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El 4 de agosto se celebra en Argentina el Día del Párroco: la palabra del padre Marcos

El 4 de agosto se celebra en Argentina el Día del Párroco: la palabra del padre Marcos

El padre Marcos habló con AGNoticias en el Día del Párroco y explicó qué implica realmente esta vocación: formación, acompañamiento y cercanía con la gente.

Este 4 de agosto se celebra en la Argentina el Día del Párroco, una fecha especial dentro del calendario litúrgico de la Iglesia Católica. En ese marco, AGNoticias dialogó con el padre Marcos, quien compartió el sentido profundo de esta vocación que va mucho más allá de lo litúrgico.

“El párroco es el sacerdote a quien el obispo le encarga el pastoreo de una comunidad. Puede haber sacerdotes que no lo sean, pero el párroco tiene la responsabilidad concreta sobre una parroquia, que es más que una iglesia: es una comunidad viva”, explicó.

La historia detrás de la fecha

Cada 4 de agosto se conmemora a San Juan María Vianney, más conocido como el Santo Cura de Ars, patrono de los párrocos. Fue un sacerdote francés del siglo XIX que, a pesar de sus dificultades académicas —le costaba mucho el latín y hasta abandonó el seminario— se destacó por su cercanía, escucha y capacidad pastoral.

“El cura de Ars fue uno de los párrocos más impresionantes, no por sus estudios, sino por su calidez. Estaba siempre para todos. Y eso es lo que celebramos hoy”, destacó.

Formación: un camino largo y profundo

Marcos ingresó al seminario a los 25 años, y detalló que la formación dura siete años: tres de Filosofía y cuatro de Teología. Pero advierte que el verdadero trabajo es interior.

“No se trata solo de estudiar, sino de formarse desde el corazón. Aprendemos a mirarnos, a transformar lo que no está bueno, y a intentar vivir al estilo de Jesús”, señaló.

Antes de asumir como párroco, cada sacerdote inicia su camino como vicario, acompañando a un párroco más experimentado. Recién luego de un tiempo, y cuando el obispo lo decide, puede recibir su propia comunidad.

Un rol que excede lo religioso

El día a día de un párroco dista mucho de ser monótono. Además de las misas y la atención en secretaría, el padre Marcos visita enfermos, bendice casas, escucha a parejas, acompaña a jóvenes, y hasta da clases en la Universidad Católica y el seminario.

También realiza tareas pastorales con la comunidad sorda: “Viajo a Córdoba a celebrar la misa en lengua de señas. Es parte de estar donde se nos necesita”.

Uno de los espacios centrales de su tarea es el colegio parroquial Obraje. “Paso muchas mañanas con los chicos. Charlar con ellos, saludarlos, es también parte de ser cura”.

“Estar cerca, escuchar, abrazar”

“Intentamos ser una luz en medio de situaciones difíciles. A veces la gente no necesita respuestas, necesita que la escuchen, que la abracen”, afirmó con humildad.

En ese sentido, sostuvo que lo que más disfruta es “estar con la gente, acompañarla, escucharla”. Y agregó: “No somos funcionarios religiosos. Somos parte del pueblo y para el pueblo”.

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