David Asua, vecino de Alta Gracia y voluntario de La Otra Orilla, fue seleccionado para colaborar durante la visita del papa León XIV a la Argentina. Integrará un equipo encargado de asistir a otros voluntarios y también fue invitado a un encuentro en Luján. Su historia está atravesada por la fe, la solidaridad y un regreso a la Iglesia que nunca imaginó que lo llevaría tan lejos. // Ver reel.
La vida suele sorprendernos con caminos que jamás imaginamos recorrer. Y eso es precisamente lo que está viviendo David Asua, un altagraciense que fue elegido como uno de los voluntarios que participarán de la histórica visita del papa León XIV a la Argentina, prevista del 8 al 11 de noviembre.
Pero detrás de esta noticia hay mucho más que una selección. Hay una historia de fe, de reencuentro con la Iglesia y, fundamentalmente, de compromiso con quienes más necesitan una mano tendida.
En diálogo con AGNoticias, David compartió la emoción que sintió al recibir la confirmación y contó cómo comenzó este camino. “Sentí como un llamado de Dios a servir y a seguir ayudando al otro”, expresó.
El proceso comenzó el pasado 7 de septiembre, cuando se abrió la inscripción nacional para quienes quisieran colaborar con la organización de la visita papal. David completó el formulario y atravesó las distintas etapas de selección hasta recibir el correo electrónico que tanto esperaba.
“Cuando me llegó la confirmación de que había sido seleccionado como voluntario fue toda una emoción, una alegría enorme”, recordó.
Una misión especial: cuidar a quienes cuidan
Entre los miles de voluntarios convocados para este acontecimiento, David tendrá una tarea particular. Fue asignado a un equipo que estará dedicado a brindar asistencia y acompañamiento a las personas que trabajarán durante las actividades.
“Hace poquito me confirmaron que estoy en un equipo de trabajo que va a servir a los voluntarios. O sea, cuidando al que cuida”, explicó. Su participación está prevista en Córdoba, donde el papa León XIV celebrará una multitudinaria misa el martes 10 de noviembre, a las 10 de la mañana, en el predio de la Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA).
Además, David contó que fue invitado, junto con otros voluntarios, a participar de un encuentro con el Sumo Pontífice en Luján. Para él, la expectativa es enorme. No solamente por la posibilidad de estar cerca del Papa, sino también por formar parte de una experiencia colectiva que reunirá a miles de personas movilizadas por su fe.
La Otra Orilla, el lugar donde encontró su vocación de servicio
La historia de David no comienza con la visita papal. Desde hace un año y medio forma parte del equipo de voluntarios de La Otra Orilla, un espacio de Alta Gracia que integra la red de Hogares de Cristo.
Allí se trabaja en la escucha, la contención y el acompañamiento de jóvenes que atraviesan situaciones vinculadas con diferentes tipos de adicciones. Se trata de una tarea cotidiana, muchas veces silenciosa, donde estar presente, escuchar sin juzgar y ofrecer oportunidades puede marcar una diferencia en la vida de una persona.
David recordó que los Hogares de Cristo surgieron por impulso de Jorge Bergoglio, quien años después se convertiría en el papa Francisco. Ese compromiso solidario fue también el camino que lo acercó nuevamente a la Iglesia, después de haber permanecido alejado durante muchos años.
“Estuve muchos años alejado de la Iglesia católica como estructura. Y ahora es increíble cómo me va llevando Dios. Pasar de estar alejado a servir al Papa… es muy emocionante”, confesó.
“Es increíble cómo el Flaco me va llevando”
Hay una expresión que David utiliza con cariño y que resume buena parte de lo que siente. “Es increíble cómo el Flaco me va llevando”, dice al referirse a Jesús.
Detrás de esas palabras aparece la emoción de alguien que encontró en el servicio una manera de vivir su fe.
Porque para David, colaborar durante la visita del Papa no significa solamente participar de un acontecimiento histórico. Es también una oportunidad de reafirmar el compromiso que asumió cuando decidió acercarse a quienes necesitan acompañamiento.
“Como dice el Papa, todos, todos, todos. A orar, a rezar y a seguir predicando la palabra de Dios”, expresó, recuperando una de las invitaciones más recordadas de Francisco. Su historia representa también a muchos otros voluntarios que, desde distintos puntos del país, se preparan para colaborar en la visita de León XIV.
Desde Alta Gracia, David llevará consigo la experiencia de La Otra Orilla y la convicción de que servir a los demás es una forma concreta de transformar realidades.
Y quizás allí esté lo más significativo de su historia: alguien que durante años estuvo alejado de la Iglesia hoy se prepara para colaborar en la llegada de su máxima autoridad. Un camino que, como él mismo reconoce, jamás hubiera imaginado.

