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“El cine se puso de pie”: el balance de una quinta edición del Festival Monumental Sierras que dejó huella

“El cine se puso de pie”: el balance de una quinta edición del Festival Monumental Sierras que dejó huella
La quinta edición del Festival Monumental Sierras cerró con salas llenas, una amplia participación de escuelas y visitantes de distintos puntos del país. Daniel Brian destacó la convocatoria, la presencia de Lucrecia Martel y la apuesta por un cine que busca interpelar, transformar y acercar nuevas voces al público.

La quinta edición del Festival Monumental Sierras de Cine cerró con un balance positivo, marcado por una amplia convocatoria, salas llenas, la participación de escuelas de distintos puntos de la provincia y una programación que volvió a poner en el centro al cine argentino y latinoamericano.

Daniel Brian, organizador del festival, destacó especialmente la respuesta del público durante las cuatro jornadas. Uno de los principales ejes fue Cine Joven, una propuesta que año tras año reúne a estudiantes que llegan para presentar los trabajos realizados durante el ciclo lectivo.

“Las acciones fijas las vimos, como siempre, muy multitudinarias en lo que es el Cine Joven”, señaló Brian, quien remarcó que este espacio permite que los estudiantes puedan mostrar sus producciones ante una platea llena.

La convocatoria también trascendió las fronteras de Alta Gracia. El festival recibió visitantes de diferentes localidades de Córdoba, escuelas del interior y de la capital provincial, además de una delegación proveniente de Paraguay, que volvió a participar como ya había ocurrido el año pasado.

En paralelo, las propuestas de cine nacional y latinoamericano también encontraron una respuesta cada vez mayor por parte del público. Para Brian, el festival logró instalar entre los espectadores la posibilidad de acceder a una programación diferente a la que habitualmente llega a las carteleras comerciales.

“Se empieza a conocer que hay una programación de un cine diferente, de un cine distinto al que, por lo general, llega a las carteleras”, explicó.

La entrada libre y gratuita aparece, en ese sentido, como uno de los factores que permiten acercar nuevas películas y autores a los vecinos. El festival busca que Alta Gracia pueda convertirse en una pantalla para producciones que, en muchos casos, llegan como estrenos nacionales o internacionales.

Una sala desbordada para Lucrecia Martel

Uno de los momentos centrales de esta edición fue la presencia de la reconocida directora Lucrecia Martel, cuya llegada generó una convocatoria que superó las previsiones de la organización.

La exhibición de Nuestra Tierra provocó una asistencia masiva. Ante la demanda, los organizadores debieron habilitar el sector Pullman del Cine Monumental Sierras, que originalmente había sido pensado este año como una segunda sala para organizar las distintas exhibiciones.

“Lo de Lucrecia es excepcional”, sostuvo Brian, quien describió como “muy emocionante” el recibimiento que tuvo la cineasta por parte del público.

Para el organizador, la presencia de Martel tuvo además una relevancia que excedió la propia película. Destacó su recorrido por distintos puntos del país y su defensa del cine argentino, la identidad audiovisual y las posibilidades de distribución y permanencia de las producciones nacionales en las salas.

La directora llegó a Alta Gracia para presentar Nuestra Tierra, documental centrado en el asesinato de un comunero en Tucumán, y luego participó de una charla con el público.

“Imponer no sé si es la palabra, pero sí dar a conocer su voz”, expresó Brian al referirse a la participación de Martel y a su rol dentro del debate cultural y cinematográfico argentino.

El momento quedó grabado como uno de los grandes hitos de esta quinta edición. “El cine se puso de pie cuando al recibirla toda la sala”, recordó Brian, quien incluso comparó la visita con la histórica presencia de Jorge Luis Borges en el Monumental Sierras.

Más cine, más encuentros

El domingo también tuvo una agenda cargada. Desde temprano se desarrolló una charla vinculada con la Diplomatura de Documentales del Cineclub El Carro, seguida por la presentación de Para hacer una película solo hace falta un arma, junto a su director, Santiago Sein.

La jornada continuó con una propuesta de doble programa a cargo de Ignacio Ceroi, quien presentó dos películas relacionadas por un mismo hilo narrativo. A pesar de la extensión de la actividad, el público acompañó la propuesta y se acercó para conocer el trabajo de un director joven que, según Brian, forma parte de lo más destacado del nuevo cine argentino.

También hubo exhibiciones en 35 milímetros, una experiencia que permitió recuperar el contacto con un formato cinematográfico que tiene un valor especial para los amantes del séptimo arte. En ese marco, la organización contó con material cedido por Damián Cifrón.

“Fue una experiencia única también”, destacó Brian sobre esas funciones.

Más de 900 obras y una apuesta por las nuevas voces

Otro de los puntos centrales del festival fue la selección de cortometrajes. Tanto Cine Joven como la competencia latinoamericana reunieron trabajos que, según la organización, mostraron un alto nivel de producción.

El certamen oficial implicó además un importante trabajo previo: fueron más de 900 las obras recibidas y visualizadas para llegar a la selección final que luego quedó en manos del jurado. Para Brian, allí reside otra de las funciones esenciales del festival: ofrecer una pantalla a realizadores que todavía no tienen un nombre consolidado dentro de la industria.

“Hay trabajos de gran nivel en ambos casos”, sostuvo, y remarcó la importancia de que producciones profesionales y amateurs puedan encontrar un espacio de exhibición.

Un festival con una mirada propia

Al hacer un balance general, Brian consideró que esta quinta edición permitió reafirmar las ideas que dieron origen al Festival Monumental Sierras.

La propuesta, explicó, busca entender al cine no solamente como entretenimiento, sino también como una herramienta de comunicación, reflexión y transformación. “El cine sea un desafío para el espectador, que sea una alternativa de comunicación, una alternativa política, también una herramienta de transformación”, planteó.

En esa mirada también aparece la defensa de la identidad audiovisual argentina, el acceso a la cultura y la posibilidad de generar espacios donde distintas voces puedan encontrarse. “En esa línea me parece que el festival tiene bastante para decir también. Su programación habla por él”, concluyó Brian.

Con salas colmadas, visitantes de distintos puntos del país y del exterior, nuevas producciones, cine joven, películas nacionales y latinoamericanas y una figura como Lucrecia Martel como protagonista de uno de sus momentos más recordados, la quinta edición dejó una certeza para la organización: el Festival Monumental Sierras no solo crece en convocatoria, sino que también busca consolidar una identidad propia dentro del mapa cinematográfico.

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