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La Educación sobre la Mesa

La Educación sobre la mesa. Hoy: «Aprendizaje al ritmo de la música»

La Educación sobre la mesa. Hoy: "Aprendizaje al ritmo de la música"
Por la Dra. Laura Iglesias (Especial para «La Educación sobre la Mesa»)

    “La música ya no es considerada solo como una materia. Hoy es un recurso de enseñanza que permite generar un ambiente diferente para los estudiantes, logrando que aumenten la capacidad de comprensión, concentración y de memoria; reduce la ansiedad, el estrés, y favorece la convivencia entre el grupo de pares.

  Seguramente coincidimos en que muchas de nuestras primeras experiencias de aprendizaje han sido de la mano de la música. Mecidos en los brazos, al ritmo de una canción de cuna; una mano que viene y va, y entre notas musicales nos invita a conocerla; y en un uno, dos y tres, el tren se va, una fila para formar y ya habitamos nuestra primera salita de jardín y las aulas. Si bien la educación, en su tradición, se basa en la transmisión de conocimientos de forma verticalista, gradual en concordancia con lineamientos curricularesy la exposición de un docente que organiza la clase, hoy en día irrumpe en las aulas la necesidad de propuestas, recursos y estrategias que hagan que esa transmisión sea de mayor interés para el alumnado, favoreciendo una participación activa e incluso promover el aprendizaje autónomo.

La música, un recurso estratégico

Es así como hoy ponemos en este escenario de la educación al aprendizaje a través de la música. La música como valor agregado en la propuesta pedagógica se constituye como un recurso formativo que favorece la construcción crítica, reflexiva e integral del conocimiento; al mismo tiempo que genera e impulsa la comprensión, el ser, hacer y convivir, en función de habilitar en el estudiante una posibilidad de mejorar la calidad del aprendizaje, tanto individual como colectivo.

La música ofrece una infinidad de posibilidades para que la  clase sea vivenciada desde los sentidos y la emoción, lo que incide directamente en la estimulación de capacidades y habilidades que permiten al estudiante el acercamiento progresivo con el entorno, cultura e identidad,  habilita diversidad de caminos para acceder a nuevos saberes, estimula el desarrollo del lenguaje, favorece el pensamiento creativo, la expresión y comunicación, como  así también, valorar otras maneras de vincularse y aprender con otros y de otros.

Aunque existe el área curricular propiamente dicha de la música, dentro del organigrama de contenidos en el esquema de formación escolar, destacamos la importancia de la transmisión de conocimiento a través de la musicalidad en las diferentes asignaturas, ya que tiene el potencial de influir significativamente en la memoria, la atención, la concentración, la coordinación y la plasticidad cerebral de los estudiantes. Sin embargo, su aplicación en el aula requiere un manejo cuidadoso y estratégico. Se hace necesario para los docentes conocer las características del grupo, los intereses, las actividades que se complementan con la utilización de la música, o bien si se dese provocar un cambio en la dinámica de la clase, para lograr con éxito la implementación de éste recurso dentro del aula.

Varios estudios han demostrado que la música puede estimular la liberación de dopamina, un neurotransmisor asociado con el placer y la motivación. Este efecto aumenta el interés y la motivación de los estudiantes, generando memorias más fuertes y duraderas. La música también puede ayudar a establecer rutinas y señales de cambio de actividad, favoreciendo la concentración y la productividad. Sin embargo, es esencial planificar su uso para maximizar los beneficios sin causar distracciones innecesarias. (Laura Lewin)

Música, cuándo y cómo
Tipos de música adecuados para el aula

A continuación, algunas recomendaciones generales para aprovechar al máximo los beneficios de la música en el entorno educativo:

  • Música instrumental sin letra: Ideal para actividades que requieren concentración, como la lectura, escritura o resolución de problemas matemáticos. Se recomienda volumen bajo.
  • Música con ritmos enérgicos: Ideal para actividades físicas, con desplazamientos en el aula, transiciones entre clases o cuando se desea energizar al grupo. Tener en cuenta la edad y el contexto cultural de los alumnos.
  • Cualquier tipo de música: Puede ser utilizada para generar un buen estado emocional en el aula, como al comenzar o finalizar una clase.

Una cuestión de equilibrio.

Siempre debemos tener presente, como nuestra profesión de educadores lo amerita que, a pesar de sus beneficios, hay momentos en los que la música debe evitarse. Durante las explicaciones o cuando se están dando instrucciones importantes, la música puede competir con la voz del docente y dificultar la comprensión. Hay actividades que requieren alta concentración, como la resolución de problemas complejos, y allí, incluso la música instrumental, puede ser una distracción.

 Más allá de la búsqueda de nuevos escenarios que potencien el aprendizaje de nuestros estudiantes, siempre es una cuestión de equilibrio: saber cuándo, cómo y qué tipo de música, en este caso, utilizar para fomentar un ambiente de aprendizaje óptimo y respetuoso de sus necesidades.

Que disfruten de un hermoso domingo en compañía de la música!!!

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