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Crónicas al Voleo

Liverpool nunca se rinde

Liverpool nunca se rinde

Por Germán Tinti

 

The Sun es el diario más leído en idioma inglés. Tiene una tirada de más de 3 millones de ejemplares y unos 9 millones de lectores. Ninguno de esos 9 millones es de Liverpool.

En 1989 ocurrió en la ciudad de Sheffield una de las mayores tragedias de la historia del fútbol. El 15 de abril Nottingham Forest y Liverpool jugaban la final de la FA Cup en el estadio de Hillsborough en Sheffield cuando una avalancha en el sector de las tribunas destinadas a los aficionados del Liverpool tuvo como dramática consecuencia la muerte de 96 personas. Muchas de ellas agonizaron dentro del campo de juego sin que los servicios de emergencias atinaran a actuar.

Liverpool nunca se rinde
Una tragedia y la manipulación de la verdad desató una lucha inquebrantable de los habitantes de Liverpool.

A los pocos días The Sun publicó un informe estremecedor. Bajo el titular “La verdad” contó que mientras esas personas yacían sobre el césped, los aficionados del Liverpool orinaban sobre sus cuerpos, robaban sus pertenencias, agredían a los policías que trataban de salvar vidas e incluso agredían sexualmente a una de las menores que perdió la vida. Las cosas que se describían en el tabloide eran absolutamente repulsivas y horrorosas.

Liverpool nunca se rinde
La bufanda y su leyenda lo resumen todo.

Nadie en Liverpool creyó ni por un momento lo que The Sun publicaba, pero el resto del país sí. «Era gente inocente que no había hecho nada malo, solo ir al fútbol. Y de repente teníamos a todo el país culpándonos –recordaría muchos años después Margaret Aspinall, madre de uno de los aficionados que murió en aquella tribuna–. Toda la prensa en nuestra contra, haciéndole los titulares al gobierno de Margaret Thatcher. Fue The Sun quien hizo los famosos titulares. Tengo alguno guardado, si vieras los periódicos… Por el amor de dios, era todo muy desagradable. El mensaje caló en los aficionados de otros clubes, nos gritaban por la calle: ‘Míralos, los scousers’, decían. Nos hundíamos. Era todo el país contra Liverpool, contra la ciudad de los disturbios de Toxteth, contra la ciudad de los pobres. Siempre quisieron manchar la imagen de la ciudad, de Merseyside. Es cierto que hubo una época complicada, pero lo único que hacíamos era luchar por los derechos, adelantarnos a las injusticias. Todo iba mal, y por alguna razón utilizaron Hillsborough para hundirnos».

Es necesario decir que Toxteth es un barrio de Liverpool en el que se produjeron violentas protestas sociales en 1982, cuando el 40% de los jóvenes del sector estaban desocupados. Estos hechos fueron consecuencias de los disturbios del barrio londinense de Brixton el año anterior, que encadenó sucesos similares en Leeds, Leicester, Southampton, Halifax, Bedford, Gloucester, Coventry, Bristol y Edimburgo.

Lo cierto es que la Justicia cerró rápidamente la investigación, dando por cierta la versión de la policía que defendió The Sun. Pero a partir de aquel infame informe (valga la aliteración), aficionados “Reds” comenzaron a boicotear al tabloide londinense. La iniciativa se fue extendiendo en la ciudad y en el tiempo. Paul Collins, uno de los fundadores de este movimiento, explicaba en un reportaje a EL ESPAÑOL que la venta del tabloide es insignificante en la ciudad. «Todo el mundo nos apoya por lo que hizo esa gente. El boicot ya es real. No estoy seguro de que esté totalmente muerto, pero está claro que no se vende mucho aquí. Todavía queda en algunas partes, pero casi siempre son ventas de algún modo secretas».

Pequeños negocios y grandes cadenas se fueron sumando a la iniciativa. La mayoría de los supermercados y casi ninguna gasolinera vende el diario londinense. El público consumidor ha hecho sentir su fuerza con comentarios del tipo “he decidido dejar de comprar en su tienda al enterarme que vende The Sun”. Los dos clubes de la ciudad que juegan en la Premier League, el Liverpool y el Everton, apoyaron la movida e incluso le niegan la acreditación a los periodistas de ese diario.

Pero este boicot se hundiría en las estancadas aguas de lo anecdótico si no hubiera respaldado la conmovedora lucha de los parientes y amigos de quienes dejaron la vida en las gradas de Hillsborough. Esa lucha logró que en 2011 James Murdoch, dueño del diario, reconociera la mentira y pidiera perdón a los scoucers. La primera consecuencia de esta desmentida fue que en 2012 se reabriera la investigación judicial y 4 años más tarde la lucha de toda una ciudad para limpiar la memoria de quienes habían muerto absurdamente en un partido de fútbol quedara limpia. Tras el nuevo juicio quedó demostrado que diez minutos antes del encuentro la grada estaba llena. Sin embargo, la presión que ejercían miles de personas en el exterior del estadio, queriendo entrar al recinto, hizo que se diera la orden de abrir las puertas que daban acceso a una zona que ya estaba repleta de aficionados, provocando la avalancha mortal. El oficial Duckenfield estaba a cargo del operativo, llevaba sólo 19 días en un puesto que desconocía. Según los informes posteriores, podrían haber evitado la muerte de 41 de los fallecidos si hubieran actuado correctamente.

A Margaret Aspinall la apodaron “La dama de hierro”, en contraposición a su homónima, la Primer Ministro Tatcher, que defendió la versión policial de los hechos. Después de conocido el veredicto dijo: “Terminar el juicio y escuchar el veredicto fue una sensación de alivio. No puedo describir las emociones de ese día, se vivió un momento mágico que es imposible que se dé en otro lugar del mundo. La gente me abrazaba y me besaba, me pedían bajar con ellos. Muchos estaban llorando. Es un orgullo. Ahora el mensaje es distinto: ‘Estos scoucers nunca se rinden, mira lo que han conseguido’. No sólo por las almas de los 96, sino por el bien de esta nación y de la gente que está luchando por la justicia alrededor del mundo. Eso es lo que hacemos. No me importa el color o el país, todos somos seres humanos, y una vez has venido a este mundo debes tener los mismos derechos. Todos sangramos, todos usamos el baño, todos respiramos, todos somos iguales. Todos somos hijos o madres de alguien”.

Liverpool nunca se rinde
Margaret Aspinall, abanderada de la lucha por la verdad y la justicia.

La lucha no ha terminado, ahora buscan que los responsables de la tragedia respondan ante la Justicia y la sociedad

“Lo que nos hace seguir –dice Aspinall– es pensar en las injusticias ahí fuera, y en que muchos no tienen ayuda. Mi mensaje es: sal, presiona, sigue llamando a la puerta, golpea la puerta, y haz que se cansen de ti. Presiona tanto que al final tengan que lidiar con ello. Está claro que lleva tiempo, pero merece la pena”.

Los scoucers no bajaron los brazos, honraron la memoria de sus muertos llevando a los hechos las históricas palabras de Winston Churchill: “Llegaremos hasta el final, lucharemos en Francia, lucharemos en los mares y océanos, lucharemos con creciente confianza y creciente fuerza en el aire, defenderemos nuestra isla, cualquiera que sea el costo, lucharemos en las playas, lucharemos en las pistas de aterrizaje, lucharemos en los campos y en las calles, lucharemos en las colinas, nunca nos rendiremos”.

A veces es mucho más que un partido de fútbol.

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