AGNoticias dialogó con Felipe Cabral, futuro arquitecto altagraciense que regresó de su intercambio en Italia con un gran objetivo. Aplicar sus conocimientos sobre conservación en nuestra emblemática Estancia Jesuítica. // Ver reel.
Felipe Cabral es un joven altagraciense que decidió llevar su formación profesional más allá de las fronteras del país. El año pasado viajó a Italia para continuar sus estudios de Arquitectura mediante un acuerdo de doble titulación entre la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional de Córdoba y la Università degli Studi di Salerno.
La propuesta académica tiene una orientación específica hacia la conservación y restauración del patrimonio arquitectónico. Durante su estadía, Felipe realizó la reválida de cinco materias vinculadas con esta especialidad, entre ellas Restauro, Rilievo y Química de los Materiales.
Después de completar el primer año, regresó temporalmente a Alta Gracia con un objetivo definido. Así, busca reunir material y avanzar en el proyecto de tesis que luego continuará en Italia.
La elección del tema tiene una fuerte relación con su propia historia. Felipe nació y creció en Alta Gracia y siempre tuvo la intención de desarrollar su trabajo académico sobre uno de los principales símbolos patrimoniales de la ciudad: la Estancia Jesuítica.
El conjunto, con más de 400 años de historia, forma parte del legado jesuítico reconocido por la UNESCO como Patrimonio Mundial. Para el futuro arquitecto, trabajar sobre este espacio representa además una oportunidad para mostrar en Italia el valor del patrimonio arquitectónico existente en Argentina.
Su proyecto estará enfocado principalmente en la conservación y restauración de las fachadas externas de la Estancia, particularmente las correspondientes a los sectores norte, este y sur.
La propuesta no se limitará al desarrollo académico. Felipe también busca que su investigación pueda quedar disponible para vecinos y turistas que visitan el lugar. Entre las alternativas que analiza se encuentra la instalación de un código QR en el predio, que permita acceder al trabajo y conocer el proceso de conservación y restauración aplicado.
“Hay cosas que están hace más de 400 años”, destacó Felipe al reflexionar sobre la importancia del patrimonio. En ese sentido, planteó una comparación con la arquitectura contemporánea y con los tiempos actuales de construcción.
Para él, la Estancia demuestra la calidad de construcciones realizadas siglos atrás, incluso sin las herramientas tecnológicas disponibles actualmente. “Es realmente impresionante la calidad y cómo se conserva en el tiempo estando 400 años después”, señaló.
Su experiencia en Italia también significó un cambio en la manera de comprender la arquitectura que había estudiado durante años. Según explicó, muchas de las obras y construcciones que conocía a través de fotografías y material académico pudo finalmente observarlas en persona.
“Cuando fui a Italia tuve la posibilidad de presenciarlos en vivo”, contó. La experiencia le permitió dimensionar la escala y las características de proyectos históricos que hasta entonces conocía principalmente a través de libros y apuntes.
La adaptación también incluyó el aprendizaje del idioma. Antes de viajar, Felipe alcanzó el nivel B1 de italiano como requisito para el intercambio, formación que realizó en la Facultad de Lenguas de la Universidad Nacional de Córdoba. Con el paso de los meses logró desenvolverse en el idioma y continuar perfeccionándolo durante su estadía.
Actualmente se encuentra recopilando documentación, información y material para regresar a Italia en las próximas semanas y comenzar a trabajar formalmente en su tesis junto a sus docentes y tutores.
La fecha prevista para completar la carrera es marzo del próximo año. Todavía no tiene definido dónde continuará su camino profesional una vez recibido, aunque no descarta regresar a Alta Gracia ni aprovechar nuevas oportunidades laborales en el exterior.
Además de su formación académica, Felipe decidió mostrar su experiencia a través de las redes sociales. Lo hizo con la intención de demostrar que los intercambios universitarios no están reservados únicamente para quienes tienen los mejores promedios, sino que también pueden ser alcanzados con esfuerzo y dedicación.

