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Oscar “Chancleta” Olmedo: de profesión, goleador

Oscar “Chancleta” Olmedo: de profesión, goleador
Del archivo de Cosas Nuestras

Oscar desde chico cargó con un sobrenombre que le quedó para siempre. El “Chancleta” se hizo conocido a fuerza de jugar al fútbol y se convirtió en ídolo a puro gol.

Integró, Oscar, esa legión de enormes jugadores surgidos de la Liga Santa María, en tiempos de canchas llenas. Hoy, a punto de cumplir 71 años, COSAS NUESTRAS quiso rescatar su historia para compartirla con quienes lo vieron jugar, y con aquellos que no conocen quién fue esta verdadera leyenda de nuestro fútbol.

La pasión desde pibe

“Empecé a jugar a los diez años en un equipo del barrio Gral. Bustos en un campeonato que
organizó el Maestro Bútori frente al colegio de las monjas. Salimos subcampeones, perdimos la final y me fui a mi casa. Al rato llegó mi primo porque el Maestro me quería entregar una
lapicera de premio por haber sido el mejor jugador del campeonato”,
cuenta.

No pasó mucho tiempo para que Oscar (“Chancleta» se lo puso un vecino que se asomaba a
verlo jugar en los potreros del barrio) fichara en la Liga Santa María. “Fui a Ferroviario, y no me quisieron, entonces enfilé para Colón y ahí firmé”. Tenía 14 años cuando empezó en la Quinta y sólo 15 cuando debutó en la Primera: “fue contra Martín Ferreyra, en Malagueño. Carlitos Cantú me preguntó si me animaba y le dje que ´más vale´, yo estaba acostumbrado en el barrio a jugar con gente más grande”.

Compañeros en aquel debut en Primera: Carlos Sosa, los Turri, Ceirutti, el pelado Zanella… corría 1965.

Banfield 1975. Equipazo que lo tuvo debutando en Primera, como uno de sus grandes delanteros.
Banfield, una pasión

El paso más importante de Chancleta por el fútbol lo dio sin dudas, jugando para Banfield. Primero un año a préstamo y luego durante varias temporadas. Allí se recibió de goleador, se diplomó de ídolo y pasó a la historia grande de nuestro fútbol.

“Era un equipazo, había jugadores para tirar para arriba” -cuenta- “Estaban Carlos Almada, Pelado Iriarte, el gallego Bazán, Yarará Ramírez, Peludillo Iriarte, Miguel Bazán, el zurdo Silva…” En Banfield se dio el gusto de dar vueltas olímpicas y de consagrarse entre los mejores de una liga muy competitiva.

Varias veces fue convocado a la Selección local para los viejos Campeonatos Beccar Varela. “La primera vez, a los 16 años, me hicieron jugar de ´cinco´. Me pareció raro pero me adapté y jugué bien. Tenía buen manejo de pelota”.

Chancleta Olmedo en la Selección de la Liga Departamental Santa María.
Estudiantes, una familia

Otro de los grandes capítulos en la vida deportiva de Oscar Olmedo fue Estudiantes. “Armamos un equipo entre amigos para jugar los campeonatos de barrio. Había gente de Palermo, de Colón, Banfield, de River. Así nació Estudiantes. Nos seguía mucha gente y por eso nos invitaron a jugar en la Liga. Eramos locales en cancha de Tigre o de Banfield. Hacíamos de todo, desde marcar la cancha hasta ponernos los cortos y jugar. La única
entrada que teníamos era cuando llegaban los carnavales”.

Oscar recuerda a Estudiantes como una gran familia: “El ejemplo eran los corsos. Armábamos carrozas y presentábamos reinas (ganamos una vez) y ahí trabajábamos todos con nuestras familias desde las 7 de la tarde hasta que terminaba. Yo entraba a trabajar a las 6, recuerdo que me quedaba un rato con mi señora tomando mate y de ahí me iba a trabajar amanecido. Pero todo lo hacíamos con alegría porque era todo de corazón”.

De aquella experiencia deportiva y grupal quedaron amistades muy fuertes: Luis Del Vecchio,
Santiago Arévalo, Paulino Quinteros, la Mona Chávez, Nenín Volpato, Mario Montenegro, el flaco Rabinsky
, por nombrar a algunos. “Todos los años teníamos que pagar los préstamos de cada uno de nosotros que veníamos de otros clubes, para poder jugar, así era lo nuestro”.

Histórico Estudiantes. Amigos… y enormes jugadores.
Los códigos del fútbol

“Chancleta” nunca fue un tipo fácil dentro de la cancha. Que lo explique él: “Siempre que entré a una cancha, fue para ganar. Así entiendo el fútbol. Yo entro y juego, y si alguien quiere guerra, también la doy. Yo les decía: Si me van a pegar, péguenme, pero sáquenme de la cancha porque si no, yo la sigo. Un día me crucé con un “cuatro” que me empezó a pegar. Le dije: ¿te la vas a aguantar? Me dijo que sí y nos dimos todo el partido, nos sacudimos feo y sin lloro, pero cuando terminó, todo bien. Se la aguantó y me la aguanté. Había códigos, no como ahora que ante un roce gritan pidiendo amarilla para el rival”.

Volviendo a la vieja Liga Departamental, no duda en decir que “Era linda la liga, era una competencia muy buena de donde salieron muchos jugadores. Además, cuando estaba la Liga todos queríamos llegar a la Primera de nuestros clubes, era el objetivo y la motivación era jugar para defender nuestro club”.

Los campeonatos de barrio

A Chancleta lo llamaban de todas partes para que jugara. Donde hacía falta gol, allá lo convocaban. “Los nocturnos de Palermo, jugaba para el equipo del Negro Ramallo… ganamos una Copa Challenger enorme que entraban como 6 o 7 litros y la llenamos… y la vaciamos
también!”.

Paralelamente con la Liga, jugó en el Aero Club, en el mítico equipo de “Las Cuatro Ruedas”, que armó Andrés Funes “jugamos cinco o seis años y luego no nos dejaron jugar más porque le ganábamos todo. Estaban el Nano Cobos, la Mona Chávez, Paulino, Santiago Arévalo…”

Dirigió a los pibes de Central, en el baby local, cuando el club arrancaba y siempre estuvo
predispuesto a ser consultado cuando alguien quería saber algo de fútbol.

Con la de Estudiantes junto a Santiago Funes, Paulino Quinteros y Juan Carlos Rabinsky.
De entrecasa

El ídolo de corto también tiene una vida privada y familiar. Casado con Ramona, a quien conoció en un cumpleaños y con quien se unió en el altar en 1973, tuvieron un hijo y tienen
un nieto (Valentín)
que heredó la pasión futbolera de su abuelo (juega para Banfield en la
Liga Infantil y para Deportivo Norte en la Liga Cordobesa).

La vida siempre lo tuvo trabajando. Desde pibe en el peladero de pollos que estaba donde fue la fábrica de hielo junto al Puente San Martín. Luego en la sastrería de Rapaccini (“el gringo era un tipo estupendo”) y más tarde en Obras Sanitarias, donde se jubiló luego de 45 años de servicio.

Oscar “Chancleta” Olmedo, De profesión, wing. “Por derecha o por izquierda, yo me mandaba
siempre en diagonal. No le tenía miedo a las piernas que se me cruzaran, yo iba”.

De espíritu ganador nato, Oscar Olmedo siempre entendió el fútbol de esa manera y admiró a
quienes lo entienden así. En febrero cumplirá 71 años, y Alta Gracia todavía lo recuerda
entrando al área y gritando gol.

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