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Altagracienses por el Mundo

La historia de Pilar: La camarera que convirtió su oficio en pasión en un bar andorrano

La historia de Pilar: La camarera que convirtió su oficio en pasión en un bar andorrano

En esta sección te invitamos a conocer las historias de aquellos altagracienses viviendo en diferentes partes del mundo. AGNoticias dialogó con Pilar quien después de 13 años intentando emigrar, vendió todo, tomó un pasaje sin retorno y encontró en Andorra una nueva vida entre vinos, catas y aprendizajes. Hoy, combina su pasión por el servicio con el amor y el descubrimiento diario en un exclusivo bar de vinos.

En AGNoticias la sección «Altagracienses por el Mundo» ya es un clásico de nuestro portal informativo. Un espacio dónde les acercamos los lectores historias de vecinos, amigos o familiares que dejaron su ciudad natal y que ahora están viviendo diferentes experiencias alrededor del mundo. En esta oportunidad, conocemos más a la altagraciense Pilar Piñeiro.

Tras 13 años intentando obtener visas sin éxito, y en medio de su «crisis de los 30», tomó la decisión de vender todas sus cosas y emprender un viaje sin un destino fijo. Esta aventura la llevó primero a Madrid, luego a Barcelona y, finalmente, a establecerse en Andorra. Allí es donde vive actualmente y el lugar en el que comenzó una nueva etapa llena de desafíos y aprendizajes.

La travesía comenzó en octubre de 2023. “Ya hace un año que estoy aquí, y la verdad es que es un lugar de ensueño. Con las vacaciones o días libres, a veces voy visitando algunos lugares. Pude recorrer la Costa Brava, desde Tossa del Mar hasta Cadaqués. La idea es no parar e ir a donde lleve el viento.”

Catas, amor y reinvención: «Aquí ser camarera tiene otro valor»

En Argentina, Pilar obtuvo su título de Técnica en Turismo y se desempeñó tanto en el área hotelera como en agencias de viajes. Además, desde los 18 años, trabajó como camarera en bares y restaurantes de Alta Gracia.

Actualmente, en Andorra, Pilar trabaja en Bacco Wine Bar, un bar especializado en vinos, donde ha continuado perfeccionándose. Su formación incluye catas y degustaciones mensuales de nuevos productos. En esta actividad cuenta con el apoyo de su pareja, quien es sommelier y también su compañero de trabajo.

«Todos los días él me enseña algo nuevo. Es muy diferente ser camarera aquí que allá. Es un trato diferente y tiene otro valor», indicó Pilar.

¿Cómo es la realidad de conseguir trabajo y vivienda en el extranjero?

Emigrar en busca de nuevas oportunidades lleva tiempo. La incertidumbre de no saber si se podrá conseguir trabajo y vivir con una mínima seguridad pesa a la hora de tomar la decisión.

Basándose en su experiencia personal, la altagraciense relató que, conseguir empleo en Andorra es relativamente sencillo. “Aquí los requisitos son menos que en otros lugares. Con un currículum, cartas de recomendación, antecedentes penales y dos años comprobables de experiencia en el rubro deseado, ya se puede tramitar la visa de trabajo”, señaló.

No obstante, la joven explicó encontrar vivienda es un desafío mayor. Pilar comentó que, aunque no es imposible, resulta complicado hallar un lugar adecuado y accesible en términos de precios. Actualmente comparte un piso con dos personas y una gatita, una experiencia que encontró a través de grupos de Facebook.

“Ponerse de acuerdo en orden, limpieza, compras o simplemente llevarse bien es tarea de todos los días y, a veces, se complica”, expresó. A pesar de las dificultades, Pilar remarcó que con perseverancia y paciencia todo es posible. “Jamás es imposible, solo hay que seguir adelante y no rendirse”.

El bellísimo país europeo meca de la seguridad

Hablando sobre su presente en Andorra, Pilar destacó que lo que más disfruta es la seguridad del lugar. “Puedo ir por la calle a las cuatro de la mañana, con todo mi dinero y mi teléfono en la mano, y sé que no va a pasar absolutamente nada. Es increíble la tranquilidad que se siente aquí”. Además, mencionó la belleza de los paisajes y la nieve que cubre las montañas durante la temporada invernal como otros aspectos que valora profundamente.

El idioma oficial en Andorra es el catalán, y aunque no lo considera difícil de entender, la altagraciense admitió que le resulta incómodo. “Cuando compré mi pasaje, empecé a estudiar desde una app (Duolingo), y me ha ayudado bastante”.

En cuanto a la gastronomía, aseguró que no ha tenido grandes dificultades para adaptarse, ya que la gente argentina en el país facilita el acceso a productos típicos como las milanesas a la napolitana, aunque a un costo elevado.

El clima en Andorra es variado y, a menudo, lluvioso, algo que disfruta. “Me gusta este clima de montaña, aunque ya me he caído más de una vez por no llevar las zapatillas adecuadas”. Durante los meses de invierno, de noviembre a abril, la nieve domina el paisaje, mientras que en verano el calor puede volverse insoportable. “El verano se complica porque no hay muchas piletas o lugares para refrescarse”.

Experiencias personales y consejos para aquellos que están pensando en vivir en otro país

Sobre los aprendizajes adquiridos en este tiempo viviendo fuera, la joven reflexionó: «A donde vayas, siempre habrá alguien de Alta Gracia, y eso es algo muy lindo«.

A continuación, subrayó la empatía entre los argentinos que están “del otro lado del charco”, especialmente con los recién llegados. «Me encontré con personas random que me ayudaron como si fuéramos amigos de toda la vida. Es muy reconfortante sentirte recibido de esa manera y no sentirte solo«. Según su experiencia, los argentinos en el extranjero son un gran apoyo que facilitan el día a día luego de emigrar.

Por otro lado, aconsejó que lo mejor para quienes se plantean dar este paso es no pensarlo ni medio segundo. «Cuanto más miedo uno tenga, más vale la pena arriesgarse, porque el sentimiento que genera aventurarte a estas cosas es inmensamente hermoso. Vine sin rumbo y sigo sin rumbo, pero eso me sacó de esa zona de confort que durante años me tenía atrapada y no sabía qué hacer».

Para la altagraciense, lo importante es intentarlo y no quedarse con dudas. «Anímense, y si no les sale bien, al menos tendrán una buena anécdota y no la duda de ‘¿qué hubiera sido si…?’. Siempre va a haber alguien que les ayude en donde sea. Al final, lo más importante es disfrutar del camino y de lo que cada experiencia nos enseña».

¿Volver a Argentina?

Toda persona que emprende un viaje para irse a vivir a otro país lejano y ajeno, lleva consigo en su memoria los recuerdos de los seres queridos que dejó atrás. Pilar sostuvo que extraña de Argentina lo siguiente: «Además de mis seres queridos, extraño tener un kiosco abierto a cualquier hora. El que ponga uno así acá se hace fortunas. También extraño el fernet a un precio razonable. Acá lo consigo de vez en cuando, pero a 28 euros».

Por último, al consultarle por una posible vuelta al país, su respuesta fue que por el momento no está considerando regresar. Aunque no descarta hacerlo algún día en el futuro. «Solo iría de visita para ver a mi familia, amigos, a mis perros y comer mucho asadito«, declaró entre risas. Respecto a un regreso definitivo, dejó la puerta abierta: «¿Quién sabe? Quizás vuelva, me haga mi casita y, aun así, siga visitando lugares«.

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