Diego tiene 20 años, parálisis cerebral, autismo y convulsiones. Hace más de un año que no accede a un espacio educativo ni terapéutico. Su mamá, María Fernanda, dialogó con AGNoticias y pide que lo escuchen.
Hace un año y cuatro meses que Diego, un joven de 20 años con parálisis cerebral, autismo y antecedentes de convulsiones, no asiste a ningún centro educativo ni terapéutico. Su madre, María, inició una búsqueda incansable por distintos espacios en Alta Gracia y Córdoba capital, pero hasta ahora no ha conseguido una respuesta favorable.
Durante seis años, Diego asistió al centro “Mi Lugar”, que cuenta con centro de día y centro de rehabilitación. Sin embargo, fue desvinculado bajo el argumento de que el espacio no estaba preparado para abordar sus necesidades específicas, como su tendencia a deambular y su dificultad para permanecer en una sala cerrada por tiempos prolongados.
Desde entonces, su madre ha visitado múltiples instituciones y realizado entrevistas sin éxito. Aunque cuenta con una obra social que cubre todos los gastos —incluidos transporte, medicación y pañales—, se encontró con el obstáculo de tener que gestionar por su cuenta la búsqueda de un nuevo espacio. “Fui con la verdad a todos los lugares, a 16 en total”, afirma, destacando que siempre explicó que su hijo necesita moverse, le molestan los ruidos fuertes y que, aunque camina, requiere atención constante por el riesgo de convulsiones.
La familia ha recurrido incluso a la Defensoría del Pueblo, donde tomaron el caso como el primero en materia de discapacidad. A pesar de eso, no ha recibido confirmaciones ni avances concretos. “En varios centros me dijeron que estaban evaluando el caso, que ya me iban a llamar. Pero sigo esperando. Cansa que te digan que no”, expresó María, quien asegura que no desea internarlo, porque teme que no lo cuiden como ella.
Si bien Diego comparte momentos con su familia y sale a pasear con frecuencia, su mamá insiste en la importancia de que socialice con otros jóvenes, al menos durante media jornada. “Él necesita su rehabilitación, necesita estar con otras personas. No puede quedarse encerrado en casa todo el tiempo”, dice.
El pedido de María es claro: que alguna institución lo reciba, ya sea en Córdoba capital o en Alta Gracia. “No quiero creer que soy la única mamá que no consigue para su hijo. Tiene que haber un centro”, pide. Ante cualquier información, contactarse al 3512 427941.




