AG Noticias
Crónicas al Voleo

Los muros de Kilmainham Gaol

Los muros de Kilmaiham Gaol

Por Germán Tinti

 

Existen prisiones que de alguna manera han trascendido su triste misión punitiva y se han convertido en símbolos, en testigos de la historia de las sociedades que las crearon. Una rápida enumeración incluiría muchas que nos llegan desde películas o series de televisión, pero también desde las noticias y la historia. Alcatraz en San Francisco; la Torre de Londres; Robben Island (donde estuvo detenido Nelson Mandela); el Château d’If en Marbella, adonde se alojó –según la novela de Alexandre Dumas– el Conde de Monte Cristo; la Isla del Diablo en la Guyana Francesa, adonde Francia enviaba a sus condenados más peligrosos (pero también a Alfred Dreyfus y Henri Charrière, más conocido como Papillon); Tuol Sleng en Camboya, donde iban a parar las víctimas de Pol Pot, el Khemer Rouge; el Castillo de Monjuic en Barcelona, utilizado por republicanos primero y el franquismo después para encerrar y ejecutar opositores; la Cárcel del Fin del Mundo en Ushuaia, construida por los presos a los que albergaría, y que tuvo entre sus muros a asesinos de cartel como Cayetano Santos Godino (a) El Petizo Orejudo, pero también a anarquistas y presos políticos de diversos regímenes.

Ninguna de ellas, que con el tiempo han dejado de cumplir la función de presidio y se reconvirtieron en la mayoría de los casos en museos y atractivos turísticos, ha tenido un papel tan preponderante en la historia de sus países como lo el que le tocó a Kilmainham Gaol en Dublin.

Los muros de Kilmaiham Gaol

 

Inaugurada en 1796, en un principio no existía separación entre hombres, mujeres y niños. Todos cohabitaban y los abusos sexuales eran cotidianos. Por lo demás, no había cristales en las ventanas y el clima en Irlanda –se sabe– suele ser inhóspito.

Durante la hambruna de 1840 –cuando una plaga aniquiló la cosecha de papa en toda Europa, pero que afectó especialmente a Irlanda, donde la quinta parte de la población vivía del cultivo del tubérculo llegado de América– Kilmainham Gaol se llenó de personas que eran condenadas por mendicidad. Curiosamente durante esta época, en la que murieron un millón de personas, en el presidio solamente se registraron poco más de 60 decesos. A pesar de las inhumanas condiciones de detención y de la violencia ejercida y sufrida por los internos, la comida estaba mínimamente asegurada.

En 1860 se construyó una nueva sección (Ala Este) con un novedoso concepto para estos recintos punitorios, que es el que vemos habitualmente en imágenes del lugar y que fue imitado en todo el mundo a partir de ese momento. La estructura del nuevo sector permitía que todas las celdas dieran a un patio central, lo que facilitaba el control de los guardias. Un sistema de poleas y roldanas permitían que la comida llegara caliente a las celdas desde la cocina ubicada en el subsuelo. Además se dispuso que la planta inferior se alojaran mujeres y niños (en Kilmainham llegó a haber detenidos de solamente 5 años) y la población masculina fuera a las dos superiores, aunque finalmente en 1881 se decidió que solamente hombres fueran encerrados allí.

Los muros de Kilmaiham Gaol

Pero Kilmainham adquiere relevancia histórica porque es el lugar donde fueron enviados numerosos presos políticos que encabezaron las principales revueltas independentistas que pueblan la historia irlandesa de los último siglo y medio. No fueron pocos los que terminaron siendo ejecutados entre sus gruesos, fríos y húmedos muros. El primer líder nacionalista detenido allí, a fines del siglo XIX, fue Henry Joy McCracken, fundador de los “United Irishmen” (movimiento que inspiró a los líderes de la Revolución Francesa).

El “Alzamiento de Pascua” que fue un intento de tomar el control de Irlanda y lograr su independencia del Reino Unido. Tuvo lugar el 24 de abril de 1916 y consiguió que se constituyera un gobierno provisional. Pero poco más de una semana después el ejército inglés sofocó la revuelta. El 3 de mayo, cuatro de los siete principales líderes (Patrick Pearse, Thomas Clarke, Thomas MacDonagh y Joseph Mary Plunkett) fueron fusilados. El caso de Plunkett es particular porque solicitó y obtuvo permiso de la Corte Marcial que lo condenó para casarse con su novia Grace Gifford. Lo hizo en la capilla del presidio con dos policías como testigos, pudo estar reunido con su flamante esposa durante 10 minutos bajo supervisión policial y luego enfrentó al pelotón de fusilamiento. Grace fue conocida como “la novia trágica”, participó en la guerra civil que estalló tres años después y volvió a Kilmainham Gaol, esta vez como detenida.

Los muros de Kilmaiham Gaol

La represión británica a los movimientos independentistas continuó. También continuaron los irlandeses generando levantamientos esporádicos. Un tratado propuesto por los ingleses terminó desatando la Guerra de independencia irlandesa, que duro desde enero de 1919 harta julio de 1921. Este conflicto significó la aparición en escena del Ejército Republicano Irlandés (IRA por sus siglas en inglés). En 1921 representantes del gobierno británico y el Aireacht (gabinete) de la República Irlandesa negociaron finalmente un Tratado Anglo-Irlandés que reconocía el Estado Libre Irlandés (en irlandés: Saorstát Éireann) como nuevo Estado sujeto a la condición de que Irlanda del Norte pudiera optar por su permanencia en el Reino Unido (lo cual, de hecho, sucedió).

Durante esta guerra, el gobierno colonial envió a Kilmainham a la mayoría de los detenidos del bando independentista. Muchos ellos fueron ejecutados sumariamente. En un edificio pensado para algo más de 100 reclusos llegaron a hacinarse más de 3.000.

Esta situación fue convirtiendo al sombrío edificio de Inchicore Road en un símbolo de la resistencia independentista irlandesa. Lo fue durante la guerra y continuó siéndolo una vez que sus puertas se cerraron definitivamente el 16 de julio de 1924, cuando Eamon de Valera (que luego sería Presidente y Primer Ministro en reiteradas oportunidades, manteniendo actividad pública hasta pocos años antes de su muerte, en 1975) abandonó sus muros, convirtiéndose en el último detenido en dejarla.

Los muros de Kilmaiham Gaol
Michael Caine, en una de las escenas de «The Italian Job», filmada tras los muros de la histórica prisión irlandesa.

Tras muchos años de abandono,  en la década de 1950 , la Kilmainham Gaol Restoration Society se encargó de su rehabilitación y su transformación en museo. Al ser una de las cárceles vacías más grandes de Europa y por su estructura icónica, es una apreciada locación para películas. Como quedó dicho, muchos podrán reconocerla en filmes como “The Italian Job”, protagonizada por Michel Cain en 1969; “El hombre de Mackintosh”, que en 1973 dirigió John Huston y tuvo a Paul Newman como figura destacada; “En el nombre del padre”, de 1993 con Daniel Day-Lewis–; y “Michael Collins”, de 1996 con Liam Neeson. También fue elegida por U2 para filmar el videoclip de A Celebration.

Los muros de Kilmaiham Gaol
U2 también filmó en Kilmaiham Gaol.

Las historias que cuentan los presidios son, por lo general, tenebrosas. Pero también esos muros pensados para que no escapen las personas, han servido muchas veces para que se conserven las memorias de las sociedades.

laporta