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Falda del Carmen realizará un taller para aprender a identificar y utilizar plantas medicinales

Falda del Carmen realizará un taller para aprender a identificar y utilizar plantas medicinales

Mañana martes, el C.E.I.J.A. Valle Alegre realizará un Taller de Plantas Medicinales en el Club Juveniles. La propuesta estará a cargo de la ingeniera agrónoma y docente Cynthia Garay y buscará recuperar saberes tradicionales, aprender a identificar especies y conocer sus usos.

Hay plantas que crecen en los patios, aparecen al costado de los caminos o se mezclan espontáneamente con otras especies. Muchas veces pasan inadvertidas y son consideradas simplemente “yuyos”. Sin embargo, detrás de algunas de ellas existe una historia de usos tradicionales y conocimientos transmitidos durante generaciones.

Con esa mirada, este martes 22 de septiembre se realizará en Falda del Carmen un Taller de Plantas Medicinales, una propuesta abierta a la comunidad que buscará poner en valor ese vínculo cotidiano con la naturaleza. La actividad comenzará a las 17:30 en el Club Juveniles y estará organizada por el C.E.I.J.A. Valle Alegre.

El encuentro estará a cargo de Cynthia Garay, ingeniera agrónoma y docente, quien plantea una jornada basada en la observación, el intercambio y la recuperación de conocimientos populares relacionados con las plantas que forman parte del entorno.

“Vamos a aprender a identificar plantas nativas y conocer sus usos medicinales. Hablaremos de plantas que tienen propiedades que pueden ayudarnos a aliviar algunos malestares físicos y anímicos”, explicó Garay.

¿Qué significa realmente hablar de “yuyos”?

Uno de los puntos que atravesará el taller será justamente revisar una palabra que suele utilizarse para nombrar a las plantas que aparecen de manera espontánea.

En el lenguaje cotidiano, “yuyo” suele asociarse con aquello que crece sin ser cultivado y que muchas veces se considera una maleza. Sin embargo, ese término no permite conocer qué características tiene realmente una especie.

“Decir ‘yuyo’ no dice nada sobre las propiedades de una planta, solamente sobre su origen”, explicó la docente.

Entre las especies que pueden encontrarse con relativa facilidad aparecen el diente de león, la cerraja, el llantén, el romero y la malva, todas vinculadas a distintos saberes y prácticas tradicionales.

“El diente de león, la cerraja o el llantén crecen en cualquier lado y muchas veces los tratamos como maleza. El romero, que muchos tienen incluso como planta ornamental, también tiene usos tradicionales. A veces la medicina está a dos pasos de la cocina”, señaló Garay.

La propuesta apunta precisamente a detenerse en aquello que suele pasar desapercibido: mirar una planta, reconocerla, conocer su nombre y comprender qué usos tradicionales se le atribuyen.

Identificar antes de consumir

Pero además de recuperar conocimientos, el taller pondrá el foco en una cuestión central: que una planta sea natural no significa que su utilización sea automáticamente segura.

La identificación correcta de cada especie es fundamental, ya que existen plantas similares entre sí que pueden tener características muy diferentes. Una confusión puede derivar desde un malestar hasta una intoxicación.

“Hay plantas que se parecen muchísimo entre sí y algunas pueden ser tóxicas. Confundir una especie puede provocar desde un malestar hasta una intoxicación grave. Si hay dudas, no se toma”, advirtió la profesional.

También se abordarán situaciones en las que determinadas plantas pueden estar contraindicadas, como durante el embarazo, la lactancia o en niños pequeños. Además, pueden existir interacciones con medicamentos o restricciones relacionadas con determinadas condiciones de salud.

Por eso, el encuentro no pretende fomentar la automedicación ni reemplazar la consulta con profesionales de la salud. El objetivo será brindar herramientas para acercarse a estos saberes de manera responsable y comprender que conocer una planta implica también saber cuándo y cómo puede utilizarse.

Infusiones, cremas y saberes que pasan de generación en generación

Durante la jornada se conversará también sobre diferentes formas tradicionales de utilización y preparación de plantas medicinales, entre ellas infusiones, tinturas madres, aceites, cremas y gárgaras.

Una de las particularidades de la propuesta será que los propios vecinos podrán llevar plantas de sus casas. La invitación está dirigida especialmente a quienes tengan alguna especie que utilicen habitualmente, alguna que les genere curiosidad o simplemente una planta cuyo nombre desconozcan.

“Que traigan cualquier planta que usen siempre o que les genere curiosidad. Las vamos a mirar juntos, identificar qué son realmente y compartir saberes sobre cómo se utilizan”, invitó Garay.

No será necesario contar con conocimientos previos. La actividad está pensada como un espacio de aprendizaje y conversación para la comunidad.

“No es una clase científica. Es un espacio para reconectar con la naturaleza y con ese saber popular que todos tenemos un poco guardado”, sostuvo la docente.

En ese sentido, el taller propone recuperar una mirada sobre el entorno que muchas veces queda relegada por la rutina. Reconocer las especies que crecen alrededor, conocer sus nombres y comprender sus características puede ser también una forma de recuperar saberes que durante años circularon dentro de las familias.

“Me gustaría que la gente deje de ver solamente ‘yuyos molestos’ y empiece a descubrir todo lo que hay detrás de esas plantas. Que cuando camine por el barrio mire el suelo con respeto y pueda reconocer la enorme riqueza que tenemos alrededor”, expresó Garay.

El Taller de Plantas Medicinales en Falda del Carmen se realizará este martes 22 de septiembre, desde las 17:30, en el Club Juveniles. La actividad es organizada por el C.E.I.J.A. Valle Alegre y está abierta a vecinos y vecinas interesados en conocer más sobre las plantas que forman parte del paisaje cotidiano.

La propuesta parte de una idea sencilla: muchas veces, para descubrir algo nuevo, no hace falta ir demasiado lejos. Puede alcanzar con mirar con más atención aquello que crece, casi silenciosamente, a la vuelta de casa.