Amiga, comerciante y referente social, es recordada por su generosidad, energía y permanente compromiso con la gente.
Alta Gracia atraviesa días de dolor tras el fallecimiento de Teresa Molina, una vecina muy querida y reconocida por su compromiso con el Tiro Federal local y su labor al frente de la tradicional Armería El Cóndor.
Durante décadas, Teresa fue mucho más que una comerciante: se convirtió en una pieza importante para el desarrollo del tiro deportivo en la ciudad. Desde su armería, acompañó a generaciones de tiradores. No solo brindando insumos, sino también sosteniendo con dedicación y compromiso el crecimiento del polígono y de la institución.
Su participación en eventos de tiro deportivo, así como su permanente disposición a colaborar, dejaron una huella en el ámbito deportivo y social. Su figura estuvo siempre ligada al impulso de actividades, competencias y acciones que fortalecieron al Tiro Federal Alta Gracia como espacio de encuentro.
Carlos Robledo, amigo cercano de Teresa y vinculado también al tiro deportivo, dialogó con AGNoticias y la recordó con emoción.“Para mí fue una amiga excepcional. Tenía una vinculación directa con mi actividad y, junto a su marido, no solo atendían la armería, sino que se involucraron desde muy temprano con el polígono. Fueron parte fundamental de su crecimiento”.


Carlos destacó especialmente su calidad humana: “Más allá de todo, lo que más se resalta hoy es su calidad como ser humano. Era una persona extrovertida, muy cercana a la gente, con una afinidad natural tanto con clientes como con vecinos y amigos”.
Además, subrayó su incansable energía y vocación solidaria: “No conocía el cansancio físico ni mental. Siempre estaba activa, colaborando en lo que hiciera falta. Tenía una inteligencia prodigiosa y una memoria impresionante, manejaba todo prácticamente sin anotar nada”.
Teresa también tuvo un fuerte compromiso social a través de su participación en el Rotary Club, donde desarrolló múltiples acciones solidarias, ampliando aún más su impacto en la comunidad.
La Armería El Cóndor, que durante años fue la única en un amplio radio de la región, se convirtió en un punto de referencia no solo comercial, sino también humano. “Tenía clientes de toda la zona, tanto rural como urbana. Era un rubro muy particular, y ellos supieron construir algo único”, recordó Robledo.
Sobre el impacto de su partida, expresó con dolor: “Anímicamente afecta mucho. Fue algo muy rápido, en cuestión de días. Yo la conocí desde el ‘95 y nunca la había visto enferma. Es muy difícil”.
Hoy, el recuerdo de Teresa Molina queda arraigado en la memoria de quienes compartieron con ella años de trabajo, amistad y compromiso. Teresa trasciende lo comercial: vive en cada actividad del Tiro Federal, en cada evento que ayudó a impulsar y en cada persona que encontró en ella una mano tendida.






