Por Raúl Pourtau, exclusivo para AGNoticias
Sigamos recorriendo las historias y biografías de los destacados de la música ciudadana a lo largo del tiempo. Y, tal cual lo habíamos prometido, continuamos hablando de José Basso, luego de las primeras pinceladas que ya diéramos sobre su vida y su carrera.
Habíamos contado en la columna pasada, sobre el ingreso de José Baso a la orquesta de Aníbal Troilo. Fue en 1943 y esa fecha fue fundamental en su trayectoria artística. Integrar la orquesta de Pichuco fue un logro que muchos músicos y cantores ambicionaban, y Basso no era la excepcion.
Grabó con Troilo 87 temas desde 1943 hasta 1947. El primero de ellos fue el tango «Farol» de los hermanos Virgilio y Homero Expósito; y el último «El milagro» de Armando Pontier y Homero Expósito.
En esta agrupación se constituyó en figura, lo cual significó un aspecto sumamente valedero tratándose de una orquesta de la calidad y trascendencia como la dirigida por Pichuco.
En el año 1947 se desvinculó de la mencionada agrupación y ese mismo año se decidió a probar suerte dirigiendo su propia orquesta. Debutó en tres lugares: Radio Belgrano, el Café Marzotto, y el Cabaret Ocean Dancing.
Sus primeros vocalistas fueron Fiorentino (había sido su colega en la orquesta de Troilo) y Ortega del Cerro. El 1949 concretó sus primeras grabaciones en el sello Odeón siendo sus primeros registros el tango «Claveles Blancos» y «El bulin de la calle Ayacucho».
El estilo y la base de su agrupación era troiliana aunque muy pronto adquiriria su propia modalidad.




