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Crónicas al Voleo

Luz del Fuego, la libertad como bandera

Luz del Fuego, la libertad como bandera
Por Germán Tinti (especial para Crónicas al Voleo)

Dora Vivacqua era la decimocuarta de quince hermanos de una familia acomodada de Cachoeiro de Itapemirim, una ciudad del estado brasileño de Espíritu Santo situada a orillas del río Itapemirim, a unos 400 kilómetros de Río de Janeiro, a la cual se mudó a los 20 años para vivir sola. Esto no sería un dato llamativo en estos días, pero si tenemos en cuenta que esto ocurrió en 1937 el contexto cambia.

Antes de eso, Dora había vivido una adolescencia rebelde y tormentosa. Mucho antes de que el ingeniero automovilístico francés Louis Reard inventara en 1946 la bikini, solía tomar sol en las playas de Marataízes utilizando solamente una braga (término mucho más agradable que bombacha) y un top hecho con pañuelos.

«Hoy represento la locura / Más de lo que querrías / Todo lo que ves sale de la boca / De una gran mujer / ¡Pero loca!»

Admiradora de Carmen Miranda y de la estrella del cine mudo Pola Negri, Dora no soportaba el tedio pueblerino de Cachoeiro y el escándalo iba tras ella. Lejos del recato impuesto por la moralidad imperante, tomaba la iniciativa en sus citas y eso, sin dudas, contribuía a construir una reputación que preocupaba y asustaba a su familia. Debió soportar dos internaciones en instituciones siquiátricas, una luego de que su hermana Angélica la descubriera pegándose un revolcón con su marido (el de Angélica), la otra cuando le reventó un jarrón de cristal en la cabeza a su hermano Attilio luego de que este se enterara de unas fotos que Dora se había sacado semidesnuda.

Luego de estos sórdidos momentos, y tras vivir algún tiempo con otra de sus hermanas, Mariquinha, Dora logró alejarse (al menos físicamente) de su familia e instalarse en Río de Janeiro. Mariquinha, que también había experimentado conflictos con su familia, un día le dijo: «Escapar de la esclavitud de las normas sociales trae dolor y sufrimiento. ¿Estás lista para esto, querida?» Vaya si estaba lista.

«Hoy represento el secreto / Envuelto en papel / Como luz del fuego / No tenia miedo / ¡Ella también fue al cielo, temprano!»

En Río se involucra sentimentalmente con José Mariano, un bon vivant hijo de un célebre arquitecto, que la instaló en el sofisticado Edificio Neptune, de Copacabana. Fue allí cuando empezó a tomar clases de baile con Eros Volúsia, una bailarina carioca que había logrado proyección nacional e internacional que tuvo gran éxito al desarrollar coreografías propias inspiradas en la cultura brasileña y el gran legado africano. Eros obtuvo gran renombre cuando filmó en Hollywood como partenaire de Bud Abbott y Lou Costello (por entonces encarnizados competidores de Laurel y Hardy) y la mismísima Carmen Miranda la reconoció como una gran influencia.

Poco tiempo después Dora Vivacqua montó su propio show y provocó una gran sensación en el Río trasnochador. En 1944 comenzó actuando  en la arena del circo «Pavilhão Azul» (Pabellón Azul). De un lápiz labial de origen argentino adoptó el seudónimo de «Luz del Fuego» y se presentó en diversos clubes nocturnos del barrio Largo de Lapa, conocido por entonces como el «Montmartre carioca». Su sensual danza, sus atrevidos y escasos atuendos y sus dos compañeros de escenario, Cornelio y Castorina (dos enormes boas constrictor que completaban su coreografía) la hicieron popular en poco tiempo.

Mientras tanto, Dora escribía una novela sobre la historia de una prostituta que buscaba dejar ese oficio. Literalmente no fue tenido en gran consideración por la crítica, pero su crudo lenguaje y las detalladas descripciones de escenas sexuales que incluían lesbianismo y diversas fantasías eróticas pocas veces expuestas en la literatura comercial de la época hicieron que «Trágico black out» fuera un éxito de ventas en 1947 y pusiera a Luz del Fuego en las páginas de las crónicas sociales.

«Hoy represento una fruta / Incluso podría ser manzana / No, no es un pecado / Solo una invitación / Ven a verme mañana mismo!»

Paralelamente Dora debía atender el frente familiar. Dos de sus hermanos, Attilio y Arquímedes, eran exitosos y promitentes políticos del estado de Espíritu Santo. Attilio era senador y aspiraba a la gobernación, pero su parentesco con una artista desnudista y de vida disipada fue utilizado por sus adversarios y significaron una contundente derrota en las elecciones.

La actividad política no le fue ajena a Dora. En 1949 fundó el Partido Naturista Brasileño, que ella misma presidió y para el que creó eslóganes tan expresivos como «¡Menos ropa y más pan!». En su plataforma se proponía difundir el vegetarianismo y el naturismo (cuya principal expresión era el nudismo). No tuvo mucho recorrido la iniciativa partidaria, pero le sirvió para reafirmar y difundir sus convicciones naturistas.

«Hoy represento el folklore / Oxidado en el metro / De la gran ciudad a toda prisa / Para saber a donde voy / ¡Sin eso!»

Ya para la primera mitad de la década de 1950 se había convertido en la estrella que enloqueció a Brasil. Según el escritor Gustavo Bastos «era el demonio viviente que desafió a las autoridades, a la Iglesia y a la familia, ocupando los titulares de periódicos y revistas, el nombre de Luz del Fuego dejó su huella en la cultura brasileña en esos tiempos. Amada por el pueblo y odiada por los moralistas, Luz descubrió en la leyenda del escándalo el camino más corto a la fama».

En aquellos años creó la primera playa nudista de Latinoamérica. Con algunos amigos, a quienes había convencido de los beneficios de la luz solar sobre el cuerpo desnudo y poniendo como ejemplo famosas playas europeas como Biarritz, comenzaron a reunirse en la por entonces discreta playa de Joatinga.

«Hoy represento a la cigarra / Quien aún cantará / En este hormiguero que tiene oídos / Será capaz de  escuchar / ¡Mi llanto!»

Al mismo tiempo publicó «A verdade nua», una autobiografía en la que sentaba las bases de su filosofía naturista. El libro fue considerado pornográfico y retirado de las librerías (razón por la cual pudo vender muchos ejemplares por correo). A pesar de eso, logró que la Prefectura de Río de Janeiro le asignara un pequeño islote en la bahía de Guanabara (que ella bautizó «Ilha do Sol») para que allí funcionara la sede de su colonia, que tuvo su apogeo entre 1955 y 1961, cuando desfilaron por allí –desnudos, obvio– celebridades como Brigitte Bardot, Ava Gardner y Errol Flynn.

Pero poco después el esplendor fue desapareciendo, los socios del club naturista se fueron aburriendo y Dora se fue quedando sola en un islote desierto. Fue asesinada por unos pescadores furtivos que intentaron robarle y violarla. Luz del Fuego se defendió pero poco pudo hacer.

Aún hoy hay excursiones a la Ilha do Sol, donde solamente quedan ruinas de la cabaña que habitó Dora Vivacqua en sus últimos años y sobrevuela la inolvidable leyenda de Luz del Fuego. Si uno afina el oído puede ser que el viento que llega del océano nos traiga los versos de la canción que Rita Lee le dedicó: «Hoy os planteo la pregunta / En el vientre de mamá / Y quien muere hoy nace un día / Para vivir el mañana / ¡Y siempre!»

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