Un modelo local articula municipio, instituciones educativas y clubes para acompañar a estudiantes en riesgo y reconstruir trayectorias desde la pertenencia.
En Toledo, una experiencia impulsada desde el municipio comenzó a cambiar el rumbo de muchos chicos y chicas que estaban quedando fuera del sistema educativo. A partir de un trabajo basado en datos concretos, se identificaron casos críticos de inasistencia escolar. Pero el punto de inflexión llegó al cruzar esa información con otro actor clave del entramado social: los clubes.
Allí apareció una realidad reveladora. Muchos de los estudiantes que no estaban asistiendo a la escuela seguían vinculados a su club de barrio. Es decir, no habían desaparecido del todo del sistema de contención: simplemente estaban sosteniendo su participación en otro espacio donde se sentían parte.
“El club es un espacio donde los chicos y chicas eligen estar, donde construyen identidad y pertenencia. No van por obligación, sino por deseo”, explicó Yamila Suárez, integrante del municipio.
A partir de ese hallazgo, la estrategia dejó de enfocarse exclusivamente en el aula. El acompañamiento se amplió e incorporó una mirada integral: apoyo escolar, trabajo con las familias y una articulación constante entre el Estado local, las instituciones educativas y los clubes.
El cambio de enfoque permitió reconstruir vínculos, generar confianza y, en muchos casos, facilitar el regreso a la escuela. “Las trayectorias no se sostienen solo en la escuela, sino también en otros espacios como los clubes, donde hay vínculos y sentido de pertenencia”, agregaron desde el equipo.
La experiencia de Toledo no solo muestra resultados concretos a nivel local, sino que también abre el debate hacia otros países de la región. Especialistas en niñez y políticas públicas advierten sobre la necesidad de incorporar a los clubes de barrio como aliados estratégicos en la inclusión educativa.
El caso deja una idea clara: muchas veces, la clave no está en crear nuevos espacios, sino en fortalecer aquellos donde los chicos y chicas ya están. Porque es ahí, en ese lugar elegido, donde puede empezar a cambiar una trayectoria.




