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Crónicas al Voleo

La epopeya de la Crazy Gang

La epopeya de la Crazy Gang
Por Germán Tinti (especial para Crónicas al Voleo)

Pasada media hora de juego, tanto el Liverpool y el Wimbledon habían tenido un par de llegadas. Dominaban los «Diablos Rojos», pero los de camiseta azul no se quedaban atrás y peleaban cada pelota como si fuera la última, con todos los recursos disponibles, ya sean reglamentarios o de los otros.

Sin embargo, los casi cien mil espectadores que repletaron el viejo estadio Wembley enmudecieron cuando Lawrie Sánchez, el volante norirlandés de ascendencia ecuatoriana, conectó el centro enviado desde la izquierda del ataque y marcó el primer (y único) tanto del partido.

En el segundo tiempo, el arquero del equipo londinense, Dave Beasant, le atajó un penal a John Aldrige, sepultando toda posibilidad del Liverpool de alcanzar el empate. El Wimbledon salió campeón de la FA Cup 7/88 ante la sorpresa del mundo del fútbol y el entusiasmado aplauso de Lady Di, la princesa del pueblo, presente en el palco del estadio. Fue entonces cuando el comentarista de la BBC John Motson declaró: «La Crazy Gang ha vencido al Culture Club». Así nació el apodo con que sería conocido en la posteridad.

Aquel triunfo sobre el poderoso Liverpool fue el punto más alto de la centenaria historia de este club del suroeste de Londres, cuya trayectoria en el fútbol inglés se desarrolló casi siempre en categorías amateurs y regionales, lo que se conoce como «Non league», la sexta categoría del fútbol británico (a modo de referencia, las ligas regionales o provinciales en Argentina son la quinta categoría).

Una historia amateur

El Wimbledon Football Club fue fundado en 1889 y, como ya se refirió, durante más de setenta años se desempeñó en categorías semi profesionales, en la que ganó ocho títulos de la Liga Isthmian, la Copa FA amateur en 1963 y tres campeonatos consecutivos de la Southern Football League entre 1975 y 1977.

Fue justamente en 1977 cuando se produjo el quiebre en la historia de los azules londinenses. Cuando el joven y excéntrico empresario libanés Sam Hammam compró el club con la alocada idea de llevarlo a la First Division (lo que hoy es la Premier League), aunque pocos veían alguna posibilidad de que tuviera éxito en su empresa.

Sin embargo, con su estilo controvertido y disruptivo, su cercanía con la afición y la promesa de premios extravagantes para los jugadores (animales, viajes a lugares exóticos) Hammam encabezó una campaña histórica que logró que el Wimbledon ascienda, en 1977, a la Cuarta División, dos años después accedían a Tercera y en 1984 llegaron a Segunda División. Dos temporadas después lograban ascender a la Primera.

Feos, sucios y malos

Fue entonces que nació la leyenda. Sam Hammam decidió mantener en como entrenador a Dave Basset, que había asumido la dirección técnica del equipo en 1981, cuando todavía era jugador, y logró tres ascensos. El empresario libanés también conformó un plantel que rápidamente se hizo popular, pero no por su buen juego, sino por su tendencia a la pierna fuerte, su indisciplina y su tendencia a las bromas pesadas a los que recién llegaban. Eran los «feos, sucios y malos» del fútbol inglés.

Y es que con las bromas no se privaban de nada, sobre todo con los novatos: desde desnudarlos y obligarlos a caminar desnudos a casa hasta quemar sus pertenencias, pasando por atarlos al techo de un coche en el campo de entrenamiento y conducirlos a toda velocidad por una autopista.

No se trataba precisamente de un grupo de amigos. Las peleas en los vestuarios eran moneda corriente y había jugadores, como John Fashanu y Lawrie Sanchez, que se odiaban abiertamente y no hacían falta muchos motivos para que se trenzaran en una pelea. Durante los ocho años que compartieron plantel, Fashanu y Sánchez no se hablaron nunca.

Salir de Plough Lane

Al parecer, todo lo relacionado con el Wimbledon era poco amigable. El estadio Plough Lane parecía poco más que un galpón. Desprovisto de comodidades, ningún equipo quería ir a jugar allí. Frío, con goteras en los vestuarios, filtraciones de aguas residuales en los desagües, pintura descascarada y techos mohosos. A los visitantes se les ofrecía té frío y sal en las azucareras. El delantero Terry Gibson, que jugó para los azules entre 1987 y 1989, afirmó alguna vez que los equipos que iban a Wimbledon «solo querían salir de allí sin ninguna lesión».

Su primera participación en Primera fue por demás promisoria, toda vez que terminó en sexto lugar, aunque sumó 20 puntos menos que el Everton, el campeón de esa temporada (entonces el ganador de un partido sumaba dos puntos).

La campaña del Wimbledon en la FA Cup 1987/88 fue discreta desde el punto de vista futbolístico, pero por demás efectiva. Con una columna vertebral de jugadores experimentados, que sabían lo que querían y no pedían permiso para obtenerlo. Una a una, sin que le sobre nada, fue superando cada etapa del certamen hasta llegar a la gran final del 14 de mayo de 1988, cuando en el viejo Wembley los del suroeste de Londres tocaron el cielo con las manos.

Alguna vez, el defensor Vinnie Jones, al referirse al concepto que del equipo tenían los principales medios ingleses, sostuvo que «éramos escoria. Éramos una mierda. Que ganáramos vendría a ser el mayor desastre en la historia del fútbol».. Así se definían ellos mismos, los «Crazy Gang».

Triste y solitario final

Aun cuando después de esta edición de la FA Cup varios jugadores históricos decidieron abandonar el club, los medios de comunicación y la afición en general continuaron utilizando el apodo de «crazy gang» para el Wimbledon.

El club continuó logrando resultados respetables en la máxima categoría a lo largo de la década de 1990 y fue miembro fundador de la Premier League en 1992. Terminó entre los 10 primeros de la liga un total de siete veces, alcanzando nuevamente el sexto puesto en 1987 y en 1994. También llegó a semifinales de la FA Cup en las temporadas 1996-97 y 1998-99. Descendió de la Premier League en 2000 tras 14 años en la máxima categoría.

Poco tiempo después abandonó Plough Lane y los aficionados se fueron del club y fundaron el AFC Wimbledon, que actualmente juega EFL League Two, la cuarta categoría del fútbol inglés. De la Crazy Gang solamente queda la leyenda.

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