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Sentido homenaje en recuerdo del Bombero Luis Millán

Se lo recordó a los 40 años del acto heroico que le costara la vida.

Ayer, junto al monolito que lo recuerda en la calle que lleva su nombre, Bomberos Voluntarios y el Gobierno de la ciudad rindieron homenaje a la memoria de Luis Millán, a cuarenta años de su muerte.

Aquella jornada de un 30 de enero de hace ya cuarenta años terminaría marcando la vida de muchos. Paradójicamente, la muerte de un bombero reverdeció los laureles de abnegación, valor y arrojo de quienes abrazan la vocación de servir a los demás sin esperar nada a cambio.

Luis, por entonces jefe de Bomberos Voluntarios ordenó a sus compañeros que lo bajaran al pozo donde estaba, agonizando un obrero que fatídicamente, había caído. No había las medidas de seguridad que existen hoy. El acto de arrojo de Millán conducía a un final incierto.

A los pocos minutos, ya no se tuvo respuesta del Sargento Millán. Los gases tóxicos que manaban del profundo pozo lo habían dejado inconsciente mientras luchaba por rescatar al obrero accidentado mediante una soga.

Otro bombero, Héctor Buppo improvisó, con un traje de buceo, un último intento de rescate de ambos. Ya era tarde. Los cuerpos del bombero heroico y del trabajador se habían rendido ante los gases tóxicos de aquel pozo de 15 metros que alguna vez contuvo combustible.

A 40 años

Ayer, a cuarenta años de aquel suceso que enlutó la ciudad, los Bomberos Voluntarios de Alta Gracia, su cuerpo de Veteranos, sus ex directivos y el Gobierno de la ciudad, le rindieron un sentido y merecido homenaje a su memoria.

Estuvo presenta la hermana de Luis, quien recibió una plaqueta que será colocada en el nuevo monolito que se erigirá frente al cuartel de bomberos. Habló con voz quebrada Hugo Casutti, por entonces Presidente de la Comisión Directiva. Subió al escenario Héctor Buppo, recordando aquel momento. El Intendente Marcos Torres aportó su decisión de apoyar siempre a este cuerpo de voluntarios.

Todo, absolutamente todo, en el marco de la profunda emoción, reconocimiento y -por qué no- agradecimiento hacia un ciudadano que un día decidió vestirse de naranja y salir corriendo hacia el cuartel con el primer toque de sirena. Un ciudadano, Luis Millán, que hace 40 años entregó su vida por el prójimo sin preguntar de quién se trataba y sin ponerle precio a su propia existencia.

El minuto de silencio enmarcado con la sirena profunda que identica a los bomberos convirtió la ceremonia en un acto de reconocimiento y admiración hacia Luis Millán. Un héroe.

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