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Opinión- ¿La renovación tiene que ser sólo de los jugadores? ¿Qué nos toca a nosotros?

La Selección Argentina empató frente a Colombia en condición de visitante tras haber realizado un buen partido; se le escaparon los 3 puntos al final y en las redes sociales se encargaron de criticar los errores de los jugadores argentinos.

Hace tiempo que pienso que nuestra selección tiene con qué; hay material de sobra. Eso no quita que debemos admitir internamente, ya que nuestro orgullo nos exige ser siempre los mejores del mundo, que no estamos a la altura de los últimos equipos que fueron campeones del mundo.

Tiene que ver con un contexto social. No es lo mismo nacer, crecer y jugar en nuestro país, que hacerlo en otros lugares donde las facilidades son otras y las presiones son diferentes. Solemos exigirle más a un jugador o técnico que a nuestros políticos que día a día se esmeran para hacer las cosas un poco peor.

Desde ese punto de partida, siempre fue emocionante contar las historias y enorgullecernos de los ejemplos de personas que pese a millones de adversidades salen adelante y se encargan de representarnos afuera. Sin que ellos mismos pidan ser ejemplo de nada.

Es que, como país, no tengo problema en pensar fríamente que lo mejor que hemos tenido y tenemos es el fútbol. El encargado de darnos alegrías sinceras, de sacarnos sonrisas en momentos difíciles, de tener una ilusión y un sueño por el cual luchar.

Nuestros héroes nacionales fueron y serán deportistas. En cualquier lugar del mundo cuando alguien dice que es argentino, dependiendo la región, automáticamente le contestan: “¿Argentina? Maradona! Messi! Ginobili…”. Ojo, no estoy criticando eso, al contrario, me enorgullece que sea así. Otros tendrán héroes de otras guerras más sanguíneas o conquistadores de otros corazones.

Ahora bien, en los últimos años, desde la creación de las redes sociales como conducto directo hacia los sentimientos de los deportistas (que no dejan de ser personas normales), se ha dado por sentado que está bien criticar sin medir lo que puede causar.

La crítica siempre debe existir, nos ayuda a crecer. Pero la crítica desmedida, la que solo se hace para ganar “likes” o sentirse famoso por un rato, no sirve para nada. Dudo que en este caso los jugadores de la selección, queden exentos de leer lo que nosotros decimos de ellos en Twitter, Facebook, Instagram, etc.

Anoche en el partido frente a Colombia, Juan Foyth, de 23 años, jugador del Villarreal de España, último campeón de la Europa League, cometió un error en un partido de fútbol. Con 23 años. Lo primero que hizo posterior al partido fue desactivar comentarios en Twitter. Lo bien que hizo.

Hace un par de semanas, en las mismas redes sociales, lo ponían como bandera por jugar una final vendado, con la nariz rota y consagrarse campeón. En el 2019 se viralizó un video suyo haciendo pasar de largo a un defensor brasileño en la Copa América y todos festejaban el temple y el futuro que tendría.

A la primera de cambio, como si los errores nunca hubiesen existido en el deporte y en la vida, nos encargamos de crucificarlo y reírnos a espaldas, de la desgracia de un joven que viste la celeste y blanca, algo que nunca ninguno de nosotros podrá hacer.

En este párrafo autocritico el anterior. “crucificar” y “desgracia” no deberían ser términos que se usen en una columna referida al fútbol. Pero es lo que nos toca. Es como la mamamos y sirve para intentar generar una conciencia de cambio.

Venimos de una generación impresionante. Con jugadores que han sido los mejores en sus clubes de Europa, ganando infinidad de partidos, premios y torneos. Y los famosos “millones”, los cual parece a veces para algunos, la palabra mágica para usarla como escudo protector y poder lanzar críticas a rolete. Como si el dinero conseguido por estos pibes los condenara a tener que ser perfectos para nosotros, los perfectos en todo.

Esa misma generación no pudo ganar, pero demostró que se puede luchar y representarnos de la mejor forma posible. De igual manera, será recordada para los imbéciles, que lamentablemente son la mayoría, como los que no la tiraron por abajo, los que definieron mal o los que no pusieron lo que había que poner.

Dimos vuelta una página y nos encontramos con que no se terminaba la cosa. Aparecieron nuevas personas en las cuales confiar. Quiene aprendieron de la última generación y también las pasadas. Los que ganaron títulos se encargaron de mostrar por donde es el camino; de armar la remera de la selección y enseñar a quererla y respetarla.

Estamos en frente de un grupo que nos puede dar mucho; el cual cuenta con muchísimos jóvenes con sueños y desafíos. Que, al igual que la anterior, se mueren por jugar en la selección. El tema somos nosotros. La renovación ya es una realidad dentro del campo de juego; ¿ y afuera? ¿Que pasa en las tribunas?

Desde antes de la pandemia que los “fanáticos” no van a la cancha. No. Los nuevos “hinchas” están atrás de un celular y con wifi. Esperando el momento oportuno para lanzar un meme hiriente y reírse sumergido en su propia vanidad.

Buscando videos de jugadores que ya pasaron para intentar demostrar que lo de antes siempre fue mejor. No tengo dudas que si estos nuevos hinchas hubieran estado en las malas dentro de las buenas, hubieran hecho lo mismo. Es que es algo muy nuestro, si hasta al propio Diego Y Leo le hemos pegado.

Algunos aprenden y miran para adelante, apoyan. Porque claro, no son todos así. Pero lamentablemente siempre se va a enfocar en lo negativo. Hace unos días, Oriana Sabatini, actriz, modelo y cantante contó que le cuesta mucho mirar las redes y que le cuesta dar notas por temor a equivocarse y ser el hazme reír en Twitter. Le preguntaron si también recibía buenos mensajes y contestó que obvio, que incluso son la mayoría, pero que los negativos son los que le quedan haciendo ruido.

Del fútbol a lo que somos. El reflejo que como sociedad impartimos. Estamos a tiempo de cambiar, de darnos cuenta que tiramos para el mismo lado. De poder poner el día de mañana, sin miedo ni vergüenza, al fútbol como ejemplo.

El camino está. Nos queda a nosotros, los hinchas, alentar y apoyar. Estirar la mano si alguno se cayó. Aprendamos de los errores. Dejemos de condenar a chicos que los comenten, seguro mucho menos que quien escribe y quien lee. Son personas, ellos son nosotros.

A nosotros nos toca eso, ser otra vez, hinchas de la Selección. Hinchas de Argentina. Nos renovemos.

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