Con una convocatoria histórica, clubes, talleres deportivos y selecciones juveniles compartieron una jornada donde el juego limpio, la emoción y el acompañamiento familiar fueron los grandes protagonistas.
Este fin de semana, el deporte volvió a ser protagonista. Lo fue con un torneo infantil que convocó a más de 40 equipos de distintas localidades. Clubes, talleres deportivos y selecciones juveniles compartieron una jornada que combinó competencia, alegría y un fuerte acompañamiento familiar. El torneo tuvo su punto más alto en la final del Final de Oro, donde los Peques de Anisacate se enfrentaron a un selectivo universitario en un partido intenso, repleto de emoción. Tras un cierre electrizante, los chicos de Anisacate lograron quedarse con el título. Así despertaron la euforia de la hinchada que los alentó durante todo el encuentro.
A la par de la competencia, representantes de la Cooperativa de Anisacate estuvieron presentes apoyando la actividad. Su presidente, vicepresidente y miembros del consejo destacaron la importancia de sostener espacios que impulsen el deporte infantil. En este sentido, el vicepresidente Fabián Alfaro remarcó que la institución mantiene un compromiso permanente con quienes trabajan a diario para que los chicos crezcan en ambientes saludables y formativos.
Una de las categorías más destacadas fue la 2017–2018, que dejó postales cargadas de entusiasmo, juego limpio y compañerismo. Cada partido se convirtió en una muestra del potencial que tiene el deporte para reunir, formar y motivar a las nuevas generaciones.
Tras la premiación, la celebración se extendió entre familias, entrenadores y jugadores, que disfrutaron de un cierre donde la emoción superó al resultado. Así terminó un torneo que volvió a confirmar el lugar central que el fútbol infantil ocupa en la vida deportiva de la región.

