Martina Aima Piantini y Martina Pecchio, estudiantes de la Escuela Normal Superior de Alta Gracia, superaron la instancia zonal de las Olimpíadas de Matemática de Córdoba y se preparan para representar a la institución en la etapa provincial.
Detrás de cada problema resuelto hay horas de práctica, encuentros en contraturno y mucho estudio. Así fue el camino que recorrieron Martina Aima Piantini y Martina Pecchio, alumnas de la Escuela Normal Superior de Alta Gracia (ENSAG), para llegar a la instancia provincial de las Olimpíadas de Matemática de Córdoba.
Las estudiantes primero debieron superar la instancia zonal, en la que participaron alumnos de distintos colegios de la región. Ahora, el desafío será mayor: competirán con estudiantes de toda la provincia de Córdoba. La preparación comenzó desde el inicio del ciclo lectivo y se sostiene con encuentros extracurriculares los lunes y jueves, en contraturno, junto a las profesoras Patricia Guzmán y Zulema Acosta.
“Nos esforzamos mucho todas las semanas en cada entrenamiento que tenemos los jueves, siempre con la compañía de las profes”, contaron las jóvenes.
Para ambas, esta será además su segunda experiencia en una instancia provincial. El año pasado ya habían llegado hasta esta etapa, por lo que en esta oportunidad cuentan con algo más de experiencia para afrontar la competencia.
Sin embargo, el objetivo no pasa únicamente por obtener un premio. Las propias estudiantes destacan el valor de disfrutar el proceso y compartir la experiencia. “Mi objetivo personal no es ganar, sino ir y divertirme. Ya haber llegado hasta acá es un montón”, expresaron.
Una preparación que va más allá de la competencia
Las profesoras Patricia Guzmán y Zulema Acosta acompañan a los estudiantes que participan de las Olimpíadas desde el comienzo de clases. El espacio funciona de manera extracurricular y optativa, destinado a quienes tienen especial interés por la matemática y buscan profundizar los contenidos trabajados en el aula.
“Siempre nuestro objetivo fue no prepararlas para un premio, sino por su capacidad y por su curiosidad”, explicaron las docentes.
En ese sentido, remarcaron que las Olimpíadas permiten generar un espacio para aquellos estudiantes que tienen inquietudes vinculadas con la matemática y sienten que necesitan ir un poco más allá de lo que se trabaja habitualmente en clase.
La preparación requiere constancia. Los alumnos concurren dos veces por semana en contraturno y, muchas veces, los encuentros se extienden más de lo previsto. “Tenemos horario de entrada y no de salida. Muchas veces se entusiasman y no es una hora y media, son dos horas más”, señalaron.
Durante los entrenamientos trabajan con problemas de geometría, cálculo y probabilidad. En una primera etapa utilizaron ejercicios de las Olimpíadas Cordobesas de Matemática y, después de resolver gran parte de ese material, comenzaron a incorporar problemas de la Olimpiada Matemática Argentina.
El mérito está en el camino
Las docentes también destacaron que el valor de la experiencia no se encuentra solamente en el resultado de cada instancia, sino en el aprendizaje y el esfuerzo sostenido durante todo el año. La propuesta alcanza a estudiantes de distintos cursos y, a lo largo de los años, las profesoras han acompañado a grupos de primero a sexto año.
Para quienes participan, además de representar a la ENSAG en una competencia provincial, la experiencia supone adquirir herramientas que pueden resultar valiosas en futuros estudios superiores.
Ahora, Martina Aima Piantini y Martina Pecchio vuelven a afrontar el desafío provincial. Saben que avanzar a una nueva instancia no será sencillo, pero llegan después de meses de preparación y con una premisa clara: seguir aprendiendo, disfrutar de los desafíos y poner en juego todo lo trabajado durante el año.
Y, como ellas mismas resumieron, el mensaje para otros estudiantes que quieran animarse a este tipo de desafíos es sencillo: esforzarse y ser constantes, porque el trabajo termina dando sus frutos.




