Paola y Macarena convirtieron sus pérdidas personales en una causa colectiva. Desde la ONG “Elegí Vivir”, trabajan para visibilizar los siniestros viales, promover la prevención y lograr cambios concretos en la ciudad.
El compromiso con la seguridad vial no nace del azar. En muchos casos, tiene su raíz en historias atravesadas por el dolor. Así ocurre con Paola y Macarena, dos mujeres de Alta Gracia que decidieron transformar pérdidas personales en una lucha activa por la concientización. En diálogo con AGNoticias, contaron su historia.
En el caso de Paola, su historia comienza con una tragedia: su hijo fue atropellado en la ciudad de Córdoba por un conductor que, según se presume, manejaba bajo los efectos del alcohol y otras sustancias. El joven permaneció en coma durante siete días antes de fallecer. El responsable se presentó recién tres días después, lo que impidió realizar los controles correspondientes.
“¿Qué hago con todo este dolor?”, se preguntó entonces. La respuesta no fue inmediata, pero con el tiempo encontró un camino: convertir ese sufrimiento en acción. “No es que el dolor desaparezca, porque eso no pasa. Pero decidí usar esa energía para salvar una vida. Con eso, ya alcanza”, expresó.
Por su parte, Macarena también atravesó una pérdida repentina. Su hermana, Bárbara, falleció en un siniestro vial en Alta Gracia, apenas horas después del hecho. Un año más tarde, durante una actividad conmemorativa en el lugar del accidente, conoció a Paola. Ese encuentro marcaría un antes y un después.
“Me quedé con ganas de hacer más. De no quedarme solo en el dolor”, recordó. Desde entonces, canaliza su experiencia en acciones concretas para evitar que otras familias pasen por lo mismo. “Que no haya más mesas vacías, que ninguna otra nena se quede sin su mamá”, resumió.
Qué es el “mayo amarillo” y cómo llega a Alta Gracia
El “mayo amarillo” es un movimiento internacional que busca visibilizar y reducir los siniestros viales. A través de campañas, intervenciones urbanas y acciones comunitarias, promueve la reflexión sobre la responsabilidad al conducir.
En Alta Gracia, la iniciativa comenzó a tomar forma en 2023, con la iluminación del Reloj Público en amarillo en el marco del Día Mundial en Recuerdo de las Víctimas de Siniestros Viales. Al año siguiente, en 2024, se realizó la primera campaña local de “mayo amarillo”.
La labor cotidiana no es sencilla. Muchas veces implica interpelar directamente a conductores y peatones en situaciones concretas. “Hay gente a la que no le gusta que le llamen la atención”, reconocieron. Sin embargo, insisten en que la educación vial es clave y debe comenzar desde la infancia.
En ese sentido, destacan la importancia de trabajar con niños y jóvenes, quienes luego replican esas conductas en sus hogares: desde pedir el uso del cinturón hasta cuestionar el uso del celular al volante. También valoraron el trabajo articulado con autoridades locales y las acciones de control y prevención que se vienen implementando.
El trabajo se fue consolidando con el tiempo, sumando nuevas acciones como la iluminación del reloj en fechas clave, la articulación con el municipio y la participación en actividades junto a otras organizaciones.
Elegí Vivir: un trabajo en red que crece
Aunque la organización “Elegí Vivir”, forma parte de una red más amplia. Trabajan en conjunto con organizaciones como Estrellas Amarillas, con trayectoria a nivel nacional en la promoción de leyes y políticas públicas vinculadas a la seguridad vial.
Además, mantienen vínculos con otros espacios y participan en actividades provinciales, capacitaciones y campañas de concientización.
Uno de los proyectos más importantes en marcha es la geolocalización de puntos críticos en Alta Gracia, con el objetivo de identificar zonas de mayor siniestralidad y generar medidas concretas para reducir riesgos.
El objetivo: una estrella amarilla en Alta Gracia
Entre las metas más cercanas aparece la colocación de una estrella amarilla en la ciudad, señal que indica el lugar donde ocurrió el siniestro vial fatal de su hermana Bárbara. Para Macarena, lograrlo tendría un significado especial: “Sería cerrar un círculo, un alivio”.
Desde la organización, consideran que su instalación podría marcar un precedente en la región y fortalecer las acciones de concientización.
“Que no sea en vano”
El mensaje final es claro: evitar nuevas tragedias. “Es un trabajo de hormiga, pero la concientización está llegando. Despacio, pero llega”, aseguran. Y en ese camino, cada acción tiene un objetivo concreto: que ninguna pérdida quede sin sentido.




