Si bien el propio empresario negó haber estado detenido, lo cierto es que las actuaciones ya están en sede judicial. Trabaja en el tema el fiscal de turno.
En un episodio que continúa siendo confuso, el empresario local de los medios de comunicación, Rubén Herrera (dueño entre otros medios del periódico Resumen) fue trasladado ayer en horas de las siesta, a sede policial.
Consultado por un medio colega (Mi Valle), Herrera adujo que «Salía de la oficina, y vi que había tres pibes que trabajan en albañilería sentados en el cordón de la vereda sobre calle Bútori, al frente de la oficina. En ese momento llegó un móvil y uno de los policías los increpó; por eso me acerqué a preguntar qué pasaba. Me dijeron que no tenía nada que hacer ahí y les expliqué que tengo un diario y por eso consultaba».
El relato de Herrera habla luego de que «Justo un conductor de radio Q se acercó también. Comencé a filmar y me quitaron el teléfono. Se armó una pequeña discusión, y eso fue todo. Por eso fuimos los dos a declarar. No estuve detenido, solo fuimos a declarar, y entregué la filmación que yo tenía».
Pero la versión que circuló en ámbitos policiales y en fuentes cercanas al tema, echan un manto de dudas a estas aseveraciones. Según se pudo conocer, el hecho no habría sucedido frente a las oficinas, sino en un sitio baldío a la vuelta de ese lugar. Que los albañiles en realidad eran personas que estaban desmalezando por orden de otra persona, ese terreno cuyo propietario no quedaría claro quién es… y otras inconsistencias más.
Por otra parte, se asegura que tanto el dueño del multimedio como el locutor mencionado fueron llevados esposados a sede policial; y que dentro del vehículo, la cámara instalada habría registrado las amenazas que Herrera habría proferido a los uniformados.
A todo ésto, Prensa de la Policía, no emitió un solo parte informativo al respecto. Ante la requisitoria periodística se remitió a decir que «Con respecto al procedimiento realizado, se deberá consultar a la fiscalía de Turno»; dando así por sentado que lo ocurrido ameritó que actuara el poder judicial. La imputación a Rubén Herrera sería la de «entorpecimiento de procedimiento policial».
Tanto Herrera como el locutor estuvieron en sede policial durante unas horas; luego recuperaron su libertad, tras habérseles tomado declaración y con su abogado presente.
De acá en más, quien deberá investigar (e informar) lo sucedido será el fiscal Diego Fernández, en manos de quien obran la actuaciones de este confuso caso que por ahora es un «yo digo, tú dices» sin mucha claridad.
Foto de portada: de archivo, a modo ilustrativo




