Parada 10 está en la esquina de Lucas V. Córdoba y Concejal Iglesias. Luego de varios días cerrado, volvió a tener movimiento. Su dueño trabaja lavando en forma gratuita solamente ambulancias y vehículos de la municipalidad.
En tiempos «normales», quien pasara frente al Lavautos Parada 10 podía observar a un grupo de muchachos trabajando a full en los vehículos, mientras que unos cuantos automóviles más, están estacionados -aguardando su turno- frente al comercio.
Esa imagen, de todos los días, se perdió con el inicio de la cuarentena. Hace unos días, el Lavadero fue noticia cuando trascendió que el dueño del inmueble le perdonó a Marcelo (titular del comercio) el pago del alquiler hasta que se levantara la medida de aislamiento.
Desde hace unos días, Parada 10 volvió a ser noticia. AGNoticias tuvo la chance de dialogar con Marcelo, a quien se lo vio lavando un vehiculo.

«El lavadero no está abierto al público. Solamente estoy trabajando yo que soy el dueño, sin empleados. Y lo abro solamente para lavar ambulancias, vehículos oficiales de la Municipalidad o a lo sumo autos particulares de personal que trabaja en la salud (médicos, enfermeras, etc). Es más, tengo que exigierle el permiso de circulación al titular del auto, la Municipalidad me lo exige», comienza a contar Marcelo.
«Este, por ejemplo -y nos muestra un auto blanco que está lavando- es de un médico. Igual, la Municipalidad me exige que solamente sean vehículos de personas que tengan por su función, permiso de circulación. Entonces esta gente me llama y les doy un turno por teléfono. No está abierto al público», agrega.
¿Cómo se sobrevive todo este tiempo? «No es fácil. Uno entiende que esto nos lleva por delante a todos y que la salud está por encima del dinero. En mi caso cuento con que el dueño del local (Mario Barbareschi, poné el nombre porque es un gran tipo) me ha perdonado el pago del alquiler hasta que se levante la cuarentena. Así y todo, no es sencillo porque yo a los chicos que trabajan acá no los he dejado en banda, les acerco dinero comoo si estuvieran trabajando. Se hace lo que se puede», finaliza Marcelo.

Luego del auto que está lavando, nos cuenta que está esperando una ambulancia. La necesidad de trabajar va de la mano con la obligación de cuidarse, pese a que a veces esas dos cuestiones se contrapongan en la realidad.




