El vecino de Villa Parque Santa Ana conmovió con su historia y su voz en La Voz Argentina. Todos los jurados giraron su silla, pero él ya sabía a quién elegir. AGNoticias tuvo la posibilidad de entrevistarlo, para ver como se vive este momento.
—¿Cómo estás viviendo este momento, Gustavo?
Todo muy bien, muy bien. La verdad que emocionados. Estamos en familia, tranqui, pero muy felices. Yo no había visto nada de todo lo que estaba pasando afuera, así que vivirlo de esta forma fue algo hermosísimo. Sueño.
—Contanos cómo fue ese momento en el que se dan vuelta los jurados.
La noche anterior estuve muy concentrado, pensando en lo que iba a pasar. Tenía ese sueño de que al menos una silla se diera vuelta, y si eran las cuatro, yo ya sabía que me iba a ir con La Sole. Y fue ella quien se dio vuelta primero, así que ahí empecé a cantarle directamente a ella y me relajé muchísimo. Después se dio vuelta Facu (Luck Ra), que es un divino total, los chicos de Miranda, a quienes quiero un montón, y por último, Lali. Fue una emoción muy grande.
—¿Qué significa para vos este paso en tu carrera?
Yo soy un cantor de barrio, de pueblo, de asados, como digo siempre. Soñaba con poder llevar mi arte a escenarios, a donde la vida me lleve. Estar en un escenario como el de La Voz Argentina es un sueño totalmente cumplido.
—Además, compartís esta pasión con tu hija Agostina, que también pasó por el programa.
Totalmente. Con Agos lo vivimos desde atrás de escena en su momento, en 2018, y fue una emoción total. Hoy ella está acompañándome, conteniéndome. Compartir esto con ella no tiene precio, es algo muy grande. También estuvo mi mamá, que vino desde Tucumán como sorpresa, y mi hermano, que me vio cantar desde los 6 años. Fue algo muy familiar desde el primer momento.
—¿Cómo sigue ahora tu participación en el certamen?
Por ahora estoy dentro, sí, en competencia. Lo que viene son las batallas, pero todavía no sé con quién me tocará ni cómo será. Estoy esperando a ver qué me dicen. Pero ya estar acá es un regalo enorme. Deseo seguir disfrutando. Esto ya es muchísimo para mí y para los míos. Estoy feliz, muy feliz.

