En un emotivo encuentro realizado en la Asociación de Abuelos, personas diagnosticadas con Parkinson, familiares y profesionales de la salud se reunieron para compartir experiencias, derribar prejuicios y visibilizar la realidad de quienes conviven con esta condición en nuestra ciudad.
En el marco de las actividades conmemorativas por el Día Mundial del Parkinson, la ciudad fue escenario de una jornada marcada por la empatía, la difusión de información de calidad y el fortalecimiento de los lazos comunitarios.
Ayer sábado, la agrupación altagraciense “Tulipanes” llevó adelante un enriquecedor encuentro abierto a toda la comunidad. Se realizó en las instalaciones de la Asociación de Abuelos, ubicada en la calle Liniers al 269.

La propuesta, que convocó a una importante cantidad de asistentes, tuvo como propósito principal generar un espacio de intercambio y acompañamiento genuino.
Desde la organización destacaron la necesidad imperiosa de brindar información accesible para todos. Con el claro objetivo de visibilizar la realidad cotidiana de quienes conviven con el Parkinson y, fundamentalmente, derribar los prejuicios y estigmas que lamentablemente aún persisten en gran parte de la sociedad sobre esta condición neurológica.
La jornada se desarrolló en un clima de profunda camaradería, comenzando con un desayuno compartido que sirvió para fomentar el diálogo entre los presentes.


El evento estuvo a cargo en un inicio por la doctora Vilches y se destacó por su participación plural y diversa: asistieron personas que han recibido el diagnóstico, familiares que ofician de red de contención incondicional en el día a día. Vecinos curiosos interesados en aprender más sobre la temática, y destacados profesionales del ámbito de la salud.
Uno de los puntos más valorados del encuentro fue, precisamente, la intervención de especialistas médicos. Estos profesionales aportaron su mirada clínica y científica. Logrando un intercambio dinámico donde pudieron resolver las dudas de los asistentes y brindar herramientas prácticas. Las mismas estuvieron orientadas a mejorar tanto la calidad de vida de los pacientes como la de sus cuidadores principales.


Cabe destacar y poner en valor la incansable labor de “Tulipanes”, un grupo local conformado por personas que conviven directamente con el Parkinson. Su trabajo constante en Alta Gracia resulta una pieza fundamental. No solo para crear sólidas redes de apoyo emocional y contención mutua, sino también para impulsar acciones de concientización.
Iniciativas como esta demuestran que el acompañamiento y la educación son los pilares esenciales para construir una comunidad cada vez más inclusiva y empática.






