El nadador altagraciense viajó a El Calafate, donde compitió en aguas abiertas frente al imponente Perito Moreno. “Es una experiencia que me marcó para toda la vida”, contó a AGNoticias.
El nadador altagraciense Alexis Gregorat Krebs vivió una experiencia deportiva y personal que definió como “única e inolvidable”. Hace pocos días participó en competencias de aguas abiertas y heladas en El Calafate, frente al glaciar Perito Moreno, y regresó con medallas, nuevos amigos y una certeza: el agua fría lo desafía y lo fortalece.
La “Winter Swimming World Cup 2025”, parte del campeonato mundial de aguas gélidas, tuvo lugar en El Calafate, Argentina, entre el 6 y el 10 de agosto de 2025, en la impresionante vera del glaciar Perito Moreno, dentro del Parque Nacional Los Glaciares.




Nadar junto al hielo no es para cualquiera y requiere de una preparación física y mental. Este evento internacional contó con la participación de 17 países y casi 200 competidores, destacando la presencia de equipos fuertes como el ruso, o de Polonia.
“Yo soy nadador de pileta y también de aguas abiertas, pero este año empecé con el tema de las aguas frías y me gustó muchísimo”, expresó en diálogo con AGNoticias. La invitación le llegó en un torneo y, tras conversar con su familia, decidió dar el salto. “Nadar frente al glaciar Perito Moreno es una oportunidad única. Nos animamos con mi mujer y fue una experiencia inolvidable”, recordó.
Del agua templada al hielo
El cambio no es menor: pasar de la pileta climatizada al glaciar requiere mucho más que técnica. Gregorat explicó que desde hace años practica el método Wim Hof, que incluye inmersiones en hielo como preparación mental y física.
“Yo mismo hago esos baños, entre nueve y diez minutos en tachos con hielo. Eso ayuda, aunque nada se compara con estar en un glaciar”, afirmó.



Las condiciones en El Calafate fueron extremas. “El primer día había ocho grados bajo cero afuera del agua. El último, que fue el ‘más cálido’, estábamos a un grado bajo cero. Es imposible entrenar para algo así: la preparación es mucho más mental que física”, subrayó.
Para él, nadar en esas aguas fue también un aprendizaje vital: “El agua fría no perdona, duele, se la pasa mal, pero al mismo tiempo te pone la vida delante y te recuerda lo frágil que somos. Y, a la vez, te demuestra que podés ser muy fuerte cuando tenés los objetivos claros”.
Lo que viene
Tras esta experiencia, Alexis ya piensa en lo que sigue. Tiene en agenda el Sudamericano de aguas abiertas en Chile y la clasificación al Mundial de Dubái, aunque por ahora no participará de ese último. La gran novedad es que, gracias a lo conseguido en El Calafate, se clasificó al Mundial de Aguas Gélidas.
“Si todo sale bien, en marzo del año que viene viajaremos con la Selección Argentina a Suecia y después a Finlandia, donde se disputará la Copa del Mundo”, adelantó.
Para Alexis, cada brazada en aguas heladas no es solo un desafío deportivo: es también una manera de explorar los límites propios y comprobar, como él mismo dice, que la fortaleza nace de la voluntad.






