Impulsada por un grupo de mujeres de la ciudad, la iniciativa «Démosle Pelota al Autismo», propone recolectar pelotitas de pádel en desuso para mejorar las condiciones acústicas en escuelas públicas y promover una inclusión educativa real, especialmente para niños con autismo, TDAH y otras condiciones.
La campaña “Démosle pelota al autismo” llegó a Alta Gracia a partir de una experiencia personal que se transformó en una propuesta colectiva con fuerte impacto social. La iniciativa es impulsada por Guadalupe Castaño, integrante de un grupo de mujeres vinculadas al pádel y mamá de un niño con TDAH. La vecina compartió con AGNoticias los motivos que dieron origen a esta acción solidaria.
“Esto surge de un grupo de madres, de mujeres de acá de Alta Gracia. Pensando el 2026 como un año para colaborar y aportar algo concreto, la idea es sonorizar, al menos parcialmente, algunas aulas”, explicó Castaño.
Según detalló, los niños pasan muchas horas dentro de las escuelas y, en muchos casos, las instituciones no cuentan con recursos para reducir los ruidos ambientales. Lo que dificulta los procesos de aprendizaje.
La propuesta toma como inspiración una campaña realizada en Buenos Aires y se adapta a la realidad local. Teniendo en cuenta el crecimiento sostenido del pádel en la ciudad. Las pelotitas de tenis, que con el uso dejan de picar y ya no sirven para jugar, suelen acumularse sin un destino claro.
“Los profes y los clubes las van juntando, pero finalmente quedan sin uso. La idea es darles un nuevo destino y ponerlas en campaña”, señaló de manera indirecta.
Actualmente, el local Ominim Sorpresería, ubicado sobre avenida Raúl Alfonsín, funciona como punto de acopio gracias a la colaboración de Nati Alonso. Además, distintos clubes de la ciudad —Indoor, Blue, Touring, La Mitre y Recta Pádel— ya están informados y colaborando activamente con la iniciativa.
Guadalupe Castaño no solo habla desde su rol de madre, sino también desde su experiencia cotidiana en las aulas. Es docente de música en la escuela El Obraje y en la Domingo Padre Viera. Además aseguró que la problemática del ruido atraviesa de lleno la tarea educativa.
“¿Qué capacidad real tiene una docente para trabajar con la discapacidad en aulas saturadas y ruidosas? ¿Cuánto tiempo puede sostener la concentración un niño con autismo o con TDAH en ese contexto?”, planteó.
En ese sentido, remarcó que muchas veces los espacios escolares no están preparados para las necesidades reales de los estudiantes. Una situación que también vivió en lo personal al buscar entornos adecuados para su hijo.
La intención es que, a partir de marzo, puedan recorrer las escuelas de la ciudad, dialogar con los equipos directivos y priorizar las aulas donde haya mayores necesidades. “Cubrir un aula, dos o tres, las que se pueda, y continuar durante todo el año, porque este residuo se genera permanentemente”, explicó.
Más allá de lo concreto, la campaña busca generar conciencia. Aulas saturadas, docentes agotados y falta de recursos son parte de una realidad que atraviesa a la educación.
“No tires la pelotita, guardala”, resumió Castaño, invitando a la comunidad a sumarse a una propuesta simple pero potente, que pone en el centro la empatía y la inclusión.




