener que ir hasta la otra parte del valle donde los balnearios suelen estar más concurridos.
Cerca de Villa San Isidro
En la zona de Villa San Isidro, pasando el pueblo, apenas se atraviesa un puente ferroviario que llama la atención por sus arcos de ladrillo, está un sector indicado en Google Maps como Playa San Isidro.
Específicamente, en el kilómetro 25 de la ruta E-56, allí se puede estacionar libremente, y luego de caminar unos pocos metros encontras el río. Pero también es una zona que cuenta con varios campings, por lo que si la idea es pasar el día, nada mejor que ingresar por alguno de ellos que además brindan servicios como el estacionamiento controlado, baños, mesas y asadores.
Es un sector que cuenta con muchos árboles de buen tamaño así que se puede aprovechar para instalarse debajo de sus sombras en los momentos en que no se disfruta del río.
Confluencia de los ríos
Unos metros más adelante, siguiendo por el sendero que sale en dirección hacia el sur, se llega a la zona de dos campings que están casi pegados.
El paisaje cambia notoriamente ya que de la frondosidad de la vegetación, pasamos a unas costas con césped prolijo, a árboles añejos pero más dispersos y a mayor cantidad de gente que había ingresado a través de los campings.
Lo más llamativo del paisaje es que el río cambia su fisonomía: tiene piedras de mayor tamaño que sobresalen, aguas transparentes y mucha más arena en su fondo. Pero no solo eso, sino que estas características conviven con especies poco habituales en las sierras como los camalotes y los juncos. Una mezcla poco habitual que le da otro encanto.
En este sector se puede ver la confluencia del río de los Molinos, que es uno de los brazos que salen del dique Los Molinos y el Lago de La Quintana, y del arroyo Los Molinos.
Playa amplia, y aguas cálidas y cristalinas
En esa curva donde se encuentran los ríos, hay una playa que baja suave y se va poniendo más profunda paulatinamente. Es un lugar ideal para que todos disfruten de sus aguas cálidas y cristalinas.
Yendo hacia el río Xanaes, el curso de agua se vuelve más estrecho y está poblado de juncos y otras plantas acuáticas que lo asemejan más a un estero del Litoral que a los habituales ríos serranos.
Con esa mezcla de paisajes, este rinconcito del valle de Paravachasca es una buena alternativa para pasar alguno de estos días de verano, disfrutando de las aguas de dos ríos que nos regalan su mejor versión.
Fuente: La Nueva Mañana

