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Luka Modric e Ivan Rakitic: pasados dolorosos, con las marcas de la guerra y el fútbol de Croacia

Por Enrique Gastañaga (Enviado de Clarín a Rusia 2018)

El del Real Madrid y el del Barcelona le dan alegría con su clase a un país que sueña ser campeón del mundo.

Imposible no creer en Croacia y su sueño de instalarse en la memoria cuando se trata de una selección que late con un corazón bombeado por dos hombres que cargan con historias ultra pesadas. Si ellos supieron avanzar por la vida venciendo contratiempos mucho más trascendentes que cualquier derivación provocada por este sensacional juego de la pelota, ¿cómo no esperar todavía alguna otra hazaña de esos dos socios ideales del mediocampo que dejaron atrás el clásico Real Madrid – Barcelona, que protagonizan en la liga española, para comandar el sueño de Croacia en este Mundial europeo? Vale apostar más que nunca por Luka Modric y por Iván Rakitic.

Más o menos, los dos tienen una marca de guerra en la piel y en el alma. Un año después de Italia 90 y de las hazañas de Diego Maradona con un tobillo a la miseria, con apenas seis cumpleaños encima, Modric empezó a escapar de los tiros y de las bombas de la Guerra de la Independencia junto a sus padres y a su abuelo.

La desintegración de la antigua Yugoslavia iniciaba la guerra de Serbia contra Croacia, Bosnia y Kosovo. Hasta que un día, nacionalistas serbios encontraron en uno de los refugios a un grupo que consideraron rebelde. Ahí, entre muchos croatas, estaban los Modric y, delante de los propios ojos de quien hoy es una figura del Mundial, asesinaron a siete, uno de ellos el abuelo de Luka.

En esos tiempos de horror, sangre y muerte, para que la realidad lo impactara lo menos posible, lo entretenían a Luka con una pelota de fútbol. Nacía un amor especial. Eso sí, para fortalecer esa relación tan singular entre Modric y la redonda, hubo que superar obstáculos. Lo rechazaban en distintos clubes por su físico: la baja estatura y su contextura delgada no coincidían con el estereotipo europeo. Sin embargo, a los 16 años le abrieron la puerta en el Dinamo Zagreb, una década más tarde de aquellas imágenes de guerra que jamás olvidará pero que en ninguna charla periodística jamás quiso repasar.

Luca Modric, el motor, el botín inteligente de la selección croata (Foto EFE)

Rakitic no sufrió frente a él ningún asesinato de un ser querido en ese conflicto de los Balcanes, pero si nació en la ciudad suiza de Möhlin fue porque sus padres habían dejado Croacia huyendo de la guerra. Es hijo de un croata y de una serbia.

Mucho antes de elegir con sabiduría qué hacer con cada pelota y dónde y cuándo salir a cortar o a presionar, Rakitic tuvo que escoger para qué selección jugar. Ya lo había hecho para Suiza, pero al final se calzó para siempre la camiseta de Croacia. Y ahora, aquí, está ese muchacho que adora cocinar, que alguna vez se enganchó con la arquitectura, de perfil bajo.

No se conformaron con bailar y golear a Argentina ni con ganar el grupo. Modric y Rakitic siguen llevando de la mano y con una sonrisa a Croacia por esta aventura rusa. El del Real Madrid volvió a imprimir su clase, hasta convertirse en el jugador más valiosoelegido por la FIFA en ese triunfo colosal que silenció a Rusia, con alargue y con penales que él alimentó con su remate preciso.

El del Barcelona también supo imponerse en el desarrollo y dejar su marca con calma de futbolista diferente nada menos que en el instante más trascendente, en ese momento que definió la cuestión desatando al mismo tiempo la felicidad croata y la desazón rusa, en el penal que cerró la serie, tal como había sucedido en octavos contra Dinamarca. Una década más tarde, Rakitic paga una cuenta pendiente. Nadie se acordará a partir de ahora de aquel penal decisivo que falló en la Eurocopa 2008 y que eliminó a su Croacia cuando apenas tenía 20 años.

Iván Rakitic, pieza fundamental en el andamiaje de su selección. (Foto EFE)

«Queremos más. No vamos a renunciar a nada y vamos a jugar contra Inglaterra con toda la ilusión y toda la pasión del fútbol croata. Demostramos que podemos ser sorpresa otra vez. Vivimos un sueño y sería un premio para este equipazo llegar todavía más lejos”, se ilusiona Modric.

“No queremos meternos más presión con la semifinal del 98. Queremos seguir haciendo nuestra historia. Inglaterra es muy fuerte, pero si mejoramos algún detalle… El Mundial es lo más grande que hay “, sueña Rakitic.

Para dibujar el 65 % de posesión de la pelota que Croacia logró sometiendo a Rusia en el control del juego, resultaron cruciales Modric y Rakitic con casi 200 pases sumados entre ambos. El del Madrid dio 102 con una eficacia del 87,3 % y el del Barcelona, 89 con una precisión del 89,9 %.

A Modric y a Rakitic se los disfruta en este Mundial extraño, vacío de sudamericanos y sin los intérpretes que suelen atrapar la mayoría de los flashes en el universo futbolero. Son mediocampistas completos, acostumbrados a todo, tal vez favorecidos por aquellas señales dolorosas que marcaron sus vidas y que ahora les sirven para no inmutarse ni en las situaciones más calientes que propone este juego.

A Modric y a Rakitic se los goza y se los admira. Y también pensando en la Selección y en el fútbol nuestro provocan envidia: uno de los desafíos es volver a generar mediocampistas como ellos.

Fuente y fotos: Clarin.com
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