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Editorial

Fumigaciones: riesgos reales para nuestros cuerpos

Fumigaciones: riesgos reales para nuestros cuerpos

Hace siete días, Dique chico reportó la presencia de glifosato en la orina de niños de la localidad. La noticia es chocante, sobre todo después de las múltiples quejas con respecto a las fumigaciones. Pese a que esta práctica genera protestas día a día, la concientización en torno al tema es casi nula.

¿Qué son las fumigaciones?

La fumigación es un tratamiento de control de plagas. La gran problemática de este tratamiento radica en el como. Los fumigantes son agentes químicos que se encuentra en forma de gases, vapores o polvos en suspensión y son altamente nocivos para liquidar a los insectos.

¿Son peligrosos para el organismo humano? Sí. Se trata de químicos que pueden causar desde vómitos y mareos hasta dolores de cabeza, alteraciones respiratorias, diarrea, trastornos del olfato y contracciones musculares. Incluso, en el peor de los casos, pueden causar trastornos neuropsicológicos graves como pérdida de memoria, dificultades de concentración, cefaleas o incapacidad para realizar las tareas más rutinarias.

También se pueden producir alteraciones en el sistema endocrino: aumento en la producción de estrógenos, fenómenos autoinmunes, problemas de hipotiroidismo. También puede producirse el síndrome de intolerancia ambiental idiopática, en el que los síntomas del paciente empeoran si se expone a sustancias químicas ambientales inocuas para el resto de la población, como puede ser un perfume.

¿Cómo defenderse de las fumigaciones?

Claramente, no hay un modo de protegerse a uno mismo por mano propia. La solución, obviamente, es colectiva. Una opción puede ser organizarse entre vecinos o con barrios aledaños para visibilizar el problema. Otra solución puede ser denunciar los hechos.

En cuanto a materia legal, el artículo 41 de la Constitución Nacional reza: «Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras; y tienen el deber de preservarlo.»

Dique Chico: Un suceso que demuestra el peligro de las fumigaciones

La semana pasada, análisis médicos pudieron comprobar la presencia de glifosato en la orina de niños y niñas. El glifosato, es un herbicida que se dedica a eliminar hierbas con hojas. Claramente, se trata de un químico altamente tóxico que puede traer complicaciones en la salud a futuro.

Lógicamente, el hecho indigno a los vecinos de la localidad. En 2018, seis niños dieron el daño genético altísimo. Es por eso que varias familias están estudiando el tema y el riesgo de los agroquímicos. Actualmente, se realizó un estudio con 20 niños, el cual determinó que el 33% tiene glifosato en el cuerpo, mientras que el otro 67% tiene células del ADN modificadas por un factor externo a su cuerpo.

Esteban Jose, miembro de la Asamblea de vecinxs autoconvadxs, explicó qué las consecuencias para los niños pueden ser altas si sigue la exposición a los agroquímicos. «Con el correr del tiempo, el cuerpo genera enfermedades como esterilidad, embarazos con mal formaciones, cáncer, y otras enfermedades así de graves»

Mejor prevenir que fumigar

La solución al problema es cambiar el método de fumigación. Es posible cambiar a un método de agricultura orgánica, ya está comprobado que esta forma funciona y es igual de efectiva que los agroquímicos.

Es mejor prevenir que curar, escuchar, y cambiar el medio ambiente. Ayudarnos a recuperar la salud y el bienestar para nuestros cuerpos, así mejoramos nuestra calidad de vida y el de nuestro entorno.

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