Llega «Cambios de tiempo» a los lectores de AGNoticias. Se trata de una columna pensada para hablar de educación y de las transformaciones que esta área ha atravesado en los últimos 15 años. Hoy hablaremos de la tecnología como herramienta áulica.
Cambios de tiempo es una columna dedicada a reflexionar sobre la educación, un ámbito en constante transformación. Los cambios son importantes en el aprendizaje diario: traen herramientas como la tecnología, pero también plantean desafíos y ambigüedades. La intención es explorar estos aspectos para entender cómo aprenden hoy los estudiantes, sin intentar definir si el cambio ha sido «bueno» o «malo», sino observando y destacando las diferencias. A continuación, hablaremos de la tecnología en el espacio educativo.
Desde mi punto de vista…
Basándome en mi propia experiencia, allá por los años 2010 a 2015, los celulares y las computadoras eran vistos como enemigos de la educación. En aquel entonces, se los consideraba herramientas de distracción, algo que desviaba la atención de los estudiantes y entorpecía el aprendizaje diario. Incluso, era común que en las aulas estuviera prohibido su uso. Hasta se hacía un esfuerzo por mantenerlos lo más alejados posible y había sanciones para quienes los utilizaban. Los debates sobre su inclusión en las escuelas giraban más en torno a los riesgos que a los beneficios. Hoy esta realidad parece lejana.
El punto de vista de docentes y alumnos
En la primera edición de esta columna, dialogamos con la profesora Elisa Pozzi, quien había aclarado que la pandemia fue un quiebre en muchos aspectos de la educación. Uno de los cambios más notables, ha sido la inclusión de la tecnología en el aula. “Muchos no tienen acceso a todos los libros necesarios. En Lengua, por ejemplo, algunos textos son difíciles de conseguir por su costo”, explicó.
Actualmente, el celular se volvió un recurso indispensable para la comunicación y el aprendizaje. Hoy en día es común ver pantallas de todo tipo y computadoras en clase, lo que facilita el acceso a recursos educativos, aunque también plantea nuevos desafíos. Los docentes deben aprender a la par de los estudiantes, quienes son nativos digitales. Según Pozzi, la sobreinformación es un problema que muchos estudiantes enfrentan al copiar y pegar información sin analizarla; por ello, el acompañamiento docente en la selección y contextualización de datos es fundamental.
Al consultarle a una estudiante de secundario como vive el uso de la tecnología en las aulas, respondió que en su colegio se utiliza mucho las redes sociales para comunicarse. Sobre todo, para compartir contenido relacionado con las actividades escolares. «Por ejemplo, suelen subir notas, apuntes y demás información importante. El uso de las redes sociales para este tipo de interacción está tan generalizado que ya forma parte de la rutina y todos estamos acostumbrados a ello.« -La entrevista completa con esta estudiante estará completa en la próxima edición de Cambios de tiempo.-
Conclusión: la cosa está en poner límites claros
Un punto sumamente importante a tener en cuenta, es que el celular o la computadora deben ser vistos como herramientas, conociendo los límites y alcances que estos poseen. Hay que empezar a pensar que el uso del celular y el abuso del celular como dos cosas diferentes. Sin embargo, mientras la tecnología sea utilizada con cautela, es un gran espacio donde los estudiantes logran desenvolverse con soltura. Recordemos que ellos nacieron en la era digital.
En conclusión, la incorporación de la tecnología en las aulas no solo transforma la manera en que los estudiantes se relacionan con el conocimiento, sino que redefine los procesos de aprendizaje. Para enfrentar con éxito estos desafíos educativos, la formación docente se posiciona como un pilar fundamental, garantizando que las tecnologías se integren de una manera adecuada en las aulas.

