Irene Ruiz, una vecina de Parque Virrey, ha superado su soledad y depresión al crear talleres de conservas gratuitos que brindan apoyo y una salida laboral a muchas mujeres del barrio. AGNoticias dialogó con ella para conocer en profundidad su historia.
Irene Ruiz, es vecina de barrio Parque Virrey y todos los jueves de 17:30 a 21:00 horas aproximadamente, dicta clases de conserva a las mujeres de la zona. La mujer enseña de manera totalmente gratuita y no recibe ayuda de ninguna autoridad o institución. Son las mismas vecinas quienes contribuyen a los gastos del lugar donde elaboran las conservas.
AGNoticias dialogó con Irene quien vivió en Córdoba, luego en Villa Parque Santa Ana y ahora en barrio Parque Virrey. «Vivo con mi esposo y mi nietito pero mi hija quedó en Santa Ana. Entonces yo me quedé muy sola y empecé a tener episodios de depresión».


Fue así como la mujer decidió acercarse al Centro Vecinal para averiguar los talleres que estaban dando ya que Irene realizó varios cursos en la Universidad Popular de Villa Parque Santa Ana. «Me dijeron que no habían muchos, pero lo que sí había era de uñas y pestañas pero es algo que a mí no me gusta. Les comenté sobre lo que yo había hecho y ahí me sugirieron dictar un taller yo».
En una primera instancia, intentaron realizar el curso en el Centro Vecinal. Sin embargo, el primer día asistieron cerca de nueve alumnas pero el espacio era muy chico para trabajar. Después, una de las alumnas ofreció su casa, pero Irene sentía que molestaba al dar las clases allí. Así que quedó como lugar final un salón ubicado frente a la Plaza del Rotary.


Un lugar de emprendedurismo y solidaridad femenina
«Yo lo alquilo para poder dar las clases a las chicas. El curso es totalmente gratis porque me ayuda a mí y es una forma de ayudarlas a ellas también. Algunas venden y otras hacen para sus casas. Me acuerdo que el primer día estábamos todas con muy poco presupuesto y ellas después me comentaron que pudieron comer esa noche gracias a las conservas. De poquito se hace mucho».
A continuación Irene expresó que a día de hoy asisten cerca de 20 alumnas. «Al principio eran muy poquitas y duró dos meses. Se terminó y les di los certificados de asistencia a solo dos chicas que habían completado el curso y no habían faltado ningún día. Asimismo, muchas vecinas me pedían por favor que lo volviera hacer y así lo hice».
«Se anotaron un montón y me llamaban preguntándome cuánto costaba a lo que yo les respondía que era gratuito. Lo único que a veces les pido una colaboración mínima para poder pagar el salón. Se formó un grupo hermoso la verdad y me hace muy feliz ya que yo pude canalizar como me sentía enseñándoles. Me pone muy contentas escucharlas decirme que les salió rico o cuando la familia les piden que hagan más. Agradezco mucho a Dios, a Patricia que me dio la idea y a mis alumnas».


La vecina agregó que se acercan mujeres de todos lados del Departamento y de otros barrios. «Vienen de Falda del Carmen y de Villa del Prado. La verdad que son un grupo divino, muy compañeras, unidad y leales. Tomamos mates, charlamos mientras cocinamos y bueno, eso me levantó mucho el ánimo. Yo tengo muchas enfermedades y una de ellas es fibromialgia y te deprime mucho a veces cuando no podes hacer nada».
Por último, Irene señaló que una mujer de otro barrio de nuestra ciudad se comunicó con ella para que dicte el mismo taller allá. «Me encantaría que se sumen cada vez más vecinas y extenderlos a otros barrios. Hay gente que por ahí no cuenta con muchas cosas. Este curso realmente representó para algunas una salida laboral y para otras, aprender a elaborarlas y tener algo para comer».
«Quiero ayudar a más mujeres porque primeramente ellas me ayudaron a mí, sacándome de mi depresión y después yo les ayudé a ellas. Nos ayudamos las unas a las otras. El curso suele durar hasta las 19:30 pero a veces nos extendemos más porque nos entretenemos con las recetas», concluyó.





