La pirotecnia y la falta de empatía estuvieron a la orden del día durante la navidad local. A pesar de existir una ordenanza que prohíbe el uso y venta de estos elementos que incomodan a gente y mascotas, los cuetes no pararon de sonar en la madrugada del 25 de diciembre.
Hay veces que la gente elige no entender. Tristemente, eso ocurrió durante el 24 y 25 de diciembre. Pese a la existencia de la ordenanza número 9.900 en la cual se prohíbe el uso de pirotecnia, los fuegos artificiales no pararon de sonar a lo largo y ancho de Alta Gracia. Muchas personas dirán que se trata de una tradición, e incluso en algún tiempo así fue. Pero los tiempos cambian. Y hoy se sabe que los sonidos ocasionados por estos artefactos dañan a mascotas, bebés y personas que se encuentran dentro del espectro autista.
El primer paso, según lo indica la misma ordenanza, es frenar la venta. Para estas fiestas, se constató la venta de pirotecnia en 25 kioscos de barrios periféricos al centro. Sin embargo, la ordenanza también apela a la conciencia social y al entendimiento de las personas sobre esta problemática. AGNoticias dialogó con Marcelo Agazzi, Concejal local, quien pidió tener empatía y no usar pirotecnia. «Afecta a niños con autismo, a adultos mayores ya animales. Es una cuestión de empatía y solidaridad. Hay que continuar con campañas de concientización para que siga creciendo la conciencia social».
«El control de la pirotecnia está destinado principalmente a evitar su venta y fabricación, pero sancionar el uso individual es prácticamente imposible. En la noche del 24 o el 31, con toda la ciudad en movimiento, no se puede estar corriendo a la gente para ver quién está utilizando pirotecnia. Si se realiza dentro de una propiedad privada, no podemos ingresar sin una orden judicial”, explicó Agazzi.
Actas de único aviso
AGNoticias también dialogó con Cristina Roca, Secretaría de Gobierno. Cristina contó que los inspectores municipales han comenzado a emitir actas de «único aviso» en los domicilios donde se presume que hubo uso de pirotecnia, notificando que, de repetirse el hecho, se procederá con la multa correspondiente y la derivación al Juzgado de Faltas. “Es una medida preventiva dentro de nuestras posibilidades. Les pedimos que no lo vuelvan a hacer, y si hay reincidencia, aplicaremos las sanciones”, agregó.
Uno de los casos de esta navidad ocurrió en Barrio Sur, donde hubo una queja generalizada de vecinos debido a que una familia lanzó una gran cantidad de cohetes durante la noche. Esto motivó la intervención de los inspectores, quienes notificaron a los responsables y dejaron constancia del hecho como advertencia. Además, en función de otras denuncias vecinales, se continúa notificando en diversos domicilios para evitar la repetición de estas situaciones.
Por otro lado, se han intensificado los controles en barrios como Córdoba, Parque Virrey y Don Bosco, donde se sospecha la venta de pirotecnia. Sin embargo, las limitaciones legales dificultan intervenir en casos de entrega o transporte de estos productos. “Si alguien lleva pirotecnia en una mochila, no podemos exigirle que la abra porque se considera propiedad privada. Lo mismo ocurre con los domicilios”, señaló la Doctora Roca.
Roca también enfatizó en la necesidad de apelar a la conciencia ciudadana, la empatía y la solidaridad con las personas y animales afectados por la pirotecnia. “Es fundamental que la población tome conciencia y evite estos actos que generan tanto daño. Más allá de los controles, lo principal es la responsabilidad de cada vecino”, concluyó.
Por último, cabe mencionar que quienes infringen la ordenanza serán sancionados con una multa. Al mismo tiempo, una multa no debería ser el camino para hacer lo correcto.


