Voluntarios de fundación ADMA encontraron a una perrita atada en condiciones extremas, sin posibilidad de moverse. Hoy está a salvo y comienza su recuperación, rodeada de cuidado y esperanza.
Una escena que duele y que, lamentablemente, todavía se repite. Voluntarios de la Fundación ADMA rescataron a una perrita que había sido abandonada al costado de la ruta, atada con una cadena, sin poder moverse y completamente desorientada.
El animal presentaba signos claros de miedo, estrés y abandono. Sola, sin entender qué había pasado, quedó expuesta a todo tipo de riesgos. Fue en ese contexto que el equipo de rescate intervino y logró ponerla a resguardo.
Desde la organización remarcan que rescatar no es solo retirar a un animal de una situación de peligro. “Es verlos cuando nadie más mira, darles seguridad cuando todo fue incertidumbre, curar heridas visibles e invisibles y acompañarlos en el proceso de volver a confiar”, expresaron.
Actualmente, la perrita se encuentra bajo cuidado, iniciando un camino de recuperación que incluye atención veterinaria, contención y seguimiento. El objetivo no es solo su bienestar físico, sino también su estabilidad emocional, clave en casos de abandono.
El próximo paso será encontrarle un hogar definitivo. Desde la fundación destacan que una adopción responsable implica mucho más que abrir una puerta: significa brindar amor, cuidado y la oportunidad de una vida digna.
Hoy, esa historia que comenzó con dolor tiene un nuevo capítulo. Uno donde el miedo empieza a quedar atrás y donde, poco a poco, vuelve a aparecer la confianza.




