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La marcha de los elefantitos

La marcha de los elefantitos
Por Germán Tinti (especial para Crónicas al Voleo)

Desde hace aproximadamente un año, una pequeña manada de elefantes se desplaza por territorio chino. Lo hace sin que investigadores y científicos acierten a determinar las causas de esa empecinada marcha que comenzó en la Reserva Natural Nacional de Xishuangbanna, al suroeste del país, cerca de la triple frontera con Myammar y Laos; y que avanza hacia el norte deteniéndose apenas para descansar. Ya han recorrido más de 500 kilómetros y nadie puede arriesgar cuanto más continuarán.

El grupo que partió desde la reserva natural estaba compuesto por 16 ejemplares, durante el trayecto dos decidieron volver a casa; pero mientras tanto nació un cachorro. Actualmente la manada está compuesta por seis hembras, tres machos adultos, tres jóvenes y tres crías.

Además del interés científico que provoca esta inusitada acción, preocupa a las autoridades los daños materiales que provocan los bichos estos. Es largamente conocida la torpeza en los movimientos de los trompudos. Hasta el momento se llevan contabilizados casi 60 hectáreas de cultivos destrozadas con pérdidas de aproximadamente un millón y medio de dólares.

«Habrá que ver a donde vamos / A la frontera del país / Buscando límites y campos / Para quedarnos a vivir»

Una mañana, los habitantes de la ciudad de Leshan despertaron y con asombro observaron a los paquidermos deambular por sus calles en plan turista; irrumpir en una concesionaria de autos e incluso vieron a un par de los integrantes del grupo completamente borrachos luego de comer granos fermentados de una destilería de bebidas alcohólicas. Como si fueran alemanes en Ibiza, pero de tres metros de alto y cuatro toneladas de peso. Debe ser un espectáculo entre cómico y aterrador un elefante mamado.

Muchas veces hemos escuchado sobre las migraciones de distintas especies animales. Sin ir más lejos, en Río Cuarto anualmente esperan a las golondrinas que inician su larguísima peregrinación en Norteamérica y viajan a lo largo del continente en busca de una eterna primavera.

Y es que el clima es una de las principales razones por las cuales los animales se trasladan multitudinariamente, además de la búsqueda de alimentos, el temor a los depredadores y la procreación. Claro ejemplo de esto último es el de las ballenas que nadan durante meses desde las gélidas aguas de los mares del norte en busca de las corrientes cálidas de la Patagonia para poder reproducirse más confortablemente. Como cantaba Rafaela Carrá, «para hacer bien el amor hay que venir al sur».

Sin embrago los elefantes no entran en la categoría de animales migrantes y es por eso que la comunidad científica solamente puede ofrecer teorías que intentan explicar la inusual conducta, pero ninguna certeza.

«Las arboledas en invierno / Son transparentes ya verás / La nieve cubre los senderos / Y el habitante tiene paz»

En declaraciones al New York Times, el biólogo español Ahimsa Campos-Arceis sostiene que los elefantes encontraron en los campos cultivados una forma más fácil de conseguir alimentos que en su reserva de origen. «Han aprendido que hay mucha comida, es nutritiva, fácil de encontrar y segura. Puede que estén regresando a lugares donde estuvieron hace mucho tiempo». En una línea de pensamiento similar se ubica Pan Wenjing, responsable de bosques para Greenpeace en el este de Asia: «El factor principal es la disminución y fragmentación de la selva tropical donde viven. Y la razón es por la expansión de las actividades humanas como las plantaciones, por ejemplo, de té y caucho, así como las construcciones».

Para fundamentar esta postura, estos expertos se basan en que el elefante asiático es una especie considerada en peligro de extinción en China. Y que, gracias a los esfuerzos de prevención, su población en la región suroeste se ha duplicado en los últimos 40 años, pasando de poco más de 150 ejemplares a unos 300 en la actualidad. Sin embargo, su hábitat natural ha pasado en ese periodo de más de 2.000 kilómetros cuadrados a menos de 500.

Otra opinión. Para el experto en elefantes asiáticos Chen Mingyong, la explicación pasa por otro lado: «Es posible que su líder carezca de experiencia y haya hecho que todo el grupo se haya perdido».

«Hay una tierra prometida / Para los hijos de tu grey / Al otro lado de la ruina / Comenzaremos a crecer»

Mientras los científicos no se ponen de acuerdo, el gobierno chino ha dispuesto medio millar de agentes, unos 120 vehículos y una docena de drones para acompañar la marcha y tratar de prevenir su ingreso en áreas densamente pobladas, aunque en esto último no siempre han tenido éxito.

La idea es tratar de contener la caravana con planes de emergencia que se implementan de acuerdo a la evolución del viaje; se controlan sus movimientos a través de los drones, se evacuan preventivamente poblaciones, se ponen barreras de emergencia y se tiene una reserva de 18 toneladas de alimentos. Pero no se puede desarrollar un plan a largo plazo.

La preocupación no es en vano si se tiene en cuenta que tan solo en 2019, un total de 12 personas murieron aplastadas o en incidentes con estos gigantes generalmente tranquilos, pero cuando se enojan… te la debo.

«Verás el éxodo que nace / Ya nunca, nunca morirá / Motocicletas y mochilas / Camiones a tu largo andar»

Según el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Zhao Lijian, «en lugar de entrar en pánico o hacer cualquier cosa que pudiera lastimarles, la gente trata de guiarles de regreso a la naturaleza y disfrutar de este hermoso accidente». El gobierno chino se preocupa más por los elefantitos que por los derechos humanos de los disidentes, eso se sabe.

Por su parte, la población civil también se ha volcado masivamente para colaborar ante la inusual emergencia. La televisora estatal CCTV documentó el domingo una larga fila de camiones estacionados a lo largo de una pequeña carretera rural, con exuberante follaje verde a ambos lados, en un intento por mantener la manada alejada de las zonas densamente pobladas. «Estamos aquí para bloquear a los elefantes –dijo un camionero– los agentes de la policía de tráfico han dicho que necesitan algunos camiones. Mientras me necesiten, aquí estaré».

Mientras los científicos siguen sin encontrar respuestas y las autoridades deben conformarse con vigilar y acompañar, la procesión de paquidermos sigue avanzando sin descanso, con rumbo norte y destino incierto.

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