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Editorial

Pelota pinchada y fútbol unitario

Fútbol unitario. AFA sigue decidien todo, mirándose en el espejo de lo que sucede en la capital del país.
Por Juan Carlos Gamero

Continúa la pelota pinchada en todo el país, y pocos son los fundamentos que van quedando en pie para esta determinación. Sin ánimo de desmerecer los efectos devastadores de la pandemia que azota al mundo, hay decisiones que lejos están de hacer efectivos los aires de federalismo que siempre se proclaman pero pocas veces se cumplen.

La Asociación del Fútbol Argentino decidió, mirándose en el espejo de lo que sucede en la Ciudad de Buenos Aires y en el conurbano bonaerense (desde hace un tiempo pomposamente llamado AMBA), que el fútbol tiene que continuar en un impasse. «El fútbol volverá cuando todo el país esté en fase cuatro», comunicó hace ya algunas semanas.

Habría que explicarle a Doña AFA que más allá de la General Paz hay un país, y que en aquel país que desconocen, la realidad dista bastante de lo que sucede en el mayor núcleo urbano de la república.

Que existen provincias donde la «fase cuatro» es una realidad desde hace mucho. Otras en las que se vive en «fase cinco». Pero claro, el largavistas afista sólo llega hasta los arrabales porteños y poco más.

Es entendible que el fútbol profesional, y que toda aquella competencia que involucre equipos o futbolistas que habiten en zonas rojas no se juegue. Hasta ahí, estamos de acuerdo. Solo hasta ahí.

Pero, ¿qué punto de intersección tienen estos protagonistas con -por ejemplo- un pibe de Córdoba, o de La Pampa, o de Santiago del Estero que quiere al menos entrenar en su club? Un pibe que de Buenos Aires apenas si conoce las imágenes que llegan por televisión.

El verticalismo de AFA no hace más que obligar a parar el fútbol en toda la Argentina, cuando las circunstancias nada tienen que ver con lo que ocurre en las manzanas que rodean a la casona de Viamonte 1366. Mientras tanto, desde el «otro país», saben bien que sacar los pies del plato puede costar caro, y eligen seguir órdenes. Conclusión: pelota pinchada y bajo la suela para todos.

El fútbol, que por definición es el deporte más popular de esta bendita tierra, termina estando en manos de unos pocos. Los mismos para quienes el fútbol del interior sigue siendo el «fútbol chacarero» compuesto por equipos a los cuales se les sigue denominando «indirectamente afiliados», como una subliminal manera de decir que en realidad, los aceptan porque muchos de ellos significan pingües negocios y no porque esté en su intención darles su misma categoría social.

No es resentimiento lo que mueve estas palabras. No es patrioterismo localista. Nada que ver. Es reflejar un hecho concreto que se ve en todos lados. Menos, claro está, en el espejo unitario en el que analizan la realidad los directivos de la AFA.

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