Si bien el Día del Animal es una gran excusa para subir fotos de nuestras mascotas, también es un día ideal para concientizar. Por eso, AGNoticias dialogó con Meli, una vecina de la ciudad que hace exactamente dos años rescató a Samira, una perrita que estaba en la basura.
Las casualidades de la vida a veces parecen tener un propósito. Así lo siente Meli, quien siente un gran amor por los animales. Hace exactamente dos años, adoptó a Samira, una cachorrita que fue encontrada dentro de una bolsa de consorcio, a minutos de morir asfixiada.
“Probablemente estaba a minutos de morir. La encontramos y la rescatamos sin dudarlo”, cuenta Meli, al recordar aquel momento. Dentro de esa misma bolsa, yacía sin vida otra cachorrita: la hermanita de Samira. “No llegaba ni al mes de vida y ya sabía lo que era sentir el abandono y la maldad”.
Ante esta aparición, la familia Rosales no dudó en adoptar a Samira de inmediato. “Animal que llega a casa, animal que se queda. Mi familia me enseñó desde muy chica el amor y el respeto por los animales”, explicó la mujer. Hoy, Samira forma parte del grupo de seis perros y una gata —todos rescatados— que integran su familia.
A pesar de su frágil estado de salud, Samira demostró desde el primer momento una fuerza impresionante. “Aún estando enfermita y en recuperación, nos demostró desde el primer día las ganas que tenía de vivir.”



Hoy, dos años después, Samira es una perrita sana, feliz y llena de vida. Su historia es, para Meli, un ejemplo de por qué es tan importante ayudar y adoptar con responsabilidad.
“Rescatar animales o tan solo ayudarlos es lo más hermoso del mundo para mí. Ojalá las personas se involucraran un poco más”, reflexionó. Desde su lugar, Meli pide más conciencia social: es por eso que utiliza este día para concientizar la adopción responsable, visibilizar el trabajo diario de las proteccionistas y denunciar el maltrato animal. “Mi pensamiento es: si no te gustan, si no vas a cuidarlos, si no vas a ser responsable, no tengas animales.”
Con seis perros y una gata rescatados, Meli sigue soñando con poder ayudar a muchos más. “Es el amor más bueno y sano que pude conocer”, asegura. La historia de Samira emociona, pero también invita a reflexionar.
“La historia de Samira tiene un final feliz. Pero tristemente es la historia de muchos animalitos que no tienen la misma suerte.”

