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Altagracienses por el Mundo

La historia de Milena: de enseñar en una escuela rural a las calles de Nápoles

La historia de Milena: de enseñar en una escuela rural a las calles de Nápoles

En esta sección te invitamos a conocer las historias de aquellos altagracienses viviendo en diferentes partes del mundo. AGNoticias dialogó con Milena quien, con el alma de maestra aún intacta, dejó las aulas argentinas para reinventarse como camarera en una isla napolitana. Un testimonio de coraje, identidad y sueños que no se archivan.

En AGNoticias la sección «Altagracienses por el Mundo» ya es un clásico de nuestro portal informativo. Un espacio dónde les acercamos los lectores historias de vecinos, amigos o familiares que dejaron su ciudad natal y que ahora están viviendo diferentes experiencias alrededor del mundo. En esta oportunidad, conocemos más a la altagraciense Milena Heredia.

Milena pasó su infancia, adolescencia y parte de adultez en Alta Gracia, pero desde hace dos meses su hogar está en Isquia, una isla paradisíaca ubicada en la bahía de Nápoles, Italia.

Con apenas una valija y muchos sueños, decidió cambiar el rumbo de su vida y comenzar una aventura que, aunque aún está en sus primeros capítulos, ya está marcada por el crecimiento personal, la adaptación y las ganas de seguir explorando.

La historia de Milena: de enseñar en una escuela rural a las calles de Nápoles

“Lo que me motivó a cambiar mi vida fue animarme a vivir nuevas experiencias y conocer nuevos lugares. La cultura italiana siempre me llamó la atención y, por ahora, he decidido vivir acá”, contó.

Aunque Italia no era un territorio completamente desconocido para ella —había estudiado el idioma previamente—, llegar y adaptarse implicó una buena dosis de coraje.

De maestra rural a camarera napolitana

Antes de emprender este viaje, trabajaba como docente de nivel primario en una escuela rural de Mar Azul, en el partido de Villa Gesell. “Amo mi profesión”, afirmó con convicción.

Sin embargo, ejercer como maestra en Italia no es tan simple: se requiere homologación de títulos, trámites burocráticos y mucha paciencia.

La historia de Milena: de enseñar en una escuela rural a las calles de Nápoles

Por eso, mientras tanto, volvió a una ocupación que conocía bien: la de camarera. “Como solía trabajar en las temporadas de verano en Gesell, ahora estoy haciendo lo mismo acá”, explica.

¿Cómo es la realidad de conseguir trabajo y vivienda en el extranjero?

Emigrar implica mucho más que hacer una valija: es reconstruirse desde cero en lo cotidiano. Y eso incluye encontrar un lugar donde vivir y una manera de sostenerse.

Para la joven, conseguir trabajo no fue difícil, pero tuvo que tener en regla su documentación. “Con los papeles, todo es más simple. Sobre todo en temporada de verano, cuando hay muchas vacantes en gastronomía y turismo. Eso sí, tenés que estar predispuesta, porque los ritmos son otros y los sueldos varían mucho según la región”, explicó.

El norte de Italia suele pagar mejor, pero también tiene un costo de vida más alto. En el sur, como en Nápoles e Isquia, las oportunidades existen, pero hay que moverse rápido.

“La clave es no quedarse quieta, preguntar, estar atenta a los anuncios, hablar con la gente. Y si tenés conocidos, mejor. Por eso, los grupos de argentinos son fundamentales”.

La búsqueda de vivienda, por su parte, también tiene sus trucos. “En zonas turísticas como esta, los alquileres suben mucho en verano. Pero siempre hay alternativas: compartir departamento, alquilar habitaciones, o incluso hospedarse en casas de familias. Lo ideal es llegar con algo acordado desde antes, aunque muchas veces las cosas se resuelven una vez que estás acá”.

Una isla que abraza: calidez, comida y Diego en cada esquina

Lejos de la postal turística, la vida cotidiana en Isquia tiene un ritmo particular, marcado por el mar, la amabilidad del sur italiano y una calidez que a Milena no le resulta ajena.

“Me he sentido muy bienvenida, especialmente acá en Nápoles. Cuando decís que sos argentina, la gente enseguida sonríe y te dicen: ‘¡Argentina! Como el Diego, o el Papa Francisco’, y te abrazan”, relató entre risas. Ese orgullo compartido por íconos como Maradona construye un puente inmediato, que hace más fácil el sentirse parte.

La barrera del idioma tampoco fue tan alta como imaginaba. Si bien hizo cursos antes de viajar, la verdadera escuela fue la vida diaria: hablar, equivocarse, volver a intentar. “El italiano se aprende rápido, sobre todo socializando. La gente es amable, paciente. Enseguida te invitan a charlar, a compartir”.

Y como buena amante de la gastronomía, no podía dejar de hablar de los sabores del sur. “La comida es espectacular. Las pizzas napolitanas son increíbles, el gelato es magnífico… aunque, claro, no hay como la nuestra”, manifestó con un dejo de nostalgia bien argentina.

En cuanto al clima, sostuvo que es bastante similar al de Argentina, aunque le costó adaptarse a una particularidad: el cambio de estaciones opuesto. “Cuando allá es verano, acá es invierno, y viceversa. Eso al principio descoloca, pero después te acostumbrás. Por lo demás, hay muchas similitudes”.

Experiencias personales y consejos para aquellos que están pensando en vivir en otro país

Para quienes estén pensando en dar un paso similar, la altagraciense recomendó estudiar algo del idioma de ese lugar en particular antes de viajar, y elegir un destino que realmente despierte interés.

“Buscar un trabajito, hacerte un grupito de argentinos —que siempre hay, y cordobeses también—, y viajar liviano. Estas experiencias son hermosas, únicas y nos las llevamos hasta el final”, reflexionó.

Vivir sola en otro país, lejos de sus afectos, de su idioma y de su rutina, no fue fácil. No obstante, esa experiencia se transformó en una de las decisiones más valientes y transformadoras de su vida.

“A pesar del miedo, de la incertidumbre, me animé. Me arriesgué y me aventuré a algo completamente distinto, sola, y eso me marcó profundamente”, confesó.

No se trata solo de cambiar de lugar: es cambiar la mirada, reconstruirse, confiar en uno mismo cuando todo alrededor es nuevo. Para ella, cada día en Italia es una prueba superada, un capítulo ganado de una historia que se escribe con coraje.

¿Volver a Argentina?

Toda persona que emprende un viaje para irse a vivir a otro país lejano y ajeno, lleva consigo en su memoria los recuerdos de los seres queridos que dejó atrás. La joven extraña profundamente a su familia, a sus amistades, la comida y —como buena cordobesa— los bailes de cuarteto.

Aunque no tiene planes de regresar de forma definitiva por ahora, sí sueña con volver a visitar a los suyos. “Tengo muchas ganas de verlos, claro. Por el momento, estoy empezando el viaje y quiero seguir descubriendo. Pero voy a ir a visitarlos”, aseguró.

Aún así, no descarta volver al país para retomar su verdadera pasión. “Amo enseñar. Si en algún momento vuelvo a Argentina, me encantaría volver a las aulas. Pero esta experiencia también me está enseñando cosas que ningún libro puede darte. Todo lo que vivo acá, me lo llevo puesto”.

Milena camina por la isla con la ligereza de quien supo soltar para ir a buscarse. No sabe con certeza qué le deparará el futuro, pero sí tiene claro algo: “Lo que estoy viviendo es único. No sé a dónde voy a terminar, pero sé que este viaje me cambió para siempre”.