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La Educación sobre la Mesa

La Educación sobre la Mesa. Hoy: «Expresión oral, más que simplemente hablar»

La Educación sobre la Mesa. Hoy: "Expresión oral, más que simplemente hablar"
Por la Dra. Laura Iglesias (Especial para «La Educación sobre la Mesa»)

“Cuando al estudiante se le enseña a ampliar sus habilidades comunicativas de expresión oral y escrita, mejora sus capacidades de aprendizaje porque tiene más herramientas para adquirir, asimilar, estructurar, retener y reproducir sus saberes (Reyzábal, 2006) y re-significarlos. Ya que escribir, hablar y escuchar no sólo exige pensar, sino que es un medio para ello, pues son auxiliares para otras actividades cognitivas.”

Hablamos a diario, naturalmente, incorporado a nuestra vida como un acto reflejo, mecánico, ante la necesidad instantánea de responder a un estímulo del propio interactuar con el medio que nos rodea. El habla es también, a su vez, ese modo instintivo primigenio y materno de vincularse entre padres e hijos.

Y subiendo la escala encontramos que la oralidad es la primera herramienta del pensamiento que contribuye a designar el mundo real y el mundo ficticio, lo que se ve y lo que no ve, lo específico y lo simbólico. Por tanto, con la oralidad es posible crear y recrear seres, formas y significados. Así, la oralidad interna (cuando uno se escucha a sí mismo) y la oralidad externa (cuando construye ideas o pensamientos para que el otro lo escuche) son concebidas en su función fundadora que da vida a la especie. Esto es, como creadora de la humanidad (Reyzábal, 2006).  

El ejercicio de la oralidad es eficaz, efectivo y responde a las necesidades manifiestas en el proceso de socialización primaria. Proceso a través del cual desde la niñez se sitúa en los parámetros de la cultura de su respectiva comunidad hablante. «Con el lenguaje se interiorizan esquemas interpretativos y motivacionales que proporcionan programas institucionales para la vida cotidiana» (Berger, 1994). La experiencia de la oralidad que antecede a los procesos de escolarización es altamente significativa en la infancia. Porque posibilita la expresión de su pensamiento y la construcción de saberes, hace fecundos los intercambios sociales y ayuda a la construcción de la persona. Además, es una capacidad que se ejerce espontáneamente sin requerir una enseñanza explícita.

La expresión oral para poder hablar

Hablar no es pronunciar palabras sino recrearlas en la construcción de contextos que se organizan en relación con las distintas intencionalidades de los hablantes, las diferentes expectativas de los receptores, las variadas exigencias de las situaciones de comunicación. El aprendizaje lingüístico para expresarse oralmente, implica un proceso de elaboración progresiva de conceptos, destrezas y actitudes discursivas.

El estudiante construye su repertorio lingüístico en la dinámica del aula, a través de la resolución de diferentes problemas de habla y escucha. Por eso las prácticas de oralidad en el ámbito escolar, deben combinar la comunicación espontánea con el trabajo sistemático de diferentes tipos de propuestas que se correlacionan con la propuesta de enseñanza. La experiencia comunicativa de los alumnos y alumnas fuera de la escuela varía muchísimo. Algunos pueden verse involucrados en conversaciones profundas a diario, así como en debates, juegos de palabras y otros tipos de interacciones habladas. Pero otros pueden verse más limitados en este aspecto.

“La calidad de las primeras experiencias del lenguaje resultan ser un potente pronosticador de los subsiguientes logros educativos a lo largo de toda el currículo. Y no solo en las asignaturas que más se relacionan con el lenguaje (Law et al., 2017; Roy, Chiatt & Dodd, 2014)». Para muchos estudiantes, la escuela les ofrece las únicas oportunidades de desarrollar buenas habilidades del lenguaje hablado, con un rico repertorio. Es por esto que la educación en la oralidad (la enseñanza explícita de las habilidades del lenguaje hablado) deben ser parte esencial de la experiencia educativa de cada niño.

Educar en oralidad

Las propuestas para desarrollar la capacidad de la expresión oral, se pueden y deben planificar, para generar así situaciones que favorecen su ejercicio. Algunos ejemplos son:

  • Armar un debate. En el que participe toda la clase para generar conciencia en los alumnos acerca de cómo hablan y trabajan juntos.
  • Habla Exploratoria (Mercer, 2000). Todos participan activamente comparten información relevante -se comprometen, de manera crítica pero constructiva, con las ideas de los demás-, Justifican sus opiniones -hacen preguntas para comprobar si entendieron-. Y construyen a partir de las respuestas de los demás -buscan ponerse de acuerdo-.
  • Enseñar habilidades de presentación.
  • Enseñar habilidades de escucha.

Posibilitar y promover el aprendizaje de estas habilidades comunicativas aporta a los estudiantes herramientas para pensar y reflexionar. Todo ello al mismo tiempo se reflejará en su trayectoria escolar, ya que permitirá una mejor comprensión de los contenidos de las distintas áreas de aprendizaje. La carencia de estas habilidades comunicativas puede afectar tanto cognitivamente como emocionalmente a los alumnos y alumnas. Puede generar percepciones negativas sobre su capacidad de aprendizaje, influyendo directamente en su autoestima, confianza y seguridad.

Que disfruten de un hermoso domingo!!!

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