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Bautista nos necesita: cada aporte es un paso más hacia su operación de corazón

Bautista nos necesita: cada aporte es un paso más hacia su operación de corazón

En 2022, la historia de Bautista conmovió a todo el país cuando su madre, desesperada, llamó al 911 porque su hijo no respiraba. La rápida acción de una operadora de emergencias le salvó la vida. Hoy, este pequeño guerrero enfrenta un nuevo desafío: necesita una cirugía de corazón y su familia lanzó una campaña solidaria para recaudar fondos.

Bautista es un niño que ya demostró ser un verdadero luchador. En 2022, su historia conmovió al país cuando una operadora del 911 le salvó la vida tras un llamado desesperado de su madre. Hoy, enfrenta un nuevo desafío: necesita una cirugía de corazón y su familia lanzó una campaña solidaria para reunir los fondos.

Con la ayuda de 2000 personas que puedan donar $1000, Bautista podrá acceder al tratamiento que le permitirá seguir adelante. La comunidad se moviliza para darle una nueva oportunidad a su valiente corazón.

Lo ocurrido ese enero del 2022

El episodio ocurrió en enero del 2022. Fue en inmediaciones al barrio Aeronáutico de la ciudad de Córdoba. El pequeño de un año de edad iba sentado arriba de su madre en el vehículo, cuando, de repente, dejó de respirar. La desesperación se apoderó de Nicolás y Camila. Ante esta situación, se detuvieron a un costado de la ruta y comenzaron a tomarle el pulso pero sin resultados. Allí es cuando Camila decide llamar al 911 y empezó a describir el preocupante panorama entre gritos y llantos. Del otro lado la atendió la sargento Cristina Ramírez, que rápidamente intentó calmarla con algunos consejos de primeros auxilios

Gracias a la vital ayuda de la uniformada, la mujer posicionó al bebé boca abajo y el niño comenzó a llorar y respirar nuevamente. En ese preciso momento, arribó el móvil para auxiliar a la familia en el lugar de los hechos. Una vez allí, la agente Jazmín César, de la División Alcaidía, le practicó maniobras de RCP al pequeño hasta que volvió en sí. Ya con el niño fuera de peligro, los efectivos acompañaron a la familia a un centro de salud cercano para que el menor fuera atendido por expertos en pediatría.

AGNoticias dialogó con Nicolás Pregot, papá de Bauti y Bombero Voluntario de nuestra ciudad quien continúo con el relato de ese día. “Vi a mi hijo con oxígeno, con una máscara puesta y lleno de cables. Mi ex mujer estaba tirada en el suelo, abrazando una camilla y llorando. Mi hijo estuvo en observación durante tres horas. Ella no se separó de él en ningún momento”.

“Nos dijeron que lo que había pasado fue un desmayo debido a COVID. Pero eso no tenía sentido. Nunca le hicieron un análisis ni un hisopado. Solo lo diagnosticaron de palabra. Mi hijo había muerto unos minutos. Lo sacamos de ahí haciéndole RCP. No reaccionaba. Tenía los ojos hacia atrás, las pupilas dilatadas”.

El diagnóstico: cardiopatía congénita

A continuación contó que les dieron el alta al día siguiente pero que decidieron dirigirse a la Clínica del Sol ya que no se quedaron solo con esa opinión. “Le hicieron estudios más profundos y descubrieron que tenía un problema en el corazón. Ahí descubrieron que nuestro hijo tenía una abertura de casi 13 milímetros en su corazón, lo que le impedía bombear la sangre correctamente. Eso fue lo que le provocó la muerte súbita”.

Luego de los estudios, los médicos les confirmaron que Bauti tenía una cardiopatía congénita, un problema en el corazón llamado comunicación interauricular. “Su corazón no trabaja al 100%. La sangre, en lugar de seguir su circuito normal, se filtra por una apertura, lo que genera una deficiencia cardíaca”.

“Nos dijeron que teníamos que estar atentos todo el tiempo. Después de saber esto, vivimos meses de angustia. Dormíamos por turnos, dos horas cada uno, porque teníamos miedo de que se durmiera y no despertara más”.

Nicolás sostuvo que los médicos preferían la cirugía a corazón abierto. En esa operación, le conectarían un corazón artificial y trabajarían directamente en el suyo, abriendo el pecho de un extremo al otro. “Querían evitarlo, pero sabíamos que era inevitable. Además, tras el episodio, nos derivaron a un neurólogo. Ahí descubrieron que, debido a lo que había pasado, tenía líquido en el cerebro, lo que le provocaba convulsiones”.

Pasaron los años después del incidente y el pequeño fue creciendo con buenas devoluciones por parte de los médicos. “Siempre se lo controlaba y se le hacían los estudios. Los doctores nos decían que querían operarlo cuando tenga cinco años para que su corazón esté en óptimas condiciones”.

Fue en febrero de este año cuando los especialistas les informaron que la abertura del corazoncito de Bauti había pasado de catorce a diecisiete y medio. “En apenas dos o tres meses, se abrió casi tres milímetros y medio, cuando en tres años solo había aumentado uno”.

“En ese momento, mi ex y yo sentimos una mezcla de alegría y miedo. Alegría, porque después de la operación, Bauti iba a estar bien. Miedo, porque el médico nos explicó cómo sería la cirugía. Sin embargo nos tranquilizó y nos dijo que ingresaríamos con él”.

Bauti necesita la ayuda de todos nosotros

Posteriormente, Nicolás explicó que se pusieron en contacto con la secretaria para organizar la cirugía. No obstante, se encontraron con que la obra social no cubría el dispositivo necesario. “Nos dijeron que la operación costaba alrededor de cuatro millones de pesos”.

No tenían alternativa: debían operar al pequeño y harían todo lo posible para reunir el dinero. “Decidimos pedir colaboración. Publicamos una foto de Bauti y compartimos un CBU para quienes pudieran ayudar con un aporte de mil pesos. Cualquier contribución sumaba. Mucha gente ayudó, incluso personas que ni conocíamos”.

Cabe agregar que, después de la cirugía, el niño deberá hacer reposo durante seis meses y tomar una aspirina todos los días. No podrá hacer fuerza ni participar en actividades físicas. «La operación estaba programada, pero debíamos esperar la llegada del dispositivo, que podía demorar entre uno y tres meses».

«Si logramos costearlo con la ayuda de amigos y conocidos, mejor. Y si luego la obra social cubre algo, el dinero servirá para los gastos posteriores y la medicación. El otro día hablé con Cristian Vega, el jefe del cuartel, y también nos ayudaron. Compartieron la publicación en los grupos de bomberos y la difundieron entre sus contactos. Cada mínimo aporte suma y ayuda. No tengo palabras para agradecer a todos los que colaboraron«.

nakasone