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Familia altagraciense vivió meses de terror en Cañuelas

Familia altagraciense vivió meses de terror en Cañuelas

Sufrió maltratos, trabajo esclavo y demás ilegalidades a manos de los dueños de una estancia de alto valor monetario. Hoy está varada, buscando la manera de regresar a Alta Gracia.

Una hermosa familia altagraciense, conformada por una madre y sus dos hijos (18 y 14 años) e hija (11 años), pasó 3 meses de terror inimaginable. Los 4 vivieron una pesadilla en carne propia, sacando a la luz la peor cara de las lujosas estancias bonaerenses.

Laura es una enfermera oriunda de Alta Gracia, trabajó muchos años al servicio de la comunidad poniendo en riesgo su propia salud. Pero cuando comenzó la pandemia tuvo que buscar un nuevo trabajo ya que el suyo ponía en riesgo la salud de su hijo, que padece leucemia. Así encontró trabajo en la estancia  “La Chaparrita” en Cañuelas donde viajó en septiembre de este año.

Las estancias de Cañuelas necesitan trabajo duro para lograr el mejor servicio. Es foco de turistas europeos que vienen a vacacionar al país.

«Nosotros fuimos a trabajar a un campo en el que había muchas áreas. Bovinos ,vacunos, caballos. Algunos para exportar. Íbamos a trabajar como caseros para atender a los turistas», comentó Laura a AG Noticias

En un principio todo parecía normal, según nos relata. Les asignaron una humilde casa donde todo «Se veía hermoso». Pero el bienestar solo duró un par de días, al tercero comenzaron a notar cosas raras.

«Al tercer día comienza a llegar gente de otros lugares, como Francia. Los aviones aterrizaban en el mismo campo». Recordemos que aún no se permitían los vuelos en avión debido a la pandemia y las subsecuentes restricciones.

«Nosotros íbamos para atender las cabañas, pero cada vez nos agregaban más trabajo». Laura y su familia comenzaron a cuidar a los animales del campo y caballos de polo, animales extremadamente caros. Su hijo Lucas de 18 años, mantenía las canchas de polo de la estancia que necesitan un rigurosos cuidado.

«También vimos salteños, aborígenes. Gente que no tenía voz para defenderse. los usaban para otra cosa. Solamente estaban para comer, se encontraban totalmente explotados».

Como si lo ya relatado fuera poco, Laura nos comenta que el pago que debía recibir por su trabajo jamás llegaba, sino que lo descontaban en mercadería. «Nos ponían limites para terminar porque sino, no podíamos retirar mercadería. La mercadería nos la descontaban del supuesto sueldo que no cobrábamos de 15 mil pesos. También nos descontaron el viaje que hicimos para ir a Cañuelas».

Las ilegalidades cometidas por los dueños de la estancia no terminan aquí. Laura nos comenta que vio como realizaban comercio de caballos ilegal.

El trato (o mejor dicho, maltrato) era de siriviente. «A mi hijo lo rebajaban todo el tiempo, lo hacían subir al tercer y cuarto piso de cabañas para limpiar ventanas, sin arnés».

Pero lo peor llegó cuando mandaron al adolescente a prender fuego un pozo: Hubo una explosión que le provocó graves quemaduras.

«Les pedimos que lo lleven al médico y demoraron 8 días. El médico mandó a llamar al contador pero no quiso bajar del auto». El contador es un hombre de apellido Zanetta, quien maneja el personal de la estancia de polo.

La pesadillla va de mal en peor. Según nos cuenta Laura, estaban desde la mañana hasta las 2 de la madrugada atendiendo turistas. «Nos prohibieron tener llave. no podía dejar a mi hija sola».

«La ultima semana, cuando no daba más, nos dijeron que nos podíamos ir, pero nos cerraron todo así que si nos ibamos tenía que ser sin nada, caminando».

Al día siguiente de haberse puesto firmes para irse, aparecieron los dos perros de la familia desangrándose por envenenamiento. Laura vio como pateaban a sus perros hasta la muerte sin poder hacer nada.

«Al último nos cerraban la puerta, nos cortaban la luz y no podíamos salir. Las tranqueras tenían candados. Se llevaban hasta la llave del generador de electricidad. No podíamos escaparnos, no había forma de irnos, menos con Santi como está». Santi es su hijo de 14 años que padece leucemia. Se encuentra en tratamiento hace años, por lo que debía evitar cualquier riesgo hacia el.

«Escapé de noche, sola. Caminé 32 km hasta el campo del vecino hasta que llegue al ingreso de otro campo y le avisé a los vecinos, que se contactaron con el gremio de UATRE. Ellos llegaron a auxiliarnos y no les permitieron entrar. Mandaron al Ministerio de Trabajo y después a otras personas hasta que llegó el fiscal y nos sacaron».

La familia siendo rescatada

Sobre el dueño, Laura comenta que «es una persona poderosa. Zanetta es contador de la AFIP y de la DGI. No nos permitían tener Internet. Los chicos no pudieron tener sus clases virtuales. Durante 3 meses no hicimos nada, no había forma».

Laura mostró preocupación por los empleados del lugar, que realizan trabajos al borde del esclavismo.

La familia espera la orden judicial para poder retirar sus cosas de la cabaña en la que vivieron por tres meses. Lo que más preocupa es que debieron dejar a sus gatos y tienen miedo de que los asesinen.

La justicia deberá hacerse cargo de tomar medidas en el asunto. «Están imputados. Ayer hicieron una parte del allanamiento. Cuando decidí venir a Cañuelas jamás hubiera pensado en esto, hicieron todo tan bien», lamenta Laura por como fue engañada.

Durante la inspección estuvieron presentes Beto Mansilla por parte del Ministerio de Trabajo y el Secretario general de la UATRE Cañuelas, Oscar “Pecho” Gómez. 

 “No es la primera vez que lo hacen”, dijo Gómez a «Cañuelas al día» sobre los dueños de «La Chaparrita». “La familia estaba como secuestrada, ya está involucrado el Ministerio de Seguridad por un supuesto caso de trata de personas”, explicó Gómez. 

Ahora la familia se encuentra en un hotel, ayudada por el municipio de Cañuelas y el gremio, ambos comprometidos en ayudar a la familia. Están siendo custodiados por la Policía Federal para mantenerse resguardados de posibles represalias.

«Tengo mucho miedo por los nenes»

Laura y su familia están recibiendo ayuda de la organización civil «9 de Noviembre». Necesitará trasladarse nuevamente a la ciudad, alquilar y tener custodia. Además también recibió ayuda con los medicamentos de su hijo, que realizó quimioterapia.

Además, Laura necesita la ayuda de los vecinos para conseguir colchones, una mesa y sillas.

«Necesitamos superarlo y que los nenes estén bien».

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