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Edgar Fontana corrió 30 kilómetros y convirtió la llegada en una nueva victoria

Edgar Fontana corrió 30 kilómetros y convirtió la llegada en una nueva victoria

Edgar Fontana fue campeón argentino de boxeo y atravesó años muy difíciles en su vida. Este domingo, en Jesús María, corrió 30 kilómetros y convirtió esa distancia en mucho más que un desafío deportivo.

Hay carreras que se miden en kilómetros y otras que se miden en todo lo que una persona tuvo que atravesar para llegar a la línea de largada. Para Edgar Fontana, los 30 kilómetros de Jesús María fueron de esas carreras.

El exboxeador cordobés completó este domingo la exigente distancia después de meses en los que volvió a encontrar en el deporte una herramienta para reconstruirse. Y la llegada tuvo un significado especial: para él, esos 30 kilómetros representaron una nueva victoria personal.

Fontana conoce de desafíos. Fue Campeón Argentino Amateur hasta 60 kilos en 1998, integró la Selección de Córdoba y tuvo una extensa trayectoria en el boxeo, con experiencias en distintos países. También enfrentó a grandes nombres del deporte, entre ellos Marcos “Chino” Maidana.

Con el tiempo, su vida tomó otro rumbo. Atravesó un período marcado por las adicciones y comenzó un largo proceso de recuperación. Hoy continúa transitándolo, acompañado por profesionales, la fe y, nuevamente, el deporte.

Una meta que apareció en el camino

La carrera de Jesús María surgió casi como una señal. “Estaba en la sombra y, como una revelación, se me apareció Jesús María: 30 kilómetros, romper el muro”, cuenta Edgar a AGNoticias.

A partir de ese momento decidió prepararse para el desafío. Entrenó en las sierras y compartió parte de esa preparación con su sobrino Johnny, quien actualmente juega al fútbol en Estados Unidos. No se trataba solamente de completar una distancia.

Se trataba de ponerse nuevamente una meta y trabajar para alcanzarla. Y este domingo llegó el momento.

Edgar corrió los 30 kilómetros de Jesús María y llegó a la meta.

“Fue hermoso. Una experiencia cumbre para mí, inolvidable”, describe. Después de tantos años de golpes, caídas y reconstrucción, esta vez el desafío no estaba sobre un ring. Estaba en el camino. Cada kilómetro significó avanzar un poco más.

La experiencia también dejó en Edgar un mensaje que quiere transmitir a quienes atraviesan situaciones similares. Su intención es que otros puedan encontrar en el deporte, el acompañamiento y la búsqueda de ayuda una herramienta para comenzar nuevamente.

“Deseo realmente que los pibes que están en el infierno vean que, agarrándose de Dios y con acompañamiento, podés volver a ser muy feliz”, expresa. Para él, el primer paso es aceptar que existe un problema y animarse a pedir ayuda.

Después, encontrar espacios de acompañamiento y actividades que permitan recuperar objetivos. En su caso, uno de esos caminos volvió a ser el deporte. Y esta vez tuvo forma de carrera.

Fueron 30 kilómetros en Jesús María. Pero para Edgar Fontana, la distancia recorrida fue mucho más grande: fue un nuevo paso para dejar atrás una etapa y seguir construyendo su recuperación, kilómetro a kilómetro.
nakasone