AG Noticias
Cultura

Recordando al «Gordo» Badesso: el hombre detrás del ídolo

Del archivo de COSAS NUESTRAS traemos el homenaje al Gordo Badesso, un grande de nuestro deporte.

Del archivo de notas publicadas en COSAS NUESTRAS, rescatamos ésta. Homenaje a quien fuera una de las más importantes personas en el ámbito deportivo local. Paradójicamente, sin ser atleta ni deportista. El «Gordo» Badesso fue fundamental para que Alta Gracia brillara en el deporte nacional e internacional.

Un viejo carnet de conducir da cuenta que Ernesto Tasio Badesso vivía en la calle Lucas V. Córdoba 656, y que pertenecía a la Clase 1931. Aquellos que lo conocieron, lo llamaban simplemente “Gordo”. O “Tito”. Y todos ellos sabían que su casa, luego de las cinco de la tarde, era una cancha, desde donde conducía los destinos de los deportistas.

Suele decirse que para conocer a una persona, sólo hay que fijarse en lo que otros opinan de él. Si este fuera el caso, encontraríamos en Ernesto Badesso a alguien muy especial, uno de esos personajes que fueron labrándose su fama en base a sacrificio, rectitud y trabajo.

Ernesto «Tito» Badesso fue, entre otras cosas, Preparador Físico de los planteles superiores de Sportivo Alta Gracia.
De camionero a entrenador

“Tito” Badesso le decían los que no querían decirle “Gordo”; como fuere, todos sabían de quién se estaba hablando cuando hacían referencia a aquel hombre que estuvo detrás de muchos de los grandes logros del deporte de nuestra ciudad.

Pero bueno sería que fuéramos conociendo al Gordo Badesso. Y para ello, nada mejor que apelar a Maruca, quien fuera la mujer de su vida, y madre de su hijo. “Tito fue alumno del Maestro Bútori. De él aprendió secretos del deporte, y sobre todo aprendió a ser buena persona, a andar por el camino siempre recto”, arranca contando Maruca. “Al igual que Bútori, Tito nunca estudió para ser preparador físico, fueron intuitivos y con una enorme capacidad para aprender y para enseñar a los demás”.

Ernesto «Gordo» Badesso decidió pronto que el colegio no era para él. Apenas si un tiempito en la Academia Pitman, y luego salió a la vida decidido a ganársela con el lomo. De poco sirvieron los consejos de su padre, un inmigrante veneciano dueño de una pensión en el Alto. Tito desde joven aprendió a estar detrás del volante de un camión, yendo y viniendo mientras llevaba piedra de las canteras.

Junto a Juan Carlos Viel, otro grande de la historia deportiva de la ciudad, en una de las tantas fiestas del deporte local.

Esa fue la profesión que le permitió vivir toda su vida, mientras sabía hacerse tiempo para el deporte. “Tito fue deportista de joven. Hacía gimnasia en aparatos junto al Chungui Caviglia, otro de sus grandes amigos, pero una lesión lo dejó sin posibilidades de seguir practicando deporte, y se decidió a transmitir lo que había aprendido”, sigue relatando Maruca.

Un hombre de principios

Badesso fue siempre un hombre que tuvo claro lo que quería. Sabía que tenía que trabajar para vivir, pero que también su verdadera razón de ser era entrenar deportistas.

Por eso, era capaz de empezar el día una o dos horas antes para terminar la faena diaria, y tener luego el tiempo suficiente para entrenar a “sus” muchachos. “Nosotros no conocimos nunca lo que eran unas vacaciones. Todo fue trabajo, todo fue sacrificio; pero encarado siempre con alegría porque era lo que lo hacía feliz y nos hacía sentir bien a todos”, cuenta orgullosa, hoy, su mujer.

Fútbol, básquet, atletismo…

Tito Badesso fue el preparador físico elegido por el deporte de Alta Gracia, en tiempos en que nuestros equipos brillaban en la provincia. La Liga Departamental Santa María lo convocaba para preparar la selección que participaba en los Beccar Varela. Sportivo Alta Gracia lo tuvo poniendo a punto a sus jugadores, varios años.

La Asociación de Básquetbol disfrutó las mieles del éxito con un título de Campeón Provincial en 1962, a partir de un enorme equipo en el que mucho tuvo que ver la preparación física que le dio Badesso. Y así, la lista podría ser interminable a la hora de repasar los sitios donde estuvo, y dejó su huella.

El abrazo del alma. Juancito Turri acababa de batir el récord sudamericano de lanzamiento de bala, y el Gordo era el primero en felicitarlo emocionado.

Pero sin dudas que la persona que más supo disfrutar de Tito como entrenador y como ser humano, fue Juan Turri. El “Gigante Bueno” de Alta Gracia lo adoptó como un segundo padre, lo quiso, lo respetó y a él le dedicó cada uno de sus innumerables logros deportivos. “Un día el Gordo lo vio jugar al básquet en cancha de Sportivo y lo habló para convencerlo que se dedicara al atletismo, al lanzamiento de bala. Juancito al principio no estaba muy convencido porque el básquet le gustaba, pero tanto insistió Tito, que finalmente se dedicó al lanzamiento y empezó una carrera enorme”. Juancito Turri tocó el cielo con las manos deportivamente hablando, y el Gordo mucho tuvo que ver en todo eso.

Cajita de recuerdos

Sobre la mesa del comedor, una caja con fotos, recortes y viejas postales nos demuestra quién fue Tito Badesso. Las fotos de cuando practicaba gimnasia con el Chungui… las familiares con Maruca y Silvio… algunas con la Selección de basquet… un informe detallado de lo realizado durante un campeonato… aquella que retrata el momento exacto en que se abraza con Juan Turri cuando el grandote consiguió pulverizar el récord sudamericano de bala… todo se mezcla, todo se combina para mostrarnos cuánto tuvo que ver Badesso en el deporte de Alta Gracia, aún sin haber sido deportista.

Historias, muchísimas. Anécdotas, miles. Badesso no fue un superdotado físicamente, ni siquiera tuvo la suerte de poder estudiar. Fue, nada más ni nada menos que una gran persona que supo transmitir que en la vida, nada se logra sin sacrificio.

Año 1979. Badesso fue uno de los elegidos para recibir el «Pucará de Oro» otorgado por el Aero Club Alta Gracia.
“Fue un fenómeno de preparador físico y una gran persona”

Si bien es cierto que no tuve con él una relación personal tan estrecha, una amistad profunda, sí lo conocí desde mi faceta de deportista. Tito (me costaba decirle Gordo Badesso) fue un tipo muy sincero, muy frontal, Una persona a quien le gustaba que todo fuera de frente, porque él iba siempre de frente. Era recto, pedía compromiso y era el primero en comprometerse, y por eso era respetado. Lo dijo Marcelo Farías, que «algo» tuvo que ver con la historia deportiva de la ciudad, y a quien le tocó disfrutar de Tito Badesso a la hora de los entrenamientos.

Del archivo de COSAS NUESTRAS traemos el homenaje al Gordo Badesso, un grande de nuestro deporte.
El Gordo junto a los muchachos de la Selección de Basquet de Alta Gracia, Campeones Provinciales en 1962.