La anterior gestión provincial se mantuvo firme en la iniciativa de la no repitencia por más de dos períodos al frente de un cargo ejecutivo. La medida dejó heridos por todo el mapa político provincial, lo que incluye a políticos y punteros regionales de todos los colores, partidos y agrupaciones.
Alguna vez un político, tratando de explicar la situación con un ejemplo práctico dijo: «hacé de cuenta que la política es una copa. Está llena de funcionarios y la tarea puertas adentro de cada partido es ver cómo se acomodan los tantos para que queden afuera los menos posible». Así de descarnada, pero de realista fue la explicación que hoy lleva a que esta olla que se ha destapado en la Legislatura cordobesa tenga los resultados que tiene. Tanto que a esta hora uno se siente con derecho a preguntar y preguntarse: ¿será justo que se le caiga sólo a la Legislatura en este tema?
Es que en esa imaginaria «copa» están unos cuantos de los que quedaron heridos. «A mí me jubilaron» dijo un ex intendente de nuestro Departamento que no pudo presentarse a las urnas luego de más de dos décadas de mandato. Otros eligieron «jugar callados» y negociar su situación en el más absoluto silencio. «No es para calientes, es para inteligentes», supo decir otro ex mandatario regional.
Medir la experiencia
En algunos de los casos, la presencia en sede legislativa de ex intendentes y jefes comunales, si uno quiere mirar con buenos ojos, no estaría del todo mal. Su experiencia en la gestión y su conocimiento de los distintos territorios provinciales los habilitarían a ser una fuente de consulta más que calificada.
Si vamos al Departamento Santa María en específico (no porque destaque entre los demás, sino porque es donde habitamos), esto podría caber para algunos. Como Claudio Peña, Edgardo Girotti, Jorge Merlo o hasta Nilo Pérez o Hugo Suárez. En otros casos, el argumento del conocimiento adquirido se resquebrajaría si uno midiera (por ejemplo) que sus gestiones no terminaron muy bien que digamos. Franco Gómez, ex jefe comunal de Rafael García, serviría como ejemplo en este escalón. Un caso particular es el de Andrés Minguillón, que ni siquiera fue Jefe Comunal (fue Tesorero). Apenas si tomó las riendas de la comuna de Villas Ciudad de América para completar los últimos meses de la gestión de Colombatti cuando el histórico dirigente estuvo enfermo. Por otra parte, actitudes de Minguillón dentro y fuera de los límites partidarios (con denuncia incluida -por el tema de supuesta venta de lotes-) hacen que su presencia en la Legislatura sea aún más difícil de entender.
Por el lado del radicalismo también Santa María tiene nombres «puestos» en cargos de la nómina del Legislativo provincial. La ex Legisladora y ex concejal Amalia Vagni (candidata a intendente en las últimas elecciones) y el inoxidable dirigente boinablanca Omar Allende figuran en la lista cumpliendo funciones de asesoría de legisladores de su partido.
Casos y casos…
Ah! Cuentan los que saben que hubo un ex intendente, de los que no pudieron presentarse a renovar, que estaba contratado por la Legislatura. Cuando le pidieron que firmara certificando su situación y ser incluido en la lista dada a conocer públicamente, se negó. Automáticamente se le «cayó» el contrato. Dicen que poco le importó. Ah, su hija sí figura como asesora de un legislador, pese a haber sido electa concejal en su localidad (pidió licencia en el cargo). Cosas veremos, Sancho!!!
Una pregunta les cabe absolutamente a todos los más de mil que figuran en la lista: ¿todos van a trabajar? ¿todos cumplen horarios o realizan tareas que justifiquen su inclusión en la nómina de remuneraciones blanqueada hace días?. Y acá nuevamente vale la aclaración: poco importa el color o el sello partidario al cual representen. La explicación de la «copa» de la que hablamos es un recurso que no distingue entre oficialismo u oposición.
¿Se acuerdan de Serrano?
Patricio Eduardo Serrano tuvo dos momentos en los que estuvo en boca de todos. El primer y bizarro capítulo fue cuando presentó en 2021 un proyecto para reconocer a David DePatie, el creador de «La Pantera Rosa». Por una cuestión (creemos) de vergüenza ajena y sentido común, la Legislatura decidió excluir el proyecto y no tratarlo en sesión ordinaria. Su segunda aparición «en público» fue cuando en abril de 2023 sus propios pares decidieron suspenderlo en sus funciones ante una denuncia por violencia de género presentada por su ex pareja.
Un datito: Serrano era legislador por Hacemos por Córdoba, pero se había anotado en la carrera electoral para Intendente de Lozada bajo el sello de Juntos por el Cambio. Lozada, donde tiene campos, pero no reside, dicho sea de paso. ¿A qué viene todo esto? Serrano también figura como empleado contratado no permanente de la Legislatura.
¿Cuáles son los parámetros que llevan a estas contrataciones? Porque a decir verdad, la política (la mala política) termina atentando contra sus propias posibilidades a partir de este tipo de decisiones.
Una aclaración a esta altura del escrito: uno habla de Santa María porque es lo que más conoce y más de cerca nos toca, pero esto lejos está de ser patrimonio de nuestro Departamento. Las decisiones políticas de no «jubilar» a compañeros o correligionarios va más allá de los límites departamentales.
También cabe un mea culpa para muchos que pareciera que recién hace dos semanas se enteraron de situaciones como éstas. Estamos en año electoral y es evidente que dentro cada partido se están disputando internas por espacios de poder. ¿Seguirá prosperando esta «avanzada» de sinceramiento?. O será como solía decir un viejo y afamado periodista: «Acá puede pasar de todo. Inclusive, nada».

