El Presidente Javier Milei promocionó un proyecto cripto desde su cuenta de X. La misma creció un 1300% y luego se desplomó en apenas unas horas. En el medio, se registraron movimientos similares a los de una estafa. Eso sí, hubo quienes hasta 87 millones de dólares.
Sea Milei, sea un empleado de Epec o un funcionario municipal, todo siempre debiera ser juzgado con la misma vara. ¿Ocurrirá en este caso?
En un horario inusual, en circunstancias que no fueron aclaradas, el presidente de la Nación Javier Milei publicó en su cuenta de X un posteo en el cual promocionaba una criptomoneda llamada $LIBRA, que supuestamente era parte de un proyecto privado para fondear empresas argentinas, pero que terminó siendo una trampa para un número aún incierto de inversores que salieron a comprar y que perdieron cuando la cripto se desplomó en cuestión de minutos.
Es que tras la intervención de Milei la criptomoneda voló desde los 0,3 centavos de dólar hasta un pico de 5,54. Una hora después de su pico, se desplomó hasta 1,05. Al mediodía del sábado cotizaba apenas 0,18. En el medio, se dieron una serie de compras y ventas casi instantáneas que generaron suspicacias en redes sociales.
La movida, que distintos traders señalan a Clarín como «insólita», disparó una serie de rumores y versiones encontradas, en medio del silencio oficial alrededor del proyecto. Incluso algunos influencers financieros que suelen acompañar al gobierno salieron a marcarle la cancha y denunciar un error o una irresponsabilidad por parte del Jefe de Estado, quien además es economista.
Lo que ocurrió en la noche del viernes fue más parecido a un Rug Pull que a un fondeo legítimo. Es un tipo de estafa que consiste en inflar un activo prometiendo un tipo de retorno o beneficio, para luego desaparecer cuando entraron suficientes personas. La traducción literal es «sacarle la alfombra» al inversor. Pero la primera pregunta que surgió en las redes es quien había puesto en primer lugar esa alfombra
Cronología de una maniobra rápida y furiosa
La historia de la cripto $LIBRA comienza el pasado 20 de octubre, cuando el presidente Milei mantuvo una reunión con un emprendedor llamado Julian Peh, cofundador de KIP Network Inc, una empresa que trabaja con la Web3 y proyectos de Inteligencia Artificial (IA). De acuerdo a su sitio web, buscan soluciones para evitar que los grandes monopolios tecnológicos destruyan la competencia y lesionen la democracia.
Peh se encontraba en Argentina participando de una charla del TechForum Buenos Aires, donde KIP era sponsor y Milei uno de los oradores principales. Según tuiteó el CEO, esa tarde hablaron con el presidente sobre IA y el impacto social, sus riesgos y qué podía hacer la empresa en Argentina. Luego hicieron una selfie.
Este viernes, KIP Network lanzó el proyecto ‘Viva la libertad’ y su website, vivalalibertadproject.com, cuyo dominio según consta fue registrado horas antes ese mismo día. De acuerdo a la página, el proyecto nació para «impulsar la economía argentina mediante el financiamiento de pequeños proyectos y negocios locales, apoyando a quienes buscan hacer crecer sus emprendimientos y contribuir al desarrollo del país».
Allí presentaba el token $Libra, un token «diseñado para fortalecer la economía argentina» e inspirado en las ideas liberales de Milei. Luego dejaba un link para anotarse en un formulario de Google Drive para presentar proyectos y acceder al financiamiento que levantaría el proyecto.
A las 19 hs de Argentina Javier Milei lanzó su tuit promocionando el proyecto: «La Argentina Liberal crece!!! Este proyecto privado se dedicará a incentivar el crecimiento de la economía argentina, fondeando pequeñas empresas y emprendimientos argentinos. El mundo quiere invertir en Argentina», escribió, junto el link a la página y la dirección del contrato inteligente. Como la moneda no estaba listada, es el equivalente a dejar el CBU de a dónde mandar el dinero.
Ganadores, mentiras y twitteos
Al momento de subir ese posteo, la criptomoneda valía $0,33 USDT. En apenas cuarenta minutos multiplicó su valor casi un 1300% hasta llegar a los $4,7. Allí fue cuando comenzó su curva descendente.
Según un informe del analista financiero Kobbeissi Letter (una firma estadounidense que se encarga de hacer análisis financieros), durante las primeras tres horas desde la constitución de la moneda, los inversores iniciales del proyecto comenzaron a retirar dinero, sacando unos 87,4 millones de dólares.
Mientras la cripto comenzaba a desplomarse, en los círculos de tuiteros oficialistas no existían explicaciones oficiales sobre el tema. Aunque entre los trolls libertarios se habló de un hackeo, fue la propia diputada Lilia Lemoine quien salió a negar esa versión. A las 00:38 del sábado fue Milei quien salió a hablar.
Argumentó que era un emprendimiento privado y que «no estaba interiorizado de los pormenores del proyecto» antes de tuitearlo. Luego borró el tuit para «no seguir dándole difusión» y culpó a los políticos y a la casta.

No es la primera vez que le pasa: en 2022 siendo diputado promocionó de manera paga en sus redes sociales la criptomoneda CoinX, que luego terminó con una denuncia por estafa. Luego argumentó que fue apenas una publicidad y que dejó de promocionarla cuando vio cómo funcionaba. Para ese entonces, ya varios inversores habían entrado por su consejo. Algunos incluso llegaron a demandarlo.
Mientras Milei se desentendía del proyecto, en foros de cripto y spaces en X se debatía intensamente el tema. Es que la caída de la moneda de Milei arrastró al mercado de memecoins (aquellas criptomonedas hechas en broma o como memes), donde otras similares vieron caer fuerte sus cotizaciones.
Según Kobeissi, el desplome hizo que el Market Cap del token (es decir, el valor total de todas las unidades de una criptomoneda en circulación) desaparezca unos 4,4 mil millones de dólares, si se contabilizan lo que valían todos los $Libra disponibles en su pico.
Sin embargo, la maniobra tuvo ganadores, aquellos que tuvieron de primera mano información de la jugada y operaron a los pocos instantes posteriores al tuit del presidente. ¿Quienes tenían la cripto antes del tuit?
Otros, por su parte, perdieron. En redes sociales distintos usuarios de Asia y Estados Unidos compartían posteos contando cómo habían perdido grandes cantidades por apostar en la cripto presidencial. Hasta un bufet jurídico de Nueva York comenzó a ofrecerse para lanzar una demanda en conjunto.
Más allá de disculpas forzadas por la situación. Más allá de dichos y contradichos, la realidad es una sola: el Presidente (que además es economista) cuando menos recomendó invertir en un esquema piramidal que rápidamente se convirtió en algo demasiado parecido a una estafa. ¿Qué tanto estará ésto reñido con las responsabilidades que tiene un funcionario, en este caso el más alto del país? ¿Los dedos acusadores de ayer, se animarán a señalar también ahora?. Por aquello que decíamos arriba, lo de medir con la misma vara…
Fuente: extractado de la nota aparecida en Clarin.com

